Es argentino, compró una fábrica de aviones abandonada y está desarrollando algo inédito en el país
En un escenario donde la movilidad aérea urbana comienza a consolidarse como una industria global en expansión, un desarrollo argentino intenta ganar lugar en un mercado altamente concentrado y dominado por Estados Unidos, Europa y China. Se trata de Petrel DroneX, una iniciativa encabezada por el piloto y empresario Diego Ursella, en un ecosistema donde operan apenas unas 15 empresas a nivel internacional.
El proyecto integra formación aeronáutica, innovación tecnológica y desarrollo industrial, con el objetivo de escalar hacia soluciones aplicadas al transporte del futuro.
El recorrido de Ursella en el sector comenzó con XFLIGHT, una propuesta de capacitación integral para pilotos que combinaba instrucción teórica y práctica, alojamiento y experiencias internacionales. El modelo logró atraer estudiantes de distintos países de América y consolidó a la empresa como un actor regional en la formación aeronáutica.
Ese primer paso funcionó como base para una nueva etapa enfocada en innovación: el desarrollo de un drone tripulado orientado a la movilidad aérea urbana, pensado para trayectos cortos con aplicaciones en transporte, logística y asistencia en zonas complejas.
Cuánto costará el dron tripulado que está desarrollando
El proyecto parte de una observación central: la existencia de dos realidades aún desconectadas. Por un lado, las grandes ciudades con alta congestión, donde el traslado de personas y cargas en tiempo real se vuelve cada vez más difícil. Por otro, las zonas rurales o de difícil acceso, donde la falta de infraestructura limita la logística, la atención sanitaria y la conectividad.
Así, el drone tripulado se plantea como una solución de transporte para distancias cortas, con aplicaciones en transporte urbano, emergencias médicas y logística en áreas remotas que prevé un esquema de producción en serie con un costo estimado inferior a los u$s120.000 por unidad, lo que permitiría ampliar el acceso a distintos tipos de operadores
El proyecto alcanzó un hito clave al convertirse en el primero en Argentina en obtener patente bajo este enfoque tecnológico, lo que marca un punto de inflexión para la industria local. Desde el equipo destacan que no se trata solo de un reconocimiento formal, sino de una validación técnica del diseño y su originalidad.
El cuello de botella del sector aeronáutico
En este sector, el principal desafío no suele estar en el diseño ni en la ingeniería, sino en los procesos de certificación, un factor determinante para los tiempos y la viabilidad de cualquier desarrollo. Bajo esa lógica, el empresario avanzó con una decisión estratégica: la adquisición de Petrel, una histórica fábrica de aviones argentina ubicada en la Ruta Nacional 168, en Santa Fe, que se encontraba fuera de operación.
La operación implicó una inversión superior a los u$s10 millones y permitió recuperar infraestructura industrial ya instalada en el país, junto con capacidades regulatorias clave para el proyecto. "Pasamos de tener una idea a contar con activos tangibles, certificaciones aeronáuticas vigentes, planta física y capacidad de producción", señala.
En ese sentido, el cambio fue también estratégico: "No somos un proyecto en PowerPoint: somos una compañía que fabrica. Eso cambia completamente la conversación". Uno de los factores clave fue que la empresa adquirida ya contaba con Certificado de Tipo ante la ANAC, historial de fabricación y un Sistema de Inspección de Producción Aprobado (SIPA), lo que evitó comenzar el proceso desde cero. Esto permitió aprovechar una infraestructura regulatoria e industrial difícil de replicar en tiempo y costo.
La reactivación de la planta no solo sumó capacidad productiva, sino que también otorgó una ventaja competitiva frente a startups tecnológicas sin estructura industrial, facilitando la validación de proyectos y acelerando procesos regulatorios. Actualmente, la compañía trabaja en la producción del Petrel 912i, avión de instrucción certificado que funciona como base del negocio, mientras avanza en paralelo con el desarrollo de plataformas VTOL tripuladas.
Expansión internacional y salto a Estados Unidos
La movilidad aérea urbana se consolida como uno de los segmentos emergentes del transporte del futuro, impulsado por vehículos eléctricos y sistemas de propulsión alternativa diseñados para operar en ciudades y áreas periurbanas. Su objetivo es reducir tiempos de traslado, descongestionar el tránsito y ampliar las opciones de conectividad.
A nivel global, los proyectos más avanzados se concentran en usos corporativos, gubernamentales o de alto valor agregado. En ese marco, la iniciativa argentina propone un enfoque distinto, orientado a un modelo de producción más accesible, con unidades estimadas por debajo de los 120.000 dólares.
El proyecto busca diversificar sus aplicaciones: transporte de corta distancia, logística, emergencias médicas y conectividad en zonas rurales o de difícil acceso. La hoja de ruta no se limita al mercado local. El próximo paso es la expansión de la patente hacia Estados Unidos, uno de los principales polos de innovación aeroespacial del mundo.
"El objetivo es proteger el desarrollo en el mercado donde más valor tiene. La idea es establecer producción en Florida, aprovechar un entorno regulatorio proinnovación y proyectar desde allí la obtención de certificaciones internacionales", explica Ursella. En paralelo, la estrategia contempla avanzar en procesos de homologación global para escalar la producción y habilitar la comercialización en distintos países.
La Argentina en la nueva industria del transporte
El proyecto se inscribe en una tendencia global que busca redefinir la movilidad urbana. Aunque el sector aún se encuentra en etapa de desarrollo, las inversiones y avances tecnológicos anticipan una transformación estructural del transporte en las próximas décadas.
Así las cosas, la iniciativa liderada por Ursella busca posicionar a la Argentina dentro de una industria dominada por potencias tecnológicas, combinando desarrollo local, inversión privada y recuperación de infraestructura industrial. Más allá de su evolución, el proyecto se integra a una discusión global sobre el futuro del transporte y el rol de los distintos países en esa transformación.