• 1/6/2026
ALERTA

Tambos en alerta: crece la producción, pero se derrumban los márgenes del negocio

Un estudio privado revela que los productores reciben menores ingresos reales pese al repunte de la actividad y al buen desempeño de las exportaciones.
01/06/2026 - 19:38hs
campo tambo dolar lupa leche economía

En el primer trimestre de 2026, la producción de leche cruda promedió 889 millones de litros mensuales, un 9,4% por encima del registro observado en igual período de 2025.

En perspectiva histórica, el inicio del año también se ubicó por encima de los niveles habituales para estos meses, con un volumen 5,4% superior al promedio de los primeros trimestres del período 2000-2024.

Los datos forman parte de un informe elaborado por la Fundación Mediterránea en el cual también se expone que el mayor volumen producido encontró una vía relevante de absorción en el frente externo.

Según el documento, "medidas en litros de leche equivalente, las exportaciones argentinas de productos lácteos —leches, quesos, postres y manteca— absorbieron unos 268 millones de litros mensuales durante el primer trimestre, con un incremento interanual del 16% y el mayor registro para un primer trimestre en lo que va del siglo".

Se asegura además que la salida exportadora representó el 30% de la leche cruda producida en el período, mientras que el 70% restante quedó destinado al mercado interno y/o al incremento de stocks de productos terminados para uno u otro mercado.

En el caso de la oferta interna de leche cruda, promedió 621 millones de litros mensuales, cifra que se ubica casi 6% por debajo del promedio de los primeros trimestres del período 2000-2024, pero representa un incremento del 6,6% respecto del primer trimestre de 2025.

Además, marca un retorno a volúmenes similares a los de años previos, luego del mínimo histórico registrado en el primer trimestre de 2024.

Precio en caída

A partir de estas cifras, el documento de la Fundación Mediterránea hace mención a una cadena que volvió a operar con mayor disponibilidad de materia prima, una salida exportadora muy dinámica y una recuperación parcial de la oferta destinada al mercado interno.

"Esa mejora de cantidades, sin embargo, también implicó una mayor presión sobre el equilibrio interno de la cadena, en particular sobre el precio recibido por el productor", asegura el paper.

Sin embargo, se advierte que esta recuperación de la producción se dio en simultáneo con una nueva caída del precio pagado al productor.

Según la Fundación Mediterránea, en el primer trimestre, el precio promedio de la leche cruda se ubicó en $514 por litro a nivel nacional.

Medido en pesos de poder de compra constante, este valor resultó un 19% inferior al de un año atrás ($632/litro) y también 19% menor al promedio de los primeros trimestres del período 2006-2024 ($635/litro).

La comparación en dólares constantes muestra una dinámica similar.

Ajustado por inflación de Estados Unidos, el precio promedio se ubicó en u$s0,35 por litro, un valor 22% inferior al de igual período de 2025 y 13% menor al promedio de los últimos veinte primeros trimestres.

"En ambas mediciones, por lo tanto, el precio recibido por el productor se ubicó claramente por debajo de sus referencias recientes e históricas", resalta el trabajo.

Rentabilidad dañada

De todos modos, esa mejora parcial en dólares no alcanzó para revertir el diagnóstico general.

En abril, ambas mediciones continuaban muy por debajo de los niveles observados un año atrás, marcando una caída del 18% interanual en pesos constantes y del 15% interanual en dólares constantes.

"La mayor disponibilidad de leche, junto con una oferta interna en recuperación y una demanda que no logró absorber plenamente esa presión sin afectar precios, contribuyó a mantener acotada la capacidad de recomposición del valor pagado al productor", documenta la Mediterránea.

Ese deterioro de la rentabilidad en la producción primaria se produce en un contexto de tensiones crecientes en toda la cadena láctea.

Varias empresas del sector vienen enfrentando dificultades económicas que reflejan los desafíos estructurales del negocio.

Este escenario expone una realidad compleja: aunque la Argentina produce más leche y aumenta sus exportaciones, la mejora en los números agregados no siempre se traduce en una situación más favorable para productores e industrias.

Señales financieras

Según la Fundación Mediterránea, el desafío pasa por recomponer la rentabilidad a lo largo de toda la cadena ya que, de lo contrario, el crecimiento de la producción podría convivir con un aumento de las dificultades económicas tanto en los tambos como en las usinas lácteas.

A este cuadro se suma una señal financiera relevante vinculada a la deuda bancaria de los establecimientos dedicados a la producción de leche cruda que, medida en litros de leche equivalentes, volvió a ubicarse en la zona más alta de la serie histórica.

