• 16/6/2026
ALERTA

Retrocede el clima de negocios y vuelve a preocupar el "fantasma" de la inflación

La suba de precios volvió a escalar entre las principales preocupaciones del establishment que no estima una normalización de su actividad antes de 2028
16/06/2026 - 19:20hs
Retrocede el clima de negocios y vuelve a preocupar el "fantasma" de la inflación

El contexto de negocios en la Argentina volvió a mostrar señales de enfriamiento y, sobre todo, de falta de consolidación en la recuperación.

Por lo menos así surge de analizar el Índice de Clima Empresarial (ICE) de mayo pasado elaborado por LIDE Argentina.

Una de las principales conclusiones del documento se refiere a la confianza del sector privado, que se ubicó en cinco puntos sobre ocho, con una caída de medio punto respecto de diciembre de 2025.

Si bien el dato no implica un deterioro brusco, confirma un cambio de tendencia vinculado a que la mejora parcial observada durante 2025 perdió consistencia y derivó en un escenario de estabilidad frágil, donde los avances no terminan de consolidarse.

"El índice no refleja una crisis, pero sí una pausa en la recuperación de confianza que el sector empresarial había mostrado durante 2025. Hay prudencia, hay cautela, y hay demandas muy concretas que el ICE pone sobre la mesa", afirmó Rodolfo de Felipe, presidente de LIDE Argentina.

Confianza inestable

La serie histórica del ICE muestra un patrón claro de volatilidad. Desde octubre de 2024, el indicador alterna subas y bajas sin una tendencia sostenida, con un pico que se registró en mayo de 2025 (5,8), mientras que el piso fue en septiembre del mismo año (4,9).

En cuatro a la lectura de mayo pasado, confirma que la recuperación posterior no logró consolidarse, y que el clima de negocios sigue moviéndose dentro de una "meseta inestable".

En términos de expectativas, esto se traduce en un comportamiento prudente del sector privado, donde predominan decisiones de espera más que de expansión.

El regreso de la inflación

El dato más relevante del informe es el retorno de la inflación como factor crítico para el empresariado.

En apenas seis meses, la preocupación por este tema aumentó 10 puntos porcentuales, revirtiendo parte de la mejora percibida durante la segunda mitad del 2025.

La inflación vuelve así a ocupar el segundo lugar en el ranking de inquietudes (59,8%), detrás del escenario político, y por encima del tipo de cambio (14,7%).

Para el sector empresario, este cambio no es sólo estadístico ya que implica un deterioro en la previsibilidad para fijación de precios, planificación de costos y toma de decisiones de inversión.

"Después de varios meses en que parecía que el fantasma inflacionario cedía entre los empresarios, vemos que regresa con fuerza. Eso no es un dato menor para cualquier decisión de inversión o planificación de mediano plazo", señaló de Felipe.

En la lectura de fondo, el regreso de la inflación como problema central sugiere que el proceso de estabilización de precios aún no se percibe como definitivo dentro del mundo corporativo.

Escenario de estancamiento

El informe de LIDE también muestra que la economía privada no está atravesando una contracción generalizada, sino un escenario de estancamiento.

En este sentido, el 39,2% de los empresarios consultados considera que su situación actual es igual a la del año pasado, mientras que el 35,3% dice estar mejor y el 25,5% peor.

Este equilibrio entre mejoras y deterioros refleja un sistema económico sin dirección clara, donde los sectores avanzan de manera heterogénea.

En materia de empleo, el 71,5% de los encuestados proyecta mantener su dotación de personal sin cambios.

Es decir, no hay expectativas de expansión del mercado laboral, pero tampoco señales de destrucción masiva de puestos.

En paralelo, el 44% anticipa estabilidad en sus ingresos y el 37,4% espera mejoras moderadas.

La lectura agregada del informe es que el sector privado opera en modo "espera", con decisiones de inversión contenidas y foco en eficiencia más que en expansión.

Crecimiento moderado

En términos macroeconómicos, el empresariado mantiene una visión moderadamente optimista.

Según el estudio, el 37,2% proyecta un crecimiento del PBI del 3% y el 32,3% estima una expansión del 2%.

Sin embargo, ese optimismo convive con una advertencia relevante: la mitad de los empresarios cree que la normalización de su actividad recién llegará dentro de un año o más.

Esto introduce un elemento clave en la lectura del ciclo económico que es que, incluso con crecimiento, la recuperación no se traduce automáticamente en normalización del negocio.

Impuestos y demanda

Por otro lado y por tercer período consecutivo, la carga tributaria se mantiene como el principal freno al crecimiento empresarial, con el 31,4% de las respuestas.

Pero el dato más relevante es el ascenso de la demanda interna, que con el 30,4% desplaza al escenario político al tercer lugar (28,4%).

Este movimiento marca un cambio de narrativa dentro del empresariado que se evidencia en que la política deja de ser el principal determinante del clima de negocios, y gana peso la economía real.

Para De Felipe, "el corrimiento es muy relevante: los empresarios empiezan a mirar menos la política y más la economía real. El problema ya no es sólo quién gobierna, sino si el consumo interno tiene la tracción suficiente para sostener decisiones de expansión".

En términos prácticos, esto sugiere que la restricción ya no es únicamente institucional o macro, sino también de mercado.

Una brecha marcada

Otro de los hallazgos más llamativos del informe de LIDE es la evaluación del desempeño del Estado.

En una escala del uno al 10, el gobierno nacional obtiene 6,7 puntos, mientras que los gobiernos provinciales apenas alcanzan 3,8.

La diferencia de casi tres puntos refleja una percepción de fuerte asimetría en capacidad de gestión, ejecución y eficiencia.

En términos de clima de inversión, esta brecha introduce un problema adicional como es la heterogeneidad institucional dentro del país, que complejiza la toma de decisiones empresariales a nivel territorial.

Según LIDE Argentina, se trata de un punto que aún no ocupa un lugar central en el debate público, pese a su impacto directo en la actividad económica.

El reclamo empresario

Cuando se consulta sobre prioridades de política pública, la educación aparece como la principal demanda, con el 32,4%. Luego se ubican la economía (22,6%) y la infraestructura (21,5%).

El dato es consistente con una lectura de largo plazo teniendo en cuenta que el sector privado no limita sus reclamos a variables fiscales, sino que incorpora factores estructurales vinculados a productividad y competitividad.

"Los empresarios argentinos no piden solamente reducción impositiva. Piden capital humano, inversión en infraestructura y reglas de juego claras", sostuvo de Felipe.

En definitiva, el ICE de LIDE de mayo pasado describe un escenario donde no hay crisis, pero tampoco consolidación.

La economía muestra niveles de actividad relativamente estables, pero con expectativas contenidas y decisiones de inversión postergadas.

El riesgo principal, según se desprende del informe, no es una caída abrupta, sino la prolongación de un esquema de bajo dinamismo, donde la confianza empresarial oscila sin lograr una tendencia sostenida.

En ese contexto, la inflación vuelve a aparecer como variable crítica, la demanda interna gana protagonismo y la política pierde centralidad relativa en la percepción del sector privado.

El resultado es un escenario de transición prolongada, donde el desafío ya no es solo estabilizar, sino recuperar previsibilidad para volver a crecer de manera consistente.

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