SEÑAL DE CRISIS

Por qué Saputo se va de Argentina: Las razones de la salida de un gigante del negocio lácteo

El grupo habla de una reorganización global, pero la decisión llega en medio de una crisis para el sector, la quiebra de SanCor y los cambios en Mastellone
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 04 de Junio, 2026

Después de años de presencia en el mercado local y de haberse convertido en uno de los principales procesadores de leche de Argentina, Saputo decidió retirarse y transferir sus activos a Gloria Foods.

La multinacional canadiense vendió el 80% de su división láctea en Argentina (las sociedades Molfino Hermanos S.A. y Molti S.R.L.) al holding peruano por aproximadamente u$s630 millones.

Los activos transferidos incluyen dos plantas de producción ubicadas en Rafaela (Santa Fe) y Tío Pujio (Córdoba); la titularidad de marcas históricas como La Paulina, Molfino y Ricrem y también la oficina comercial que la compañía operaba en Brasil.

A pesar de ceder el control mayoritario, Saputo conservó un 20% de las acciones para mantener el flujo de exportaciones y acordó continuar fabricando bajo contrato ciertos productos para la marca.

La pregunta que rápidamente comenzó a circular en el sector fue una sola: ¿por qué una de las mayores compañías lácteas del mundo decide abandonar Argentina justo cuando el Gobierno impulsa una agenda más favorable para los negocios?

Saputo abandona Argentina: la explicación oficial

La respuesta combina factores globales y problemas estructurales que afectan al sector desde hace años.

La explicación oficial fue ofrecida por fuentes del grupo asegurando que la salida del país se basa en la necesidad de concentrarse en los mercados más rentables.

De hecho, desde la sede central de la compañía en Montreal, la conducción de Saputo presentó la operación como parte de una estrategia global de optimización de activos.

El comunicado oficial asegura que la empresa busca concentrar recursos en aquellos mercados donde tiene mayor escala, mejores márgenes y posiciones de liderazgo más consolidadas.

En este sentido, actualmente, los principales negocios de Saputo están en Canadá, Estados Unidos y Australia, donde opera con volúmenes significativamente superiores a los de Argentina y donde las condiciones macroeconómicas son más previsibles.

La venta le permitirá obtener liquidez por casi u$s900 millones y redireccionar inversiones hacia esos mercados considerados estratégicos.

Un gigante lácteo, en crisis: razones ocultas

Sin embargo, la explicación financiera no alcanza por sí sola para entender la salida, más que nada si se tiene en cuenta que se trata de un negocio que dejó de ser atractivo para las multinacionales

Durante años, Argentina fue vista como una potencia láctea con enorme posibilidad de crecimiento.

El país posee una de las cuencas lecheras más importantes del mundo, capacidad exportadora y una larga tradición productiva.

Pero esa ventaja natural convivió con problemas que fueron erosionando la rentabilidad de las empresas.

La inflación crónica, las restricciones cambiarias, la dificultad para importar tecnología, la caída del consumo interno y la volatilidad económica afectaron los planes de inversión de prácticamente todos los jugadores del sector.

Para una compañía global como Saputo, acostumbrada a operar en mercados con reglas estables, el negocio argentino comenzó a representar una complejidad cada vez mayor en relación con su peso dentro de la estructura global.

Deterioro constante

Por eso, la ecuación terminó inclinándose hacia la salida, alertada además por la crisis de SanCor que fue una advertencia para toda la industria

La decisión de Saputo también debe leerse dentro del deterioro que sufrió el sector en los últimos años, donde el caso más emblemático es precisamente la cooperativa láctea con sede en la localidad santafesina de Sunchales, que se encuentra atravesando un proceso de quiebra y con todos sus activos y marcas con cartel de venta.

Antes de su debacle, SanCor supo ser una de las mayores empresas lácteas de América Latina, pero terminó envuelta en una crisis financiera que derivó en la pérdida de gran parte de su capacidad industrial, venta de activos, conflictos laborales y un proceso de quiebra que marcó un antes y un después para el negocio.

Lo que ocurrió con SanCor fue interpretado por muchos ejecutivos de la industria como una muestra de los problemas estructurales que enfrentan las empresas lácteas en Argentina.

Si una firma con décadas de liderazgo y fuerte presencia nacional no logró sostener su operación, el mensaje para los inversores fue contundente.

La otra gran referencia del sector, Mastellone Hermanos, tampoco permanece ajena a los cambios, luego del proceso de venta de la totalidad de las acciones a la dupla Arcor y Danone por parte de los socios fundadores de la dueña de la marca La Serenísima.

Aunque se trata de una situación completamente distinta a la de SanCor, refleja que incluso los jugadores más importantes están revisando estrategias, estructuras y planes de largo plazo.

En ese contexto, la venta de Saputo aparece menos como una excepción y más como parte de una tendencia.

La venta marca el final de una etapa para un grupo que llegó a convertirse en uno de los principales actores de la industria láctea argentina.

Oportunidad de mercado

Pero también deja una conclusión más amplia: incluso con los cambios económicos impulsados por el Gobierno, algunas multinacionales continúan evaluando sus operaciones bajo una lógica global y priorizan mercados donde la rentabilidad, la escala y la previsibilidad son mayores.

La contracara de esta desinversión es la llegada del Grupo Gloria. El conglomerado peruano considera que los problemas actuales del mercado argentino pueden transformarse en oportunidades de crecimiento a mediano plazo.

Con fuerte presencia en alimentos, agroindustria, energía y cemento, Gloria busca expandir su liderazgo regional en lácteos y considera que Argentina sigue siendo uno de los principales productores de leche de América Latina.

La apuesta del grupo es que una normalización económica y una mayor apertura exportadora permitan recuperar el potencial de un sector que todavía conserva ventajas competitivas importantes.

De todos modos, en el mercado se entiende que la quiebra de SanCor, la redefinición accionaria de Mastellone y ahora la retirada de Saputo son capítulos distintos de una misma historia: la transformación de uno de los negocios más emblemáticos de la economía argentina.

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