Al mismo tiempo, la irregularidad de la cartera aumentó por cuarto trimestre consecutivo y alcanzó un nivel superior al habitual para la actividad, con especial incidencia en Córdoba y Santa Fe, dos de las principales provincias lecheras del país.

La porción de los préstamos que no se encuentra en situación normal sobre el total se ubicó en 4,7%.

Se trata de un nivel alto para el sector: más que duplica el promedio del período 2011-2025, que fue de 2,2%, y se ubica también muy por encima de la mediana de ese período, de 1,8%.

Durante buena parte de los últimos 15 años, la irregularidad del crédito a la producción de leche cruda se mantuvo habitualmente en torno al 1%-2%.

Momento delicado

El fenómeno genera preocupación porque la lechería constituye una de las actividades más importantes para numerosas economías regionales.

En provincias como Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, miles de empleos dependen directa o indirectamente de una cadena que hoy enfrenta el desafío de crecer sin perder sustentabilidad económica.

Ese deterioro de los márgenes en los tambos coincide con un momento delicado para varias compañías de la industria láctea argentina.

El caso más emblemático es el de SanCor, la histórica cooperativa con sede en Sunchales, que pidió su propia quiebra tras años de crisis financiera, caída de producción, conflictos laborales y una deuda cercana a los u$s120 millones.

La situación de la cooperativa se convirtió en uno de los símbolos más visibles de los problemas que atraviesa el sector.

La empresa acumuló salarios impagos, pérdida de participación de mercado y dificultades para sostener su operación, hasta llegar a una instancia que muchos en la industria consideraban inevitable.

Pero no es el único caso. También trascendieron las dificultades de Lácteos Verónica, una de las firmas más tradicionales del negocio, que atravesó conflictos por atrasos salariales, problemas financieros y una fuerte reducción de actividad en sus plantas industriales.

A esto se suman los problemas registrados en Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), elaboradora de yogures y postres comercializados bajo la marca SanCor, que llegó a paralizar su producción en medio de denuncias por incumplimientos salariales y una compleja situación operativa.

Otro caso que impactó al sector fue el de La Suipachense, empresa bonaerense con más de siete décadas de historia, que terminó declarando la quiebra en medio de un contexto económico adverso para la actividad.

Tensiones que se profundizan

Estos ejemplos exponen una paradoja que también aparece en el informe de la Fundación Mediterránea: mientras la producción de leche y las exportaciones muestran señales de recuperación, distintos actores de la cadena siguen enfrentando serios problemas de rentabilidad, financiamiento y sostenibilidad económica.

La lectura de estos indicadores sugiere que la cadena mostró una mejora clara en los volúmenes, pero esa recuperación no evitó que se profundizaran las tensiones en la distribución de precios y márgenes dentro de la cadena, ni que se deteriorara la situación financiera del productor primario.

"En ese marco, la caída del precio real de la leche, la menor participación del tambo en el valor final de los productos y el encarecimiento relativo del financiamiento configuran un escenario más exigente para la sostenibilidad económica de la actividad", destaca el informe que fue elaborado por Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, responsables de la sección Agroindustrial de la Fundación Mediterránea.

En síntesis, la investigación determina que el primer trimestre de 2026 mostró una cadena láctea con mayor disponibilidad de leche, un frente exportador muy dinámico y una recuperación parcial de la oferta interna.

Sin embargo, esa mejora no se tradujo en una recomposición equivalente para el productor primario.

Por el contrario, el precio de la leche continuó en baja, la participación del tambo en el valor final de la canasta láctea se ubicó en mínimos de la última década y la rentabilidad promedio permaneció en terreno negativo.

Evolución decisiva

La incorporación de la dimensión financiera refuerza este diagnóstico, con una deuda bancaria de los tambos que volvió a ubicarse en la zona alta de la serie histórica, al tiempo que la calidad de la cartera mostró un deterioro sostenido.

"Esto no significa que el sector enfrente necesariamente una crisis generalizada de solvencia, pero sí que una parte relevante de los productores opera con menor margen económico y mayor presión financiera", reconoce el trabajo.

Para saber cuál será el futuro del sector, los autores del informe entienden que será decisiva la evolución de los próximos meses para determinar si este cuadro responde a una tensión transitoria o si marca el inicio de una etapa más prolongada de fragilidad para el eslabón primario.

Para la Fundación Mediterránea, "la coyuntura muestra que el desafío de la lechería no pasa solo por producir más, sino por canalizar esa mayor producción hacia mercados dinámicos y sostener una estructura de precios, márgenes y financiamiento compatible con la continuidad económica del tambo".