La Ciudad llega al selecto club de la AAA y fortalece el acceso al crédito para empresas
La Ciudad de Buenos Aires obtuvo un respaldo financiero que trasciende al sector público y que puede tener consecuencias directas sobre el mundo empresario.
Moody's Local Argentina elevó la calificación de emisor en moneda local y extranjera de la Ciudad desde AA .ar hasta AAA.ar.
Se trata de la máxima categoría de riesgo dentro de la escala local, una decisión que, desde el propio gobierno porteño aseguran que refleja la mejora de sus cuentas públicas, la capacidad de generar recursos propios y el éxito de la estrategia aplicada para reordenar sus compromisos financieros.
Si bien la noticia impacta directamente sobre la administración de Jorge Macri, en el mercado financiero la lectura va mucho más allá.
La mejora de la nota de uno de los principales emisores subnacionales del país constituye una señal para inversores, bancos y empresas que buscan volver a acceder al crédito después de años de restricciones y elevadas tasas de riesgo.
Según explicó la calificadora, "la perspectiva de las calificaciones contempla que no se esperan cambios significativos en los fundamentos crediticios del emisor en el corto y mediano plazo".
La decisión también alcanzó a los programas de financiamiento en el mercado local y al Programa de Asistencia Financiera de la Ciudad, que fueron elevados a AAA.ar con perspectiva estable.
Mensaje para el sector corporativo
La mejora de la calificación llega en un momento clave para el sector privado.
Durante los últimos años, muchas empresas postergaron inversiones debido al cierre de los mercados internacionales, la elevada inflación y la incertidumbre macroeconómica.
Ahora, con una economía que comienza a mostrar señales de normalización y con el riesgo argentino en retroceso respecto de los niveles observados durante la crisis, los inversores vuelven a analizar oportunidades en el país.
En ese contexto, una mejora de calificación como la obtenida por la Ciudad funciona como una referencia para futuras emisiones corporativas.
En el mercado de deuda, los inversores suelen evaluar primero a los grandes emisores soberanos y subnacionales antes de ampliar su exposición hacia compañías privadas.
Por eso, el ascenso de Buenos Aires al nivel AAA es interpretado como una señal favorable para sectores intensivos en capital como:
- Energía
- Petróleo
- Minería
- Construcción
- Telecomunicaciones
- Infraestructura
- Servicios públicos
Todas actividades que dependen del acceso al financiamiento para sostener sus planes de expansión.
La decisión de Moody's también refuerza la idea de que los inversores están premiando el orden fiscal, la liquidez y la capacidad de pago, variables que hoy se vuelven centrales tanto para gobiernos como para empresas.
La emisión que cambió el escenario
Uno de los principales argumentos utilizados por la calificadora para mejorar la nota fue la reciente colocación internacional realizada por la Ciudad.
Según el informe, "los fondos obtenidos de la emisión se destinarán principalmente a cubrir próximos vencimientos de amortizaciones. Esto ha permitido a la ciudad extender el plazo de sus vencimientos y distribuirlos de forma más equilibrada a lo largo del tiempo".
La operación fue seguida de cerca por bancos de inversión y fondos internacionales porque permitió medir el interés del mercado por el riesgo argentino en una etapa marcada por la estabilización macroeconómica y la recuperación gradual del acceso al financiamiento externo.
Para los analistas, la posibilidad de colocar deuda a 10 años representa un dato relevante porque muestra que los inversores vuelven a mirar horizontes de largo plazo en Argentina.
Economía más fuerte
Moody's también fundamentó la mejora de la calificación en la situación estructural de la economía porteña.
Entre las fortalezas crediticias identificadas aparecen una economía diversificada, una sólida base de ingresos propios, márgenes operativos sostenidamente positivos y una posición de liquidez considerada holgada frente a los vencimientos de corto plazo.
La agencia destacó específicamente que la Ciudad posee una capacidad de generación de recursos "significativamente por encima del promedio nacional", una característica que la diferencia de la mayoría de las provincias argentinas.
Los datos analizados muestran que durante el primer trimestre de 2026 el 87,6% de los ingresos operativos provinieron de recursos propios, un nivel que le otorga una importante autonomía financiera frente a eventuales cambios en las transferencias nacionales.
Para los inversores, esa independencia representa una garantía adicional de estabilidad y previsibilidad.
Del deterioro a la recuperación
El informe reconoce que la Ciudad atravesó dificultades durante el año pasado.
Moody's señaló que existió "un deterioro en 2025 producto de un contexto adverso para el sector y como consecuencia de atrasos en transferencias no automáticas por parte del gobierno nacional".
Sin embargo, la calificadora considera que la situación comenzó a revertirse de manera significativa durante los primeros meses de este año.
Los números fiscales
Durante el primer trimestre de 2026 el margen operativo alcanzó el 30,7%, frente al 17,2% registrado en 2025.
A su vez, la Ciudad exhibió un superávit primario equivalente al 22,1% de los ingresos totales y un resultado financiero positivo del 21,9%.
Los ingresos operativos alcanzaron los $3,7 billones mientras que el resultado financiero superó los $820.000 millones.
Para Moody's, estos indicadores demuestran la capacidad del distrito para recomponer rápidamente sus cuentas aun en escenarios complejos.
Otro factor que contribuyó a mejorar la percepción de riesgo fue la resolución del conflicto financiero que mantenían la Ciudad y el gobierno nacional por fondos adeudados.
Según recordó la calificadora, ambas partes alcanzaron recientemente un acuerdo para cancelar las transferencias pendientes correspondientes al período comprendido entre julio de 2025 y marzo de 2026.
El monto involucrado ascendió a $813.400 millones.
"Recientemente alcanzaron un acuerdo para cancelar lo adeudado desde julio de 2025 a marzo de 2026, inclusive, por un monto de $813,4 mil millones cancelados mediante títulos públicos", señaló el reporte.
La resolución de esa disputa eliminó un factor de incertidumbre que el mercado seguía con atención y contribuyó a fortalecer el perfil financiero de la Ciudad.
Los riesgos que persisten
A pesar de la mejora de la nota, la calificadora identificó algunos desafíos.
El principal es la elevada participación de deuda denominada en moneda extranjera.
Según el informe, el 98,6% del stock de deuda se encuentra nominado en divisas.
No obstante, Moody's considera que este factor se encuentra compensado por un nivel de endeudamiento relativamente bajo y por una distribución más equilibrada de los vencimientos.
"La Ciudad registra un historial de sólidos márgenes operativos y buenos resultados fiscales", destacó la agencia.
La deuda total ascendía al cierre del primer trimestre a aproximadamente $2,49 billones, equivalente a apenas el 16,6% de los ingresos operativos anualizados.
Una señal que excede
La mejora de la calificación de Buenos Aires aparece como uno de los indicadores más contundentes sobre el cambio de percepción que comienza a mostrar el mercado financiero respecto de Argentina.
Para las empresas, la noticia implica mucho más que una mejora de nota para una administración pública.
Representa una señal de que los inversores vuelven a diferenciar entre emisores según la calidad de sus balances, su capacidad de generar ingresos y la sustentabilidad de su deuda.
Y en un escenario en el que numerosas compañías planean financiar proyectos de infraestructura, energía, minería, petróleo, logística y desarrollos inmobiliarios, la vuelta del crédito de largo plazo puede convertirse en uno de los motores más relevantes para la inversión privada durante los próximos años.