Una mítica fábrica de quesos y dulce de leche vuelve a la vida tras el salvataje de una familia
Las máquinas habían dejado de funcionar y la fábrica atravesaba una etapa incierta. Durante años, en esas instalaciones se habían elaborado algunos de los productos más conocidos de La Salamandra, una marca histórica de la industria láctea argentina. Cuando la cooperativa que operaba el establecimiento empezó a tener dificultades para sostener la actividad, Javier Semino avanzó con un acuerdo para reactivar la producción.
Para hacerlo, la familia destinó alrededor de u$s150.000 a la compra de materia prima, adecuación de equipos y puesta a punto de las instalaciones. Hoy, desde allí, Milagros del Sol elabora cerca de 10.000 kilos diarios de dulce de leche y otros 10.000 kilos de quesos. Entre los planes para los próximos años figura también el ingreso al mercado estadounidense.
Semino llegó a ese momento después de más de dos décadas en la actividad láctea. Durante años trabajó en un tambo de Exaltación de la Cruz, donde tenía 200 vacas en ordeñe, producía leche y elaboraba mozzarella. Más adelante encontró un nicho en el queso llanero, una variedad muy consumida por las comunidades venezolanas, colombianas y bolivianas radicadas en la Argentina.
Ese producto se convirtió en el principal motor de la empresa. La elaboración llegó a rondar los 3.000 kilos diarios y permitió construir una cartera de clientes en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires. Con el tiempo, la estructura con la que operaban comenzó a quedar chica para acompañar la demanda.
La posibilidad de trasladar la actividad a la ex planta de La Salamandra apareció en ese contexto. A partir del acuerdo con los cooperativistas, incorporaron a los trabajadores y pusieron en marcha un proceso de reactivación que terminó convirtiendo al establecimiento en el centro de operaciones de la compañía.
Cómo pasó de elaborar mozzarella en el tambo a dirigir una planta de 10.000 m²
Detrás de Milagros del Sol están Javier Semino y sus hijas Sol y Milagros. Aunque la marca nació hace pocos años, la relación de la familia con la actividad láctea viene de mucho antes.
"Mi papá tenía el tambo y ahí mismo elaboraba mozzarella", contó Sol Semino a iProfesional.
La mudanza coincidió además con la incorporación formal de la segunda generación. Sol, contadora y licenciada en Administración, pasó a ocuparse de proveedores, compras y facturación. Milagros asumió responsabilidades vinculadas a logística y elaboración.
La nueva etapa también permitió ampliar la oferta de productos. Lo que durante años estuvo concentrado principalmente en el queso llanero hoy incluye distintas variedades de quesos y una producción de dulce de leche que alcanza volúmenes similares a los de la línea láctea.
Con la planta nuevamente operativa, la compañía comenzó a trabajar en una nueva etapa. Entre los proyectos en análisis figura el desarrollo de canales de exportación para llevar sus productos a nuevos mercados.
La producción se multiplicó y ahora procesan 30.000 litros diarios de leche
La nueva planta permitió multiplicar el volumen de trabajo. "Arrancamos trabajando dos camiones de leche por semana y ahora ya estamos en uno o dos camiones algunos días", explicó la hija de Semino.
Actualmente procesan alrededor de 30.000 litros diarios de leche y producen cerca de 10.000 kilos de dulce de leche y otros 10.000 kilos de quesos.
Entre sus variedades aparecen mozzarella, cremoso, sardo, gouda, provoleta, burrata, bocconcini y polpetta. También mantienen la elaboración de queso llanero, el producto con el que dieron sus primeros pasos.
Con el crecimiento de la capacidad instalada también llegó una mayor diversificación. La empresa comenzó a desarrollar una línea de dulces de leche que con el tiempo se transformó en una de sus principales cartas de presentación. Hoy elaboran más de 15 variedades saborizadas. Entre ellas aparecen opciones como:
- Café
- Naranja
- Miel
- Frutos rojos
- Frambuesa
- Limón
- Coco
- Banana
- Ron
- Menta
- Chocolate
- Marroc
- Pistacho
- Durazno
También producen versiones específicas para otros fabricantes. El dulce de leche alfajorero está pensado para evitar que la humedad afecte las tapas de los alfajores, mientras que la variedad heladera se utiliza como materia prima para distintas elaboraciones.
Los premios que pusieron a la empresa en el mapa nacional
Los reconocimientos llegaron poco después de la puesta en marcha de la nueva planta. En 2024, Milagros del Sol obtuvo el primer premio al mejor dulce de leche en la Fiesta del Dulce de Leche. Ese mismo año también consiguió distinciones por su mozzarella en concursos organizados por el Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense.
"El primer año que nos presentamos empezamos a ganar premios y eso nos ayudó muchísimo", aseguró Sol. Durante 2025 la empresa volvió a obtener reconocimientos por productos como el bocconcini, la polpetta y el gouda provenzal en competencias realizadas en Tandil y Suipacha.
A medida que la producción crecía, también lo hacía la presencia comercial de la marca. Los productos comenzaron a llegar a distintos puntos de la provincia de Buenos Aires y desembarcaron en la Ciudad de Buenos Aires a través de la cadena La Vaca Lechera.
La compañía también abrió recientemente su primer local propio en Mercedes. La decisión surgió después de que aumentaran los pedidos de vecinos que retiraban mercadería directamente.
"Gracias a la gran demanda de pedidos decidimos abrir un local para que fuera más dinámico y cómodo para todos", concluyó.
El salto que viene: del mercado local a Estados Unidos
Ahora, la empresa busca dar el salto internacional. El objetivo es ampliar la presencia de sus productos en el interior del país y desembarcar en el mercado estadounidense.