• 22/5/2026
ALERTA

Disputas societarias y una crisis terminal definen el posible cierre definitivo de Musimundo

La mayoría del directorio de la sociedad controlante de la marca aprobó un plan para financiar su deuda despidiendo personal y vendido su red de sucursales
22/05/2026 - 19:22hs
musimundo

El escenario para Carsa S.A., el histórico grupo de comercialización de electrodomésticos y artículos para el hogar bajo la marca Musimundo, se ha ensombrecido notablemente en los últimos meses.

Lo que parecía ser un proceso de estabilización financiera hacia mediados de 2024 —cuando calificadoras como FIX mejoraron su nota ante una supuesta solidez patrimonial— ha dado paso a un presente marcado por la retracción del consumo y, fundamentalmente, una parálisis institucional interna.

La sola transcripción de una reunión llevada a cabo hace poco menos de un mes por los miembros del directorio de la sociedad es el fiel reflejo de la crisis terminal y del profundo conflicto interno que sufre la dueña de la cadena de electrodomésticos Musimundo.

La marca fue conservada por Carsa, tras la disolución de la alianza que conformaba la antigua "Red Megatone" (integrada por Bazar Avenida, Carsa y Electrónica Megatone).

Pero, a finales del 2024, gran parte de los locales que operaban bajo esa marca fueron transformados en una nueva cadena llamada On City, que es operada por Electrónica Megatone S.R.L., no por Carsa.

Más allá de este proceso comercial, el punto más crítico en Carsa es su intervención judicial, disparada por una severa disputa entre sus accionistas (el grupo Franchino y JAS Inversora).

Esta medida, que derivó en la designación de un veedor, ha inyectado una cuota de incertidumbre que trasciende lo estrictamente comercial.

Reunión "caliente" en Musimundo

​Así surge también de analizar los resultados del encuentro del Directorio de la sociedad que fue realizado de manera virtual el pasado 23 de abril y participaron el presidente del Directorio de la sociedad, José Marla Franchino; y el resto de los miembros de ese organismo, Santiago Franchino y Ginés Roberto Saez.

También estuvo conectado José Benolol, como representante de la Comisión Fiscalizadora; Ariel Viglione en carácter de gerente General de la sociedad; así como otros altos ejecutivos de la compañía.

Se trató de un encuentro lleno de tensiones y acusaciones cruzadas entre la conducción empresaria y uno de los principales miembros del órgano de conducción.

Las acusaciones y chicanas sucedieron luego de que Ariel Viglione presentó el estado de situación de la dueña de la marca Musimundo y de las medidas diseñadas por su gerencia para encarar un proceso de cierre de la crisis.

En este sentido, el ejecutivo aseguró que el escenario actual de la sociedad "no ha registrado mejoras", sino que fue desmejorando en comparación con el último informe que había elaborado en el 2025.

En aquel momento, Moody's rebajó la calificación corporativa de BBB AR con perspectiva negativa a BB AR con perspectiva estable, lo que hizo que la sociedad pierda el grado de Inversión requerido para emitir Obligaciones Negociables.

A este impedimento se sumaron pedidos de los bancos Macro y Nación de mejora de garantías para mantener la asignación crediticía de la empresa, sumando a los avales personales de los socios una hipoteca.

En el caso de la entidad de la familia Brito, también disminuyó a la mitad su asignación de crédito obligando a la compañía a cancelarle $1.000 millones, en cuotas semanales de $125 millones.

La cadena de electrodomésticos, sin respaldo financiero

De manera adicional, Viglione admitió que el mercado de capitales muestra desinterés en realizar operaciones de pases sobre los CP's que emite la sociedad como parte del Programa de Emisión de Fideicomisos Financieros Secubono.

A este ya crítico contexto, el gerente de Carsa le sumó que los proveedores de bienes de cambio están solicitando garantías para sostener el financiamiento de las compras de la compañía.

