CRISIS EN EL SECTOR

Tras el colapso de Garbarino y Musimundo: ¿es el fin de las tiendas de electrodomésticos?

Entre la caída del poder adquisitivo, el aumento de la incobrabilidad y la competencia importada, las grandes cadenas del sector luchan por sobrevivir
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 02 de Junio, 2026

El sector de electrodomésticos atraviesa una transformación dolorosa que redefine el mapa comercial del país. Lo que comenzó como un goteo de cierres de sucursales se consolidó en este 2026 como una crisis estructural.

La liquidación definitiva de gigantes como Garbarino marca el cierre de un capítulo histórico para el consumo argentino, dejando al descubierto la fragilidad de un modelo de negocio que ya no encuentra sustento.

La reciente orden de liquidación de bienes de la que una de las principales cadenas de electrodomésticos del país, tras años de intentos fallidos de salvataje y el fracaso del cramdown, simboliza el colapso de las grandes superficies. Pero el fenómeno no es aislado si se tienen en cuenta otras importantes cadenas como Pardo, On City, Ribeiro y Musimundo que nacional están ejecutando planes de ajuste que incluyen el cierre estratégico de sucursales en provincias clave y la reducción de sus estructuras físicas.

Para los analistas, la crisis no es, en esencia, un problema de demanda insatisfecha sino des el colapso definitivo de un paradigma de comercialización.

La "era de las grandes superficies" se apaga ante la evidencia de un modelo que, durante décadas, confundió el negocio del comercio con el negocio de la banca.

Factores del derrumbe del sector de electrodomésticos

Este escenario está dejando espacio a una nueva lógica de mercado definida por tres pilares que determinarán la supervivencia de los pocos que logren mantenerse en pie:

La eficiencia sobre la presencia: el "ladrillo y mortero" ha dejado de ser un activo para convertirse en un pasivo tóxico. La rentabilidad ya no se busca en la cantidad de locales a la calle, sino en la optimización de una logística capaz de integrar el mundo digital con la experiencia de retiro físico.

El fin del crédito subsidiado: la normalización financiera, aunque dolorosa para el consumo inmediato, obliga a las empresas a competir por precio y valor agregado, y no por la capacidad de financiar cuotas impagables con tasas que solo alimentaban la morosidad.

La selección natural de las plataformas: el mercado tiende hacia la consolidación de pocos jugadores, aquellos que dominan la infraestructura tecnológica y la escala logística, dejando atrás a las estructuras incapaces de absorber la caída de los márgenes reales del sector.

Históricamente, el sector funcionó más como una entidad financiera que como una tienda de productos. El negocio real no era el margen de venta del equipo, sino la tasa de interés cobrada en la cuota.

El peligro de la morosidad de los usuarios

Pero este año, la morosidad en el sector alcanzó niveles alarmantes, superando el 40% promedio en el crédito no bancario otorgado directamente por las cadenas.

Esto significa que casi la mitad de los ingresos proyectados por intereses se convirtieron en activos incobrables.

Para intentar cubrir el riesgo de impago, muchas cadenas elevaron sus tasas a niveles prohibitivos (con CFT que en algunos casos superan el 800% anual), lo que termina por expulsar al cliente del sistema y aumenta la tasa de incobrabilidad en un círculo vicioso de selección adversa.

De hecho, el informe del Banco Central a febrero pasado confirma que la mora en préstamos personales y tarjetas de crédito alcanzó el 11,2% a nivel sistémico, pero dentro del retail de electrodomésticos la cifra es tres veces superior.

Las familias, tras perder poder adquisitivo, priorizan el pago de servicios y alimentos, dejando las cuotas de "bienes durables" como el primer compromiso a postergar.

Otro factor que se suma a este combo es el de la política de apertura comercial, que ha generado un efecto dual que, aunque beneficia al consumidor con precios más bajos, ha puesto en jaque a la industria nacional y a la logística tradicional del retail.

Junto con la inflación, este factor obligó a realizar una drástica baja de precios para poder competir en promedio de hasta un 45% en términos reales respecto a 2024.

Este fenómeno es resultado directo de la entrada de productos terminados más competitivos a partir del fin de las barreras importadoras.

Esa apertura obligó a las cadenas a redefinir sus inventarios.

Los productos de línea blanca (lavarropas, heladeras) y tecnología, que antes dependían casi exclusivamente de la producción nacional o el ensamblaje en Tierra del Fuego, ahora conviven con alternativas importadas que presionan hacia abajo los márgenes de ganancia.

Al dejar de ser un nicho protegido, las cadenas perdieron la capacidad de "inflar" los precios de venta para compensar la ineficiencia operativa.

Casos paradigmáticos

Hoy, vender electrodomésticos requiere una escala y una logística que el modelo de "local de barrio" ya no puede sostener porque se trata de un esquema que no solo debe competir con la importación, sino también con una estructura de costos operativos (alquileres, energía, personal) que no cede al mismo ritmo que la rentabilidad.

Algunos casos de cadenas que atraviesan un proceso crítico de achicamiento o reestructuración en 2026:

1. Pardo: (el caso testigo del interior), que representa el golpe de la crisis en las provincias. Con un modelo de negocio tradicionalmente enfocado en localidades pequeñas, la cadena pasó de operar 74 sucursales a cerca de 60 en los últimos meses. Al igual que otras firmas, su fortaleza (la financiación propia en el interior) se convirtió en su mayor debilidad ante el aumento de la morosidad. En la actualidad, continúa el cierre de locales en Córdoba, Santa Fe y Río Negro, buscando recortar gastos operativos (alquileres e impuestos) que ya no pueden cubrirse con las ventas actuales.

