Son ingenieros, largaron un trabajo que para muchos era soñado y no se arrepienten: la pegaron con su idea
Horas y horas semanales navegando entre portales desactualizados, mensajes de WhatsApp que se pierden y comparables de mercado calculados a ojo. Esa es la rutina de miles de agentes inmobiliarios que, en lugar de acompañar a sus clientes en la búsqueda de una propiedad, terminan atrapados en tareas administrativas. Para resolver ese problema, la startup uruguaya Mirando.ai desembarcó en Argentina con una plataforma basada en inteligencia artificial (IA), fundada por dos ex ingenieros de Meta. Con más de 70 inmobiliarias y 300 agentes activos en su base de usuarios, la compañía ya opera en Buenos Aires y Córdoba y apunta a llegar a 400 inmobiliarias locales antes de que termine el año.
Mirando.ai fue fundada en enero de 2025 por Javier Rey e Ignacio De Haedo, ambos con más de 15 años de experiencia en tecnología y pasado en compañías como Meta, Microsoft, MercadoLibre y SwiftKey. La plataforma llegó a Argentina a comienzos de año con el objetivo de darle a los agentes inmobiliarios una solución que procese, unifique y analice información de mercado en tiempo real, sin necesidad de cambiar herramientas ni su forma de trabajar.
"Somos dos outsiders totales, no venimos del real estate", admite Ignacio De Haedo en diálogo exclusivo con iProfesional. Él vive en Londres y dejó Meta en 2023 con ganas de emprender; Javier Rey, volvió a Uruguay luego de ser padre de mellizos. Pero mientras el trabajo y las calles londinenses los reunió, entre café y café, se dedicaron a cranear una solución al tedioso problema que casi todos padecen cuando tienen que salir a buscar una propiedad para alquiler o comprar: la información es difícil de comparar, está mal estructurada y se dispersa entre portales, WhatsApp y hojas de cálculo. "Lo vivimos nosotros mismos acá y teníamos argumentos e ideas para hacerlo mejor", dice De Haedo.
El primer prototipo fue un buscador semántico de propiedades para el mercado de Montevideo, diseñado para el público general. Sin embargo, a las dos o tres semanas de lanzar la plataforma, sin haberlo anticipado, la empezaron a usar los agentes inmobiliarios. "Los llamamos y les preguntamos: ¿por qué usaban Mirando, qué les había gustado, qué consideraban que le faltaba para su trabajo? Ahí entendimos la falta de soluciones tecnológicas del sector y pivoteamos a un producto pensado para el profesional", cuenta De Haedo.
¿Cómo funciona Mirando?
La versión actual de la plataforma va bastante más allá de un motor de búsqueda. Sobre una base de datos construida a partir de portales públicos e información de las propias inmobiliarias, Mirando le permite al agente evaluar, filtrar y comparar propiedades en minutos; generar reportes de mercado con datos reales para presentarle a sus clientes; compartir opciones de propiedades de manera unificada en lugar de mandar 40 links por WhatsApp; y personalizar lo que comparte con la identidad visual de su marca. La plataforma también integra un módulo de tasaciones por comparables y uno de publicidad en redes sociales, que funciona como pay-per-use.
Según de Haedo, con Mirando, un agente puede evaluar hasta 3.000 propiedades por semana de manera automatizada, un volumen que sería imposible de analizar manualmente. En términos de negocio, el cofundador de la startup segura que un agente que usa bien la herramienta puede sumar hasta seis ventas al año.
El acceso a la plataforma tiene un costo de entre 50 y 100 dólares por agente por mes. El precio varía según el tamaño de la inmobiliaria: las agencias más grandes negocian por volumen y pagan menos por usuario; las más chicas pueden llegar hasta el tope de 100 dólares mensuales.
Desde el punto de vista tecnológico, Mirando es una página web por lo que no requiere instalaciones ni implementaciones complicadas, con un usuario y contraseña ya se puede empezar a usar.
Argentina, un mercado 10 veces más grande
El desembarco en Argentina arrancó en enero de 2026 cuando un agente inmobiliario que conocieron en Punta del Este les pidió que trajeran la herramienta al país. En un mes tenían un prototipo listo para testear; entre febrero y abril adaptaron la plataforma a la escala y la dinámica del mercado local; y entre abril y mayo empezaron a sumar clientes de manera más activa. Hoy operan en Buenos Aires y Córdoba, con 20 inmobiliarias.
Las adaptaciones al mercado local no fueron menores. "Los usuarios argentinos son más demandantes que los uruguayos: querían más filtros, más datos, más personalización en cómo mostraban las propiedades a sus clientes", cuenta De Haedo. El otro desafío fue de infraestructura ya que Buenos Aires, con su escala de barrios, barrios privados y volumen de datos, es prácticamente un país comparado con Montevideo. "Cuando trabajás con datos y la escala se multiplica por 10, empezás a encontrar sutilezas sobre cómo categorizar cierto tipo de propiedad o filtro", explica.
Más allá de ese cliente puntual que los buscó en Punta del Este, Argentina ya estaba en los planes de los socios como primer destino de expansión internacional ya que la dinámica de los mercados inmobiliarios de ambos países es muy similares, ambos operan con comisión compartida entre colegas y ambos están muy fragmentados. A eso se suma una afinidad cultural que, según De Haedo, facilita que una herramienta que resuena con un usuario uruguayo también resuene con un argentino.
La startup espera que Argentina represente el 80% de sus ingresos, frente al 20% que quedaría para Uruguay, donde tiene mayor trayectoria. En cantidad de clientes, el objetivo es llegar a 400 inmobiliarias en el país antes de diciembre. Por el momento, el equipo de Mirando no tiene empleados con base en Argentina, aunque dos integrantes viajan al menos dos semanas por mes y se instalan en Buenos Aires. El equipo total es de cinco personas: los dos fundadores más un gerente de ventas, una gerente de soporte y un ingeniero que se sumó recientemente.
En un sector donde la tecnología llegó tarde y de manera fragmentada, Mirando.ai apuesta a que el cambio no pase por reemplazar al profesional sino por devolverle el tiempo que hoy pierde en tareas que una máquina puede resolver mejor. "La tecnología tiene que adaptarse a las inmobiliarias, no al revés", sintetiza De Haedo. Esa convicción, dice, es la que orienta cada decisión de producto.
Para los agenges inmobliarios argentinos, eso se traduce en la promesa de pasar menos horas buscando y más horas acompañando a quien está por tomar la decisión más importante de su vida, la compra o alquiler de una propiedad.