Murió el Indio: el legado artístico y el patrimonio que deja una leyenda del rock argentino
"Murió el Indio", escribió este viernes temprano por la mañana mi amigo Carlos Casanova Páez, "Charly", en uno de los tantos grupos de whattsapp del que participo y que hace referencia a mi club de barrio, el 17 de Agosto. Mi pregunta, incrédula, fue saber de quién hablaba, lejos de pensar de que se trataba de Carlos Alberto Solari, el Indio Solari, cuyo fallecimiento cierra uno de los capítulos más extraordinarios de la cultura argentina contemporánea.
El líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció este viernes 6 de junio a los 77 años después de una larga lucha contra el Parkinson.
La enfermedad se le había revelado públicamente en 2016 y progresivamente lo alejó de los escenarios.
La noticia provocó una conmoción inmediata en millones de argentinos que durante décadas encontraron en sus canciones una forma de identidad, resistencia y pertenencia.
El Indio fue poeta, artista plástico, compositor, referente generacional y creador de un fenómeno cultural único en América Latina.
Pero detrás de ese mito también existió una historia de negocios excepcional, la de un artista que logró construir una de las mayores fortunas del rock argentino sin abandonar jamás su independencia.
Quién era el Indio Solari antes de la fama
Mucho antes de convertirse en el Indio Solari, Carlos Alberto Solari era un joven inquieto nacido en la ciudad entrerriana de Paraná en enero de 1949 y criado posteriormente en La Plata.
En aquellos tiempos, su vida siempre estuvo lejos de los escenarios multitudinarios que llegarían después.
Durante su juventud trabajó en distintos empleos, estudió Bellas Artes, desarrolló una intensa actividad vinculada al dibujo, la pintura y el diseño gráfico y se interesó por la literatura, el cine y las corrientes contraculturales que atravesaban el mundo durante las décadas de 1960 y 1970.
Aquellas influencias terminarían marcando profundamente su obra.
Los libros de literatura universal, la poesía, la filosofía y las expresiones artísticas alternativas moldearon el universo simbólico que más tarde aparecería en sus canciones.
Quienes lo conocieron en esos años recuerdan a una persona introvertida, observadora y con una enorme curiosidad intelectual.
Muy lejos todavía del personaje que décadas después movilizaría a cientos de miles de personas.
Cómo nacieron "Los Redondos"
A mediados de los años 70, Solari comenzó a vincularse con un grupo de artistas alternativos encabezado por Skay Beilinson y Carmen Castro, conocida como la Negra Poly.
De aquella experiencia surgió Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, inicialmente como una propuesta artística experimental pero que terminó convirtiéndose en una de las bandas más importantes de la historia argentina.
El por qué de ese nombre fue, durante decádas, uno de los grandes misterios del rock argentino.
El propio grupo alimentó permanentemente el mito alrededor de "Patricio Rey". En distintas entrevistas llegaron a presentarlo como un supuesto mentor, benefactor o ideólogo oculto de la banda. Con el tiempo, el propio Indio Solari terminó explicando que Patricio Rey era parte de la mitología interna del grupo y una especie de personaje imaginario que representaba el espíritu colectivo de la banda.
Respecto de "Los Redonditos de Ricota", la explicación es mucho más terrenal.
En los primeros años del grupo, durante fiestas y presentaciones alternativas, se repartían unos pequeños buñuelos de ricota preparados por integrantes del entorno artístico que rodeaba a la banda. Aquellos "redonditos de ricota" terminaron convirtiéndose en parte de la identidad del grupo y dieron origen al nombre definitivo cuando hubo que imprimir afiches para promocionar una presentación.
Años más tarde, el propio Solari contó además que el nombre también estaba inspirado en una ilustración y una receta que encontró en un antiguo recetario de Royal, donde aparecía una figura llamada Patricia Rey junto a una receta de redonditos de ricota.
Los primeros años de la banda fueron extremadamente difíciles ya que banda tocaba en pequeños espacios, centros culturales y escenarios alternativos.
