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Crisis de la marca de pulóveres más famosa arrastró a toda la familia: entraron en concurso

Los procesos judiciales se amplían a los hermanos Todisco tras compromisos con acreedores y pérdidas millonarias en la compañía textil
12/06/2026 - 17:15hs
Crisis de la marca de pulóveres más famosa arrastró a toda la familia: entraron en concurso

La crisis financiera de Textilana dejó de ser exclusivamente un problema empresarial. A poco más de dos meses de la apertura del concurso preventivo de la fabricante de la marca Mauro Sergio, la Justicia Comercial de Mar del Plata dispuso la apertura de los concursos preventivos de Rosana Laura Todisco y Sergio Esteban Todisco, actuales dueños de la compañía e hijos de su fundador, quienes además respaldaron con garantías personales buena parte de las obligaciones asumidas por la empresa. El tribunal también ordenó la unificación de los expedientes por la estrecha vinculación existente entre los tres procesos.

La decisión fue adoptada por el titular del Juzgado Civil y Comercial N°15 de Mar del Plata, Héctor Fabián Casas, quien el pasado 10 de junio resolvió coordinar la tramitación de los concursos de los dos integrantes de la familia controlante junto con el de Textilana, bajo un único esquema de seguimiento y fiscalización.

La medida revela hasta qué punto la crisis financiera de la histórica empresa textil marplatense terminó alcanzando el patrimonio personal de quienes respaldaban sus compromisos financieros.

Textilana se presentó en concurso preventivo el 26 de marzo de este año y pocos días después obtuvo la apertura formal del proceso bajo la categoría de Concurso Preventivo Grande, una figura reservada para compañías con más de veinte acreedores y pasivos superiores al equivalente de 300 salarios mínimos. En la documentación presentada ante la Justicia, la firma declaró obligaciones por aproximadamente $5.200 millones.

De ganancias a pérdidas en apenas un año

Lo cierto es que los balances de la compañía muestran que el deterioro financiero venía gestándose mucho antes de la presentación judicial.

Durante el ejercicio cerrado el 30 de septiembre de 2025, Textilana facturó $13.956 millones, frente a los $17.425 millones registrados un año antes, una caída cercana al 20% en términos nominales pese a tratarse de un período atravesado por una elevada inflación. La propia empresa reconoció que el volumen comercializado cayó de manera sostenida durante los últimos ejercicios. Según detalló en su memoria, las ventas físicas retrocedieron aproximadamente 3,1% durante 2024 y luego se desplomaron otro 22,4% en 2025, acumulando una caída cercana al 25% respecto de los niveles registrados en 2023.

El impacto sobre los resultados fue contundente. Luego de haber obtenido una utilidad cercana a los $223 millones en el ejercicio anterior, la compañía cerró 2025 con pérdidas por alrededor de $650 millones. La rentabilidad también se deterioró de forma significativa. La utilidad bruta cayó desde $5.353 millones hasta $3.821 millones, mientras que los gastos financieros prácticamente se duplicaron, reflejando una fuerte dependencia del financiamiento externo para sostener la operación.

En sus explicaciones a los accionistas, la empresa vinculó el deterioro a la retracción del consumo, la pérdida de poder adquisitivo, el aumento de costos y la competencia de productos importados.

Más deuda, menos liquidez y stock sin vender

Los estados contables reflejan además un fuerte incremento del endeudamiento. Las obligaciones bancarias pasaron de poco más de $300 millones a superar los $1.555 millones en apenas un ejercicio. Entre las entidades con las que operaba la compañía aparecen Banco Nación, Banco Provincia, Galicia, Santander y BBVA.

Al mismo tiempo, el efectivo disponible se redujo drásticamente. Mientras al cierre de 2024 la empresa disponía de más de $550 millones en caja y bancos, un año después esa cifra se había reducido a poco más de $110 millones.

La desaceleración de las ventas también provocó una acumulación de mercadería. Los bienes de cambio crecieron desde aproximadamente $14.417 millones hasta $15.827 millones, reflejando un incremento del stock de productos terminados y materias primas en un contexto de menor demanda.

Según reconoció la propia empresa, el nivel de inventarios superó los parámetros históricos y obligó a reducir ritmos de producción en su planta de Mar del Plata. Entre noviembre de 2025 y marzo de 2026 la firma aplicó un esquema de suspensiones que alcanzó a 175 trabajadores, quienes percibieron el 78% de sus salarios durante ese período.

La estructura del pasivo también muestra la magnitud del problema. De los más de $5.200 millones declarados en el concurso, alrededor de $2.340 millones corresponden a compromisos fiscales, previsionales y sindicales, mientras que otros $2.200 millones están vinculados a deuda financiera.

La crisis financiera no quedó limitada a la empresa

El 10 de junio, el juez Héctor Fabián Casas dispuso la apertura de los concursos preventivos de Rosana Laura Todisco y Sergio Esteban Todisco, y resolvió unificar ambos expedientes con el de Textilana debido a la estrecha vinculación existente entre los tres procesos.

La decisión expone cómo el deterioro de la compañía terminó alcanzando directamente a la familia controlante. Según surge de la documentación judicial, tanto Rosana como Sergio Todisco aparecen como codeudores, fiadores y garantes de préstamos, descubiertos bancarios y líneas de financiamiento tomadas por Textilana durante los últimos años para sostener su actividad.

Entre los principales acreedores de ambos concursos figuran BBVA, Banco Nación, Banco Provincia, Santander y Galicia, además de Mercado Libre por financiamiento comercial asociado a la operatoria de la empresa.

Los expedientes muestran obligaciones por:

  • Más de $574 millones con BBVA
  • $563 millones con Banco Nación
  • $412 millones con Banco Provincia
  • $213 millones con Santander
  • $139 millones con Galicia
  • Además de descubiertos en cuentas corrientes, consumos de tarjetas corporativas y compromisos comerciales con proveedores del exterior, entre ellos la fabricante alemana de maquinaria textil Karl Mayer Stoll

El cuadro permite dimensionar hasta qué punto una parte relevante del endeudamiento financiero de Textilana estaba respaldada con garantías personales de sus accionistas. Se trata de una práctica habitual en compañías familiares, aunque en este caso terminó trasladando la crisis desde la sociedad hacia el patrimonio de quienes la conducen.

La documentación judicial también muestra que los dueños intentaron sostener la operación antes de llegar a esta instancia. Rosana Todisco figura además como acreedora de la propia empresa por aproximadamente $467 millones, correspondientes a fondos aportados para financiar la actividad cuando la situación financiera ya mostraba señales de deterioro.

La secuencia permite reconstruir cómo se fue profundizando la crisis. Primero llegaron la caída del consumo y el avance de las importaciones, luego la reducción de ventas, las suspensiones de personal y la acumulación de stock. Más tarde crecieron las necesidades de financiamiento bancario y las pérdidas operativas. Finalmente, el concurso preventivo dejó de ser un problema exclusivo de Textilana y terminó alcanzando también a la familia que durante años respaldó con su patrimonio a una de las marcas más tradicionales de la industria textil argentina.