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ALERTA

Se va una multinacional inglesa: cierra su planta metalúrgica en medio de la caída de la actividad

El grupo, que está especializado en mantenimiento industrial, decidió finalizar las operaciones de su planta del complejo industrial Ramallo-San Nicolás
02/06/2026 - 20:45hs
Se va una multinacional inglesa: cierra su planta metalúrgica en medio de la caída de la actividad

La empresa especializada en soluciones de soldadura y mantenimiento industrial inició el cierre de su planta ubicada en el Complejo Industrial Ramallo - San Nicolás (CORMISA), ubicado en la Provincia de Buenos Aires, sobre el km 233 de la Ruta Nacional 9 (Autopista Buenos Aires - Rosario).

Se trata del establecimiento operado por Welding Alloys, que hasta ahora brindaba soluciones de ingeniería antidesgaste para la siderurgia como también para las industrias del cemento, minería, agro.

Además, solía participar de trabajos que licitan grandes empresas como Ternium, Acindar y Siderca, entre otras y proveedora de industrias del cemento, la minería, la molienda de azúcar y, en menor medida, del agro.

La decisión afecta a cerca de 30 trabajadores y suma incertidumbre en uno de los principales polos fabriles del norte bonaerense, golpeado por la caída de la actividad metalúrgica.

La noticia, que fue anticipada por el diario El Norte, encendió las alarmas entre los gremios y las autoridades locales, ya que se produce en un contexto de desaceleración de la actividad manufacturera y de crecientes dificultades para las empresas vinculadas a la cadena siderúrgica.

La planta que operaba en el Parque Industrial Comirsa formaba parte de la división argentina de esta multinacional con sede en Inglaterra, especializada en soluciones de protección contra el desgaste industrial, soldaduras especiales, consumibles, automatización y servicios de mantenimiento para industrias pesadas.

Otra empresa extranjera se va de Argentina: su historia

La compañía fue fundada en 1966 y desarrolló una fuerte presencia internacional a través de una red de más de 30 subsidiarias y operaciones comerciales que alcanzan a más de 150 países. Según información corporativa, el grupo emplea a más de 1.000 trabajadores a nivel global y cuenta con centros productivos y de servicios en Europa, América, Asia y África.

La filial argentina estaba radicada en Comirsa, donde fabricaba y comercializaba productos para soldadura industrial y brindaba servicios de recuperación y protección de equipos sometidos a desgaste.

A diferencia de otros grandes jugadores del sector metalúrgico, Welding Alloys no cotiza en bolsa y mantiene una estructura de capital privado.

El cierre de la operación argentina contrasta con el perfil global de la compañía que es considerada una de las empresas líderes mundiales en tecnologías de recargue, soldadura especializada y protección contra el desgaste industrial.

De hecho, su operación en Comirsa funcionaba como un centro estratégico para atender la demanda de industrias de la región y de otros mercados de América Latina.

Decisión confusa

Por eso, la decisión de abandonar Argentina es interpretada en el sector como una señal de las dificultades que enfrenta actualmente el mercado industrial doméstico, particularmente aquellas empresas vinculadas a la cadena siderúrgica y a la inversión en mantenimiento de activos industriales.

Este cierre se suma a una serie de señales de enfriamiento económico que vienen afectando al parque industrial.

En los últimos meses, referentes del directorio de Comirsa advirtieron sobre una fuerte caída en el movimiento de camiones, menor nivel de actividad y la salida de empresas del complejo industrial.

La situación resulta especialmente sensible debido a la estrecha relación que existe entre las empresas radicadas en esa zona y el desempeño de la industria siderúrgica regional.

Muchas firmas dependen de la actividad de grandes jugadores como Ternium y de la demanda de servicios industriales asociados al acero.

Como no existe una explicación pública detallada de la empresa sobre el cierre de su planta, por el contexto sectorial y regional, pueden identificarse varios factores que ayudan a entender la decisión.

Factores para el cierre

El principal es la caída de la actividad siderúrgica e industrial, teniendo en cuenta que la planta trabajaba principalmente para industrias como la siderurgia, la minería, el cemento, el petróleo y la generación de energía.

En la región de San Nicolás-Ramallo, una parte importante de la demanda está vinculada directa o indirectamente al negocio del acero.

Durante los últimos meses, la producción siderúrgica mostró niveles inferiores a los de años anteriores y varias empresas proveedoras reportaron menor demanda de servicios de mantenimiento industrial, una de las especialidades de Welding Alloys

Otro factor sería una menor inversión de las industrias clientes que buscan reducir costos, suelen postergar inversiones y trabajos de mantenimiento no urgentes.

Esto impacta especialmente en empresas que venden soluciones de reparación, revestimientos y soldaduras especiales, como Welding Alloys.

El tercer factor se vincula a la escala limitada de la operación local, con una dotación cercana a los 30 trabajadores.

La planta tenía una dimensión relativamente pequeña dentro de una multinacional que opera en decenas de países.

Cuando una filial pierde volumen de negocios, las casas matrices suelen concentrar producción en otras plantas regionales más grandes para ganar eficiencia.

Un sector en crisis

Tampoco puede descartarse que la decisión responda a una estrategia global de reorganización del grupo.

Muchas multinacionales industriales están revisando sus estructuras en América Latina para concentrar operaciones, reducir costos logísticos y abastecer varios mercados desde menos centros productivos.

El cierre también se produce en un momento delicado para el Parque Industrial Comirsa que es uno de los polos productivos más importantes del norte bonaerense y alberga empresas vinculadas a la siderurgia, logística, agroindustria, química y servicios industriales.

Sin embargo, además de la caída de la actividad y de un menor movimiento logístico, sufre ausencia de nuevas inversiones.

Este escenario reduce las oportunidades de crecimiento para empresas proveedoras de servicios industriales.

Por eso, la salida de Welding Alloys representa un nuevo golpe para el mercado laboral de la zona. Aunque el número de trabajadores afectados es menor al de otros cierres recientes registrados en la región, la preocupación radica en que se trata de una empresa con larga trayectoria y presencia consolidada en el parque industrial.

La preocupación ahora pasa por evitar que la situación se extienda a otras compañías y derive en una mayor pérdida de empleo en una zona históricamente ligada a la actividad manufacturera.

Con el cierre de esta planta, el debate sobre la competitividad industrial, la recuperación de la inversión productiva y la generación de empleo vuelve a instalarse en una de las regiones fabriles más importantes de la Argentina.

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