En esos tiempos no había dinero, ni apoyo de discográficas, ni difusión masiva.
Sin embargo, lentamente comenzó a construirse una comunidad de seguidores que veía en Los Redondos algo distinto a todo lo que ofrecía el rock argentino de la época.
Esa conexión sería la base de todo lo que vendría después.
Cambiar las reglas del negocio
Mientras otras bandas buscaban acuerdos con grandes sellos discográficos, Los Redondos apostaron por la independencia.
Aquella decisión artística terminó convirtiéndose en una brillante estrategia empresarial.
Décadas antes de que la palabra "marca" se pusiera de moda, el Indio y su entorno ya habían construido una de las marcas culturales más fuertes de la Argentina.
Controlaron buena parte de su producción, limitaron los intermediarios y construyeron una relación directa con el público.
La consecuencia económica fue enorme, teniendo en cuenta que gran parte del valor generado por discos, recitales y productos asociados permaneció bajo control de la organización artística.
La discografía de Los Redondos se convirtió en uno de los catálogos más importantes del rock en español.
Álbumes como "Oktubre"; "Un baión para el ojo idiota"; "La mosca y la sopa"; "Lobo suelto"; "Cordero atado"; "Luzbelito" y "Último bondi a Finisterre" se transformaron en clásicos.
Posteriormente, se fueron sumando los trabajos editados junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
El "otro" grupo
Esta formación musical nació luego de que Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se separó definitivamente en 2001 y de que muchos creyeran que la carrera artística del Indio Solari había llegado a su fin.
La ruptura con Skay Beilinson puso punto final a una de las bandas más importantes de la historia argentina y dejó una pregunta abierta: qué haría el cantante sin Los Redondos.
La respuesta llegó tres años después.
En 2004, apareció "El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel)", el primer disco solista del Indio y en donde se presentó oficialmente acompañado por su nueva banda.
Con esa formación, logró algo que parecía imposible: mantener e incluso ampliar la enorme convocatoria que había construido junto a Los Redondos.
Los Fundamentalistas se transformaron rápidamente en una extensión natural del universo ricotero.
Muchos de sus integrantes provenían de distintos proyectos musicales y fueron seleccionados por el propio Solari para acompañar una propuesta que combinaba nuevas composiciones con parte del repertorio histórico que reclamaban los seguidores.
Como ocurrió con muchas de las creaciones del Indio, el origen del nombre nunca tuvo una explicación única y definitiva.
A lo largo de los años circularon distintas interpretaciones aunque la más aceptada sostiene que se trataba de una ironía típica de Solari dirigida a ciertos sectores acomodados o intelectuales que opinan sobre la realidad desde posiciones de comodidad y privilegio, "desde el aire acondicionado", lejos de los problemas cotidianos que afectan a la mayoría de la sociedad.
La expresión también encaja con el humor ácido y la crítica social que siempre caracterizaron al artista.
Otros seguidores interpretaron el nombre como una referencia a quienes sostienen posiciones extremas o dogmáticas mientras permanecen protegidos dentro de ámbitos confortables.
El segundo gran negocio
Desde una perspectiva empresarial, Los Fundamentalistas fueron también una decisión brillante.
La banda permitió al Indio mantener activa una estructura artística propia después de la separación de Los Redondos y conservar el control de un fenómeno cultural que seguía movilizando multitudes.
Los discos "Porco Rex", "El perfume de la tempestad", "Pajaritos, bravos muchachitos" y "El ruiseñor, el amor y la muerte" consolidaron una nueva etapa creativa.
Al mismo tiempo, los recitales comenzaron a alcanzar cifras históricas de convocatoria.
Tandil, Mendoza, Junín, San Luis y Olavarría fueron escenarios de conciertos que reunieron decenas y luego cientos de miles de personas.
Incluso después de que el Parkinson lo obligara a retirarse de los escenarios, Los Fundamentalistas continuaron actuando y manteniendo vivo el legado artístico del cantante mediante participaciones virtuales y grabaciones especialmente realizadas por Solari.