También que el sistema financiero ha decidido reducir su exposición a la actividad a la cual se dedica la empresa, y que la mora sistémica de los préstamos para consumo, actividad intrínseca de la sociedad, continúa aumentando según el informe del BCRA de febrero pasado.

En el mismo sentido, Viglione recordó que el consumo sigue en caída según los datos de marzo pasado.

"Todo lo enumerado conspira contra las posibilidades de mantener con normalidad las operaciones de la empresa, situación que se agudiza cada día, existiendo la posibilidad de que, ante una medida del sistema financiero, una retirada del mercado de capitales o una prevención del ecosistema de proveedores comerclales, debamos enfrentar una situación límite en las próximas semanas", advirtió Viglione al resto de los presentes en la reunión virtual.

Para hacer frente a este contexto, el ejecutivo propuso la puesta en marcha de una serie de alternativas que se pueden llevar a cabo de manera independiente o combinada.

Abanico de opciones

Una es reestructurar la operación de la dueña de Musimundo, disminuyendo el número de sucursales y achicandо máximo la dotación de personal, para lo cual debe vender activos fijos.

Otra variante se vincula con la venta total del negocio, mientras que una tercera opción pasa por disminuir y reestructurar sus pasivos, "ya que, de no tomar ninguna iniciativa, el proceso de deterioro de sus variables conlleva inevitablemente a una situación de pérdida total del patrimonio social".

Pero, de todas esas variantes, Viglione explicó que, por el desmejoramiento actual de la situación, se deben barajar solamente la posibilidad de vender su operación y discontinuar el negocio o la de reestructurar y reducir los pasivos, en el marco de alguna alternativa legal que permita ordenar este proceso.

En línea con estas estrategias, Viglione le pidió al Directorio de Carsa mandato para despedir personal de la administración de la compañía, con efecto inmediato y abonando las indemnizaciones correspondientes en cuotas en función de las actuales posibilidades financieras.

También solicitó aval para cesar las operaciones de las sucursales sobre las que no existe interés para ser vendidas y de aceptar una oferta para ceder 45 de los 50 locales.

"Esta medida permitirá a la sociedad afrontar el cumplimiento de las obligaciones derivadas de los distractos laborales, así como honrar el resto de sus deudas comerciales, financieras y fiscales; evitando la alternativa que no garantiza estos extremos", sostuvo Viglione.

Deterioro previsible

Tras la presentación de de este informe, Ginés Roberto Saez, miembro del Directorio de Carsa, aseguró que el tratamiento de la situación económico-financiera de la sociedad "se produce en forma manifiestamente tardía y representa el núcleo mismo del problema".

Para este ejecutivo, la profundización de la crisis de la sociedad no se debe a alteración abrupta de las condiciones del mercado que haya sorprendido a la sociedad, sino por un proceso progresivo de deterioro "era plenamente previsible y susceptible de ser gestionado en tiempo oportuno".

Para Saez, se trata de una "deliberada" falta de tratamiento adecuado de la situación que no considera accidental, "sino que constituye una verdadera decisión de gestión de la mayoría de este Directorio, cuyas consecuencias se proyectan directamente sobre el escenario actual".

En este caso, responsabiliza de manera directa a quienes están a cargo de la gestión de la empresa como su presidente, José María Franchino, y el director titular, Santiago Franchino.

"La ausencia de un abordaje oportuno frente a un deterioro que ya era evidente responde a una forma concreta de cónducir que ha restringido el acceso a la información y ha condicionado el proceso de toma de decisiones", acusa Saez.

Por eso considera que se trata de un cuadro consistente de erosión del patrimonio, acumulación de resultados negativos y dificultades en la generación de flujo operativo, "con una ausencia total de un proceso deliberativo que acompañó esos resultados".

Advierte que no se llevaron a cabo análisis de causas, evaluaciones por segmentos del negocio, identificación de unidades deficitarias, estudios de escenarios alternativos ni un proceso de priorización de recursos.

