Cadenas Frávega, Cetrogar y Megatone, ahorcadas por niveles históricos de morosidad de más del 50%
Los datos del Banco Central son contundentes. Durante el último año, la morosidad de las financiaciones para las compras de electrodomésticos más que se duplicó: pasó del 14,8% al 48,2%.
Son cifras oficiales que vienen con un aumento exponencial a medida que transcurrieron los meses.
Lo primero que hay que decir es que el salto explosivo de los impagos de las cuotas guarda relación con el encarecimiento de las tasas de interés, a partir de mediados de 2025, que al día de hoy no se ha remediado.
Y así como la morosidad registra un incremento histórico para los créditos bancarios -en especial sobre las líneas dedicadas al consumo familiar-, lo mismo sucede con estos préstamos otorgados por cadenas comerciales que prestan a costos mucho más caros que las entidades financieras.
Para tener una idea, la Red Megatone financia las compras de sus clientes a un costo financiero total (CFT) de entre 243,6% anual hasta el 305,7% anual.
Y otorga préstamos personales a un costo anual de hasta el 1.082%. Sí, leyó bien: hasta el 1.082% anual. Un costo debidamente impagable desde el vamos.
Las demás cadenas tienen costos similares, con una particularidad: algunas de ellas ya no informan esos precios en su página web. Sólo lo hace el Banco Central a través de su "régimen de transparencia".
Sistema bajo estrés
La economía doméstica argentina atraviesa un momento crítico que se refleja, con una crudeza inédita, en las planillas de resultados de las principales cadenas de retail del país.
El freno en el consumo masivo, impulsado por una inflación arriba del 2% mensual y una pérdida sostenida del poder adquisitivo, derivó en un fenómeno alarmante: el estallido de la morosidad en el sector de la venta de electrodomésticos, donde los niveles de incumplimiento ya alcanzan cifras que duplican o triplican los registros del sistema bancario tradicional.
Desde hace varios meses, los indicadores del Banco Central vienen advirtiendo sobre una marcada desaceleración del crédito.
Si bien inicialmente este fenómeno se observó en el sector bancario, los últimos datos confirman que el freno ha golpeado con igual o mayor fuerza a las financiaciones otorgadas por entidades no financieras.
Este universo, compuesto por unas 585 empresas —entre las que se encuentran fintechs, cooperativas, mutuales y, fundamentalmente, las grandes cadenas de electrodomésticos—, hoy financia a 12,1 millones de personas.
Radiografía de la morosidad: el ranking del incumplimiento
Los números que arroja el sector de electrodomésticos son impactantes. Mientras que la mora de las familias en los bancos se situó en un 12,0% en abril, la irregularidad en las empresas de venta de artículos para el hogar trepó al 48,2% en el mismo periodo.
De acuerdo con los registros actuales en el BCRA, la mora en las principales cadenas de electrodomésticos se desglosa de la siguiente manera:
- Bazar Avenida: Lidera el preocupante ranking con una morosidad del 68,8%
- Coppel: Presenta un índice del 60,6%
- Cetrogar: Registra una mora del 53,7%
- Frávega: Se ubica con un 53,5% de irregularidad en sus cobros
- Megatone: Alcanza el 52,2%
- Carsa (Musimundo): Registra un 51,2%
Estos niveles de irregularidad son comparables a los registrados durante los peores momentos de la pandemia, lo que ilustra la gravedad de la situación actual.
Impacto en el sistema
A pesar de este escenario sombrío para el retail, existe un dato técnico que, por ahora, evita un colapso sistémico: las entidades no financieras contagiaron esta irregularidad al sistema bancario, el cual solo explica el 16% de su fondeo. Estas empresas se financian mayoritariamente a través de fideicomisos financieros y la emisión de obligaciones negociables (títulos de deuda en el exterior).
No obstante, el impacto sobre el consumo masivo es innegable.
Con familias sobreendeudadas y tasas de interés que triplican la capacidad de pago real, las cadenas de electrodomésticos se enfrentan a un desafío existencial: cómo seguir vendiendo en un mercado donde casi 7 de cada 10 clientes (en los casos más extremos) ya no pueden pagar sus cuotas.
El "freno de mano" en el crédito no es solo una estadística; es la realidad de un sector que camina por la cornisa de la sostenibilidad financiera.
Tasas impagables
El Banco Central sacó un informe advirtiendo sobre el nivel de irregularidad en los créditos por fuera del sistema financiero.
A medida que pasan los meses, la morosidad se incrementa en niveles exponenciales.
La diferencia en los niveles de morosidad también revela un sesgo en el perfil de riesgo. La irregularidad es significativamente más alta entre los deudores exclusivos de las compañías que no son bancos, como fintech y comercios (36,1%) en comparación con aquellos que comparten deudas con el sistema bancario (23,7%).
Esto refleja que los proveedores no financieros están llegando a los sectores con peor calificación crediticia, quienes hoy se ven imposibilitados de cumplir con sus compromisos.