Esa continuidad convirtió a la banda no sólo en un proyecto musical, sino también en la principal custodio de una marca artística que sigue movilizando multitudes y generando valor cultural y económico años después de la última aparición presencial del Indio.
Falleció el Indio Solari: su legado económico
Aunque nunca existieron cifras oficiales consolidadas, distintas estimaciones de la industria ubican las ventas acumuladas de su carrera en varios millones de discos físicos, además de cientos de millones de reproducciones digitales.
Esas canciones siguen generando regalías y continuarán haciéndolo durante décadas con letras que construyeron el mito y que fueron una de las claves de la fascinación que despertó el Indio.
Mientras gran parte del rock apelaba a mensajes directos, Solari construyó un lenguaje propio, cargado de metáforas, dobles sentidos y referencias culturales.
Un caso paradigmático es el de "Ji Ji Ji", la canción más popular de su repertorio y que terminó convirtiéndose en el pogo más grande de la historia argentina.
Su letra describe una noche de excesos, vértigo y desenfreno y para muchos representa una crítica a la alienación moderna, mientras que para otros, una postal del caos urbano contemporáneo.
Juguetes Perdidos
Probablemente sea la canción que mejor representa el vínculo emocional entre el Indio y sus seguidores.
La obra suele interpretarse como un homenaje a quienes luchan por conservar sus ideales en un mundo cada vez más hostil.
Por eso se convirtió en un himno generacional.
También se destaca "Un poco de amor francés", una de las canciones más analizadas de la historia del rock argentino.
Combina deseo, poder, ironía y desencanto en una composición que sigue despertando nuevas interpretaciones décadas después de haber sido publicada.
En el caso de "Preso en mi ciudad", los expertos aseguran que refleja el desencanto urbano y la sensación de encierro que atraviesa a quienes viven rodeados de estructuras sociales que parecen limitar permanentemente la libertad individual.
En cuanto a "Nuestro amo juega al esclavo", ss considerada una de las composiciones más políticas del repertorio ricotero.
Aborda las contradicciones del poder y las relaciones de dominación que atraviesan a las sociedades modernas.
El Indio y las canchas
A diferencia de otras bandas de rock nacional, las canciones de Los Redondos no fueron adaptadas masivamente por las hinchadas debido a la complejidad de sus letras.
Sin embargo, el vínculo entre el universo ricotero y el fútbol fue enorme. El hincha argentino adoptó al Indio como una especie de banda sonora generacional y muchas frases de sus canciones terminaron apareciendo en banderas, murales y tribunas.
El fenómeno fue tan fuerte que numerosos futbolistas reconocieron públicamente su admiración por el cantante, entre ellos Diego Maradona, Juan Román Riquelme y varias figuras del fútbol argentino.
Entre las canciones de Los Redondos más asociadas al fútbol se destaca "Ji Ji Ji" como la más vinculada.
No necesariamente porque haya sido transformada en una canción de tablón, sino porque el famoso pogo de "Ji Ji Ji" se convirtió en una imagen tan popular como una tribuna llena. Su energía, su ritmo y su carácter multitudinario hicieron que fuera adoptada simbólicamente por hinchas de prácticamente todos los clubes argentinos.
También "Juguetes Perdidos" fue una de las canciones más utilizadas en banderas y trapos de distintas hinchadas.
La identificación con la idea de pertenencia, resistencia y fidelidad hizo que sus frases aparecieran en clubes de todas las categorías.
Del mismo modo "Un poco de amor francés" sirvió para que muchas hinchadas tomaran fragmentos melódicos para adaptarlos a canciones de aliento, especialmente durante los años 90 y principios de los 2000.
En el caso de "Todo preso es político", fue una frase que se convirtió en una de las más reproducidas en banderas de tribuna, especialmente entre grupos de hinchas organizados y sectores populares.
