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Bancos en transformación: cierran sucursales y abren una oportunidad inmobiliaria

La banca atraviesa una reconversión con menos sucursales, más tecnología y nuevos formatos de atención mientras los espacios que dejan se reconvierten
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 17 de Junio, 2026

urante décadas, la sucursal bancaria fue una pieza central del paisaje comercial argentino.

Grandes locales ubicados en esquinas estratégicas, amplias superficies, cajas de atención y presencia territorial funcionaban como una extensión física del poder de las entidades financieras.

Pero ese modelo está cambiando a partir de que la digitalización de los servicios financieros, la expansión de los pagos electrónicos, el crecimiento de las billeteras virtuales y el uso masivo de aplicaciones bancarias están modificando la relación entre bancos y clientes.

Ese cambio también impacta directamente en el mercado inmobiliario comercial en donde la nueva realidad no plantea la desaparición del espacio físico, sino una transformación de su función.

La sucursal tradicional, pensada durante años como un centro operativo donde se concentraban depósitos, pagos y trámites, comienza a convertirse en un punto más chico, tecnológico y orientado al asesoramiento.

Por lo menos así surge de analizar las conclusiones de un informe elaborado por Colliers Argentina que muestra que el sistema bancario mantiene una presencia relevante dentro del retail comercial argentino, con más de 3.200 sucursales distribuidas en todo el país.

Sin embargo, en los últimos cinco años la red física registró una reducción del 11%, equivalente a 510 cierres confirmados.

La tendencia refleja una estrategia de optimización de costos, pero también una modificación estructural del negocio: los bancos ya no necesitan la misma cantidad de metros cuadrados para atender operaciones que hoy se realizan desde un teléfono celular.

Al respecto, Juan Manuel Troncoso, Broker Senior de Retail de Colliers Argentina, explicó que "la transformación del retail bancario no debe leerse como una retirada del espacio físico, sino como una evolución del formato".

Para el ejecutivo, la sucursal sigue siendo relevante, pero cambia su función: menos superficie destinada a operaciones transaccionales y más espacios orientados al asesoramiento, la tecnología y la experiencia del cliente.

El fin de la gran sucursal

Uno de los principales cambios que detectó el informe de Colliers está en el tamaño de los locales.

Durante años, una sucursal bancaria podía ocupar entre 500 y 600 metros cuadrados, con grandes áreas de atención, cajas tradicionales y espacios administrativos.

Ese modelo comienza a perder protagonismo y, según el análisis de Colliers, los nuevos formatos tienden hacia superficies más eficientes, de entre 150 y 200 metros cuadrados.

Pero la reducción de metros no significa necesariamente menor presencia, sino una reorganización del espacio.

El documento entiende que las entidades eliminan sectores dedicados a operaciones que migraron al mundo digital y destinan más lugar a reuniones, asesoramiento personalizado, atención especializada y herramientas de autoservicio.

Se explica que el banco deja de ser un lugar de paso obligado y pasa a funcionar como un punto de contacto para decisiones financieras más complejas.

El cambio está directamente relacionado con la evolución del sistema de pagos ya que informe destaca que Argentina lidera a nivel regional en preferencia por pagos con QR, con un 84%, un indicador que muestra la velocidad con la que los consumidores adoptaron nuevas formas de operar.

Los que ya se achicaron

La reducción de sucursales no es una proyección futura sino que ya forma parte de las decisiones que están tomando varias entidades.

Uno de los casos más visibles es el del Banco de la Nación Argentina, que avanzó con un proceso de reorganización de su estructura y anunció el cierre de 60 sucursales dentro de su Plan Estratégico 2024-2027.

La entidad explicó que la medida busca adecuar la red física a un esquema más eficiente y reducir estructuras superpuestas.

El proceso también alcanzó a otros bancos privados que vienen revisando su presencia territorial, reduciendo puntos físicos y trasladando parte de la atención hacia canales digitales.

El fenómeno responde a una lógica común en el sistema financiero: mantener presencia donde existe mayor demanda, pero evitar sostener estructuras grandes para operaciones que ya fueron reemplazadas por plataformas digitales.

La transformación también se aceleró con movimientos corporativos dentro del sector.

La compra de operaciones bancarias, integraciones y reorganizaciones generaron revisión de redes comerciales y, en algunos casos, locales que dejaron de tener sentido operativo.

La oportunidad inmobiliaria

El achicamiento de la red bancaria genera un nuevo escenario para el mercado inmobiliario comercial, de acuerdo con las conclusiones del informe de Colliers.

Según el trabajo, los locales que ocupan o dejan disponibles los bancos tienen características que los vuelven especialmente atractivos: ubicación estratégica, alta exposición, accesibilidad y superficies amplias.

En muchos casos se trata de inmuebles ubicados en corredores comerciales consolidados, donde conseguir espacios de esas dimensiones resulta cada vez más complejo.

"El activo que ocupa o deja disponible una entidad bancaria no es un local cualquiera. Suelen ser inmuebles bien ubicados, con superficies generosas y condiciones difíciles de replicar. Por eso, la oportunidad no está solo en ocupar esos metros, sino en adaptarlos a nuevos usos comerciales que demandan cercanía, experiencia y capilaridad urbana", explica Troncoso.

Es decir, la salida de un banco de un inmueble no implica necesariamente una pérdida de valor.

Por el contrario, puede abrir una nueva etapa para espacios que durante años estuvieron asociados exclusivamente a servicios financieros.

Qué negocios hay en la mira

Entre los formatos con mayor potencial para ocupar estos espacios aparecen:

  • Gimnasios
  • Centros de salud
  • Supermercados de cercanía
  • Showrooms
  • Tiendas deportivas
  • Propuestas vinculadas al bienestar

La lógica es similar: negocios que necesitan ubicaciones visibles, cercanas al consumidor y con capacidad para generar una experiencia presencial.

La infraestructura bancaria también ofrece ventajas ya que muchos locales cuentan con amplias plantas, accesos preparados y posibilidad de subdivisión, elementos que permiten reconvertirlos más rápido que otros inmuebles comerciales.

De acuerdo con el documento de Colliers, el fenómeno se vincula con una tendencia más amplia del retail: la búsqueda de espacios flexibles capaces de adaptarse a diferentes usos.

La sucursal del futuro

Mientras algunas sucursales desaparecen, otras evolucionan y el nuevo modelo combina tecnología y atención humana.

Terminales inteligentes, autogestión, asistencia digital y espacios para reuniones reemplazan parte del esquema tradicional.

A partir de ese contexto, la visita al banco deja de estar asociada a trámites simples y empieza a concentrarse en necesidades donde el contacto personal agrega valor.

"La banca está mostrando una tendencia que también atraviesa a otros sectores del retail: el espacio físico sigue siendo clave, pero debe justificar mejor su función. Ya no se trata únicamente de presencia territorial, sino de generar una experiencia útil, eficiente y alineada con los nuevos hábitos de consumo", concluye Troncoso.

Menos metros, más valor estratégico

La reconversión bancaria refleja un cambio más profundo en la economía urbana.

Empresas de distintos sectores están revisando cuánto espacio necesitan y qué función debe cumplir cada local.

En la nueva etapa del comercio, los metros cuadrados ya no valen solamente por su tamaño, sino por su capacidad de generar cercanía, experiencia y eficiencia.

Los bancos reducen sucursales y transforman su presencia física.

Pero esos mismos espacios que dejan atrás pueden convertirse en una de las nuevas oportunidades del mercado inmobiliario.

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