TRANSPORTE PÚBLICO

Chau a los colectivos viejos: qué pasará con las líneas 109 y 181 tras la compra de Metropol

El grupo empresario tomó el control de dos de los ramales más utilizados de Buenos Aires, pero que tienen unidades obsoletas y con poca modernización.
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 26 de Mayo, 2026

El mapa del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa una transformación profunda.

En una operación que marca un hito en el sector, el Grupo Metropol confirmó oficialmente la adquisición de la operación de las líneas 109 y 181, dos de los servicios independientes con mayor trayectoria y peso simbólico en la Ciudad.

Se trata de uno de los conglomerados de transporte y servicios más importantes de Argentina.

Fundado y dirigido por los hermanos Javier y Eduardo Zbikoski, ha evolucionado desde una empresa familiar de transporte en la provincia de Misiones hasta convertirse en un actor estratégico con operaciones diversificadas.

En 1996, la adquisición de la línea 65 marcó su entrada al transporte porteño bajo la razón social "La Nueva Metropol".

A partir de los años 2000, el grupo inició una agresiva estrategia de adquisición de líneas de colectivos:

  • Chevallier
  • Sargento Cabral
  • Línea 90
  • Línea 136
  • Línea 163

Esta expansión le permitió ganar una posición dominante en el mercado.

Luego, en 2013 se constituyó formalmente como Grupo Metropol, centralizando la estrategia corporativa, la gestión de calidad y la innovación tecnológica.

Un holding con negocios diversificados más allá del transporte

En la actualidad, se define como un holding diversificado, aunque el core business sigue siendo el transporte público de pasajeros en donde opera una vasta red de líneas de corta y media distancia en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), siendo uno de los mayores empleadores del sector con más de 4.200 trabajadores.

Recientemente ha expandido su presencia internacional, destacándose su participación en la electromovilidad en Chile.

Pero también tiene una larga trayectoria como concesionario oficial de Toyota, con operaciones destacadas en la provincia de Misiones.

Además, desarrollan actividades de producción agrícola, principalmente con una finca de nogales en Mendoza y plantas de procesamiento orientadas tanto al mercado interno como a la exportación.

En otro rubro donde ha incursionado es en el fintech, con el desarrollo de servicios financieros digitales y soluciones tecnológicas, buscando integrar la innovación a sus unidades de negocio tradicionales.

Por qué Metropol está siempre en el centro del debate público

Más allá de esta capilaridad de negocios, el grupo suele estar en el centro del debate público por dos razones principales: la concentración del mercado y la operatividad.

En el primer caso, su constante adquisición de líneas independientes en el AMBA los coloca como un actor clave en cualquier negociación con el Estado sobre subsidios y tarifas.

Además, debido a su escala, cualquier medida de fuerza o decisión operativa del grupo impacta directamente en la movilidad de millones de pasajeros diarios en Buenos Aires.

Por eso, la compra de estas dos nuevas líneas de colectivos no sólo resuena por la magnitud de la operación, sino por lo que representa.

Es decir, por la acelerada consolidación del mercado en manos de grandes operadores y el fin de la gestión tradicional de las empresas familiares en el transporte urbano.

La compra de ambas líneas de colectivos a las compañías independientes Transportes Nueve de Julio SAC y Siglo XXI es un ejemplo de este escenario, más allá de que el desembarco de Metropol vendrá acompañado de un shock de inversiones.

Más allá del impacto inmediato para el pasajero, la adquisición de las líneas 109 y 181 es un movimiento estratégico que responde a una realidad ineludible del sector.

En un mercado de tarifas reguladas y costos crecientes, la escala es el único refugio.

Además, la transición forzada hacia unidades impulsadas a GNC no responde únicamente a criterios de sostenibilidad ambiental, sino a una ecuación financiera clara.

Es decir, al diferencial de costo por kilómetro frente al diésel, que permite amortizar más rápido la inversión y reducir la volatilidad ante los saltos en los precios de los combustibles.

Sin embargo, este proceso también acelera una concentración de mercado sin precedentes.

A medida que grupos corporativos absorben la gestión de ramales independientes, se genera un interrogante sobre el futuro del sector: ¿se trata de la desaparición de la empresa de transporte familiar tradicional como modelo de negocios viable frente a la capacidad de lobby y optimización de costos de los grandes holdings?

Metropol, que ya opera servicios clave como las líneas 65 y 151, informó que el desembarco en la 109 y la 181 no será solo un cambio de nombre en la razón social.

La compañía activó un plan de modernización agresivo con el objetivo de elevar los estándares de servicio en ambos recorridos.

Los puntos clave del anuncio que impactarán directamente en el usuario se basan en la renovación total de flota: en un plazo máximo de 120 días, el 100% de los colectivos actuales será reemplazado por unidades 0Km que serán impulsadas a GNC, consolidando la estrategia de la firma de abandonar el diésel en corredores urbanos.

Las nuevas unidades incorporarán cámaras de seguridad, aire acondicionado y sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS), similares a los que ya implementaron con éxito en sus otras líneas.

Más allá de este anuncio, la compra de la 109 (históricamente operada por Transportes 9 de Julio) y la 181 (bajo la órbita de Siglo XXI) es apenas un eslabón adicional en un proceso que viene reconfigurando el tablero del transporte porteño.

Analistas del sector advierten que la crisis de costos —marcada por la presión del combustible, el mantenimiento y la necesidad de renovación constante de unidades— ha dejado a las empresas independientes con poco margen de maniobra, favoreciendo el avance de grupos corporativos que hoy controlan una porción cada vez mayor del sistema.

Para Metropol, el desafío es claro: demostrar que la eficiencia operativa y la modernización tecnológica pueden coexistir con la calidad de servicio que, durante décadas, convirtió a la 109 y la 181 en piezas fundamentales de la movilidad cotidiana en Buenos Aires.

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