Aunque sería imposible adjudicarle la exclusividad a un club, históricamente hubo una fuerte identificación entre Los Redondos y las hinchadas de Boca Juniors; Racing Club; San Lorenzo de Almagro; Gimnasia y Esgrima La Plata y Estudiantes de La Platta, la ciudad donde nació el fenómeno ricotero.
Para muchos sociólogos y especialistas en cultura popular, el fenómeno ricotero y las hinchadas de fútbol compartieron rasgos muy similares: rituales colectivos, sentido de pertenencia, peregrinaciones masivas y una identidad construida alrededor de símbolos comunes.
Por eso, aun cuando pocas canciones de Los Redondos fueron transformadas literalmente en cánticos, el Indio Solari terminó siendo, probablemente, el músico más querido por las tribunas argentinas
El negocio de las multitudes
Pero, más allá de todas estas canciones y de sus letras, la verdadera dimensión del fenómeno apareció en los recitales.
Los shows del Indio dejaron de ser simples conciertos para transformarse en acontecimientos nacionales.
Miles de personas viajaban desde todos los rincones del país; las ciudades anfitrionas agotaban su capacidad hotelera; los comercios trabajaban al máximo y las empresas de transporte contrataban servicios especiales.
Cada recital generaba un movimiento económico multimillonario a tal punto que, durante su etapa solista las convocatorias alcanzaron cifras históricas.
Tandil, Junín, Mendoza, San Luis y Olavarría fueron escenarios de algunas de las mayores concentraciones de público registradas en la música argentina.
El recital de Olavarría en 2017 continúa siendo considerado una de las mayores convocatorias de la historia del rock latinoamericano.
La fortuna que construyó
Aunque siempre mantuvo reserva sobre sus finanzas personales, distintas estimaciones periodísticas ubicaron al Indio entre los músicos más ricos de la Argentina.
Su patrimonio se construyó a partir de múltiples fuentes:
- Derechos de autor.
- Regalías musicales.
- Venta de discos.
- Reproducciones digitales.
- Espectáculos masivos.
- Merchandising.
- Libros.
- Producciones audiovisuales.
- Inversiones inmobiliarias.
Entre los activos más conocidos figura la residencia de Parque Leloir donde vivía junto a su familia, donde funcionaba su estudio de grabación y donde también lo encontró su último aliento.
Sin embargo, el principal activo económico probablemente sea intangible: el inmenso catálogo musical que continuará generando ingresos durante décadas.
Qué pasará con la herencia
La muerte del músico abre ahora el proceso sucesorio de uno de los patrimonios culturales más importantes de la Argentina.
Según la información pública disponible, Solari estaba casado desde 1988 con Virginia Mones Ruiz y tenía un hijo, Bruno Solari.
Ellos aparecen como los principales herederos naturales de sus bienes, propiedades, derechos intelectuales y regalías.
Pero el verdadero valor de la herencia no está únicamente en los inmuebles o en las inversiones.
Está en una obra que sigue vigente y que probablemente aumente su valor económico con el paso de los años.
La batalla contra el Parkinson
En 2016 el propio Solari reveló que padecía Parkinson, enfermedad que fue avanzando gradualmente y limitó sus apariciones públicas.
Aun así, nunca abandonó la actividad artística y continuó escribiendo, grabando música y participando en proyectos creativos.
Hasta el final mantuvo intacto el vínculo con millones de seguidores.
Es cierto que las cifras económicas impresionan, con millones de discos vendidos; centenares de miles de espectadores por recital; décadas de regalías y una fortuna construida durante cincuenta años.
Pero ninguna estadística alcanza para explicar el fenómeno Indio Solari y su verdadera riqueza, la de haber construido una obra capaz de atravesar generaciones enteras.
Una obra que sobrevivió a los cambios políticos, económicos y culturales del país.
Mientras abogados y especialistas analizarán el futuro de su patrimonio económico, hay algo que ya quedó definido.
El Indio Solari deja una de las herencias culturales más importantes de la historia argentina.
Y esa herencia pertenece a millones de personas que hicieron de sus canciones una parte fundamental de sus vidas.