Propuesta inválida

Como "claro" ejemplo de este proceso, hizo mención al cambio de marca de Musimundo por OnCity, recordando que en un informe de octubre del 2025 se reconoce expresamente que el Directorio no adoptó una decisión sobre esta sustitución.

"Sin embargo, la gerencia avanzó igualmente en la ejecución del proyecto, lo que plantea un problema de gobierno societario de mucha gravedad: la ejecución de decisiones estratégicas sin mandato del órgano competente, que es el Directorio", acusa el ejecutivo.

En el mismo sentido, asegura que el informe de situación económica y financiera presentado por Viglione, "se pretende utilizar como fundamento para decisiones de carácter estructural como lo es la decisión de desprenderse de activos, nada menos que 45 sucursales, de la sociedad".

Para Saez, dicho documento no reúne los requisitos mínimos para ser considerado, "ya que está claramente incompleto, omite cuestiones centrales para comprender la situación real de la sociedad y, por lo tanto, no puede ser considerado una base adecuada para la toma de decisiones", asegura.

En particular, argumenta que no se menciona la problemática vinculada a la marca bajo la cual opera la compañía ni se analizan los riesgos asociados a su situación contractual.

También acusa a Viglione de pretender instalar la idea de una situación de "crisis sistémica" para justificar la toma de medidas drásticas, a pesar de que, en el mismo período, la sociedad avanzó en la ejecución de un proyecto de cambio de marca que implica decisiones estratégicas de alto impacto y erogaciones económicas significativas que se llevaron a cabo sin la intervención del Directorio de Carsa.

"No hay precio, no hay estructura, no hay comparables, no hay proceso de mercado, y lo que hay es una propuesta anónima, sin firma, y sin sustento técnico en la que no se sabe quién negoció la supuesta operación de venta de las 45 sucursales", acusa Saez.

En este sentido, argumenta que "el Directorio nunca otorgó un mandato, ni expreso ni implícito, a favor de ningún director, gerente o tercero para llevar adelante negociaciones de esta naturaleza en nombre de la sociedad".

Por eso, entiende que, mientras no se logren aclarar esas dudas, "resulta absolutamente improcedente e irresponsable que este Directorio siquiera considere avanzar en el anáiisis de una operación cuyo origen, alcance y condiciones no han sido debidamente explicados ni validados".

Argumentos "estúpidos"

En respuesta a todas estas acusaciones, el presidente del Directorio de Carsa sostuvo que existe "una absoluta desconexión y disociación de temas que invalida cualquier tipo de argumentación que tenga sustento matemático y empresario".

Para Franchino, su colega desconoce la situación de la compañía, que ha enfrentado pérdidas por $11.500 millones el año pasado y otros $4.500 millones en el primer trimestre de este 2026.

"Las pérdidas originadas ya han sido explicadas por Ariel y la compañía estaba solvente hasta febrero de 2025 cuando ganó $800 millones, pero a partir de ahí se generó una situación totalmente por fuera de la compañía debido a factores externos que han alterado el mercado, el funcionamiento y el negocio de la compañía", argumentó el titular de Carsa.

Entiende además que se han presentado soluciones que llama "milagrosas", por entender que "el hecho que alguien quiera comprar hoy 45 sucursales es un milagro en la situación en que está la Argentina en la que todo el mundo quiere vender, quiere desprenderse de activos, quiere achicarse, quiere salirse de los negocios".

Pero, después de acusar a Saez de plantear temas que considera como "una verdadera estupidez", somete a votación el plan elaborado por Viglione, que es finalmente aprobado con la sóla negativa de Saez.

​El producido de esta venta sería utilizado para hacer frente a los pasivos y compromisos financieros pendientes, lo que sugiere una estrategia de "salida ordenada" o liquidación de la estructura comercial actual para intentar saldar deudas.

​Esto significa que el futuro de Carsa S.A. hoy no parece apuntar a la continuidad operativa como retailer, sino a una liquidación o venta de activos para intentar cerrar su ciclo comercial cumpliendo con los acreedores.

Temas relacionados