2. Garbarino: en marzo pasado, la justicia decretó la quiebra de la empresa tras años de un profundo deterioro financiero. El objetivo actual del juzgado es liquidar los activos para conformar un fondo destinado a saldar las deudas con la extensa nómina de acreedores, que esperan cobrar. La crisis se agravó significativamente tras el intento fallido de venta en 2021. La cadena, que había sido adquirida por el empresario Carlos Rosales, acumuló deudas millonarias con bancos, proveedores y una gran deuda salarial, lo que derivó en cierres masivos de locales, despidos de miles de empleados y la inactividad de sus plantas en Tierra del Fuego.

3. Ribeiro: continúa atravesando un difícil proceso concursal, con una situación que se mantiene complicada, con dificultades para que la justicia aceptara los acuerdos propuestos con sus acreedores. La compañía se presentó en concurso preventivo en el 2021, agobiada por una deuda de miles de millones de pesos. A diferencia de su etapa de auge (con casi 90 sucursales y 2.000 empleados), redujo drásticamente su operación a unos pocos locales y mantiene una estructura mínima, buscando sobrevivir mientras intenta renegociar su pasivo.

4. Musimundo: a diferencia de las anteriores, la marca logró mantenerse operativa a través de un proceso de reconversión, aunque en la actualidad se encuentra en un proceso de desaparición, con la puesta en venta de 45 de sus 50 sucursales. Su crisis más aguda se manifestó años atrás (alrededor de 2018-2019), cuando la empresa Carsa (uno de sus principales operadores) enfrentó dificultades financieras que derivaron en el cierre de numerosos locales en varias provincias y el despido de personal.

5. On City: es una de las cadenas que más agresivamente ha reducido su presencia física, cerrando más de 12 sucursales estratégicas en el AMBA y otras ciudades clave. La empresa está en un proceso de readecuación forzada, finalizando contratos de alquiler de locales "poco estratégicos" (o con duplicidad geográfica) para intentar concentrar su operación en puntos de venta de mayor volumen.

6. Megatone.net: aunque su presencia digital es fuerte, la red física de Megatone.net también ha sufrido la presión de los costos fijos. La cadena se encuentra en un proceso de "optimización de red", donde la baja de persianas de puntos de venta tradicionales se justifica por el traslado del consumo hacia el canal online, donde los márgenes de costos son menores pero la competencia es feroz.

Pero la crisis también se cobró la existencia total de algunas cadenas como Smart, firma tecnológica que, pese a haber anunciado una fuerte expansión en 2024 y la construcción de un centro de distribución masivo en Sarandí, no pudo sostener la estructura.

Su cierre de más de 30 locales es la prueba de que ni siquiera las empresas con planes de inversión recientes están a salvo de la caída del poder adquisitivo.

El "efecto" Frávega

Dentro de todas estas marcas, no aparece en la misma situación Frávega que, de todos modos, no es una "excepción" a la realidad del sector.

La empresa también atravesó problemas por la incobrabilidad y algunos cierres de sucursales y reducción de personal como parte de un plan de achicamiento similar al de sus competidores.

Si bien no está exenta de la crisis, Frávega ha implementado una estrategia de supervivencia que le ha permitido mayor resiliencia operativa que Garbarino.

Durante el 2025 se generaron varias eficiencias reorganizando los equipos en las sucursales que mejor venden y cerrando dos locaciones que no tenían buenos rendimientos.

Además se potenció la venta online y de a poco se están recuperando en cantidades los niveles de venta de los años buenos,aunque falta recuperar el margen de ganancia.

En la actualidad, los buenos resultados de la cadena se concentran en eventos puntuales como el Hot Sale (donde se vendieron 7 televisores por minuto), Electrofans y ahora la campaña del Mundial.

En ese sentido, logró pivotar mucho más rápido hacia un modelo de marketplace. Al abrir su plataforma a terceros (sellers), redujo su necesidad de stock propio y diversificó sus ingresos a través de comisiones, diluyendo el riesgo de inventario.

La empresa realizó inversiones profundas en su infraestructura (migración a la nube con SAP, optimización de sistemas logísticos y administrativos), lo que le otorgó una mayor capacidad de respuesta y control de costos en comparación con competidores cuya gestión tecnológica quedó estancada o desactualizada.

Caso testigo

Su enfoque en integrar la venta online con la logística de "retiro en sucursal" y la optimización de los envíos (fullfilment) le permitió retener una porción del mercado que Garbarino perdió al quedar atrapada en una red de sucursales improductivas y una gestión interna ineficiente.

De este modo, se convirtió en el caso testigo de la transformación forzada, a partir de su mayor músculo tecnológico y digital, aunque, como el resto del mercado, sigue sufriendo los altos niveles de morosidad, lo cual también evidencia que el problema es sistémico y no de gestión individual.

En este sentido, los expertos entienden que lo que se está presenciando no es el fin del consumo de electrodomésticos, sino el fin de la ineficiencia.

Para los trabajadores y los actores económicos del sector, el escenario post-liquidación seguirá siendo complejo y cargado de volatilidad.

Sin embargo, para la Argentina comercial, el mensaje es claro: el modelo de expansión física basada en deuda se terminó, dando paso a una etapa donde la supervivencia dependerá, exclusivamente, de la capacidad de adaptación tecnológica y la disciplina financiera.

La crisis, en última instancia, no ha hecho más que acelerar una transición que, aunque traumática, marca el inicio de una era más sobria, digital y, fundamentalmente, más eficiente.

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