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Inédito: cómo se elaboró el primer whisky argentino que añejó durante 3 años en la Antártida

Desde el cultivo de cebada hasta la botella, una empresa de Chubut suma innovación y calidad y conquista mercados internacionales con sus destilados
Por Belén Gorno
NEGOCIOS - 20 de Junio, 2026

Mientras buena parte de la industria mundial del whisky se concentra en Escocia, Irlanda, Japón o Estados Unidos, una destilería ubicada en la cordillera patagónica encontró una forma poco convencional de diferenciarse. La Alazana, la empresa fundada por Lila Tognetti y Néstor Serenelli en Chubut, exporta más del 60% de su producción y este año lanzará una edición limitada elaborada a partir de barricas que pasaron tres años en la Antártida.

La compañía produce entre 18.000 y 20.000 botellas anuales de whisky single malt y comercializa sus etiquetas en mercados como:

  • Inglaterra (principal destino)
  • Canadá
  • Estados Unidos
  • Francia
  • Costa Rica

La nueva partida, que será presentada primero en el Reino Unido, surgió de un proyecto realizado junto al Comando Conjunto Antártico.

Este año la Alazana lanzará una edición limitada elaborada a partir de barricas que pasaron tres años en la Antártida

A principios de los 2000, Tognetti y Serenelli compraron una chacra en Las Golondrinas, una localidad ubicada entre El Bolsón y Lago Puelo, con la idea de desarrollar un emprendimiento productivo ligado al whisky.

"Nos gustaba mucho a los dos. Cuando encontramos este lugar vimos que tenía todas las condiciones que necesitábamos para hacer un whisky de malta de calidad. El agua, el clima de añejamiento y las características para cultivar cebada", explicó Serenelli a iProfesional.

Antes de poner en marcha la destilería, ambos viajaron a Escocia para capacitarse. Tognetti completó además una especialización en la Universidad Heriot-Watt de Edimburgo, una de las instituciones más reconocidas de la industria.

En ese momento el mercado local prácticamente no tenía productores de single malt y la categoría estaba lejos de alcanzar la visibilidad que tiene actualmente. "Sabíamos que si hacíamos un buen producto lo íbamos a vender. Por eso apostamos mucho a la calidad desde el principio", recordó Serenelli.

La Alazana, la empresa fundada por Lila Tognetti y Néstor Serenelli en Chubut, exporta más del 60% de su producción

Del sur argentino al mercado internacional

Hoy La Alazana controla prácticamente toda la cadena productiva. La destilería funciona en un predio de tres hectáreas en Chubut, mientras que la cebada se cultiva en distintos campos de la región. Este año parte de la producción se sembrará en Trevelin, en un establecimiento conocido por sus cultivos de tulipanes.

"Lo característico es que hacemos todo el proceso, desde la siembra de la cebada hasta la botella", señaló Tognetti.

La capacidad instalada ronda entre 50 y 60 barricas por año, lo que permite elaborar unas 20.000 botellas anuales. Sin embargo, el crecimiento de la demanda llevó a la compañía a priorizar determinados mercados.

Según detalló Serenelli, más del 60% de la producción se vendió fuera del país. Inglaterra es hoy el principal mercado de la compañía, aunque sus productos también llegan a otros países de Europa y Norteamérica.

A principios de los 2000, Tognetti y Serenelli compraron una chacra en Las Golondrinas, una localidad ubicada entre El Bolsón y Lago Puelo

En la Argentina, gran parte de las ventas se realizan en la propia destilería. Con el paso de los años, el lugar empezó a recibir cada vez más visitantes y hoy forma parte de los recorridos turísticos de la Patagonia.

"La gente empezó a venir para conocer la destilería y hoy hacemos visitas con degustación todas las tardes", contó Serenelli.

Al mismo tiempo, la destilería trabaja para aumentar la edad promedio de sus productos. Actualmente comercializa whiskies con más de diez años de añejamiento y cuenta con barricas que ya alcanzaron los 15 años.

"Nuestra idea es no vender whisky con menos de doce años. Muchas veces tuvimos que decir que no a algunas ventas para preservar stock y seguir aumentando los tiempos de añejamiento", explicó.

Actualmente, la marca comercializa whiskies con más de diez años de añejamiento y cuenta con barricas que ya alcanzaron los 15 años.

El experimento que llegó hasta la Antártida

La edición más esperada, sin embargo, es la que pasó por la Antártida. Hace algunos años la empresa envió dos barricas a la Base Marambio para estudiar cómo impactaban las condiciones extremas. Después de tres años en el continente blanco, las barricas regresaron a la Patagonia y dieron origen a una nueva partida.

"Cuando las llevamos no sabíamos qué iba a pasar. Lo que encontramos fue que muchos compuestos frutales y florales que normalmente se pierden durante el añejamiento quedaron concentrados", explicó Tognetti.

El resultado fue un whisky con características sensoriales diferentes a las partidas que permanecieron en la Patagonia durante el mismo período.

La presentación oficial se realizará este año en Inglaterra dentro de una colección internacional denominada Continentes. Parte de esa producción también llegará al mercado argentino bajo el nombre Isla Marambio.

La Alazana mantiene otras 2 barricas en la Base Belgrano II, que fueron trasladadas en el rompehielos ARA Almirante Irízar

Aunque el precio todavía no fue definido, la empresa anticipa que estará por encima de sus etiquetas tradicionales, que actualmente se ubican en un rango de entre u$s100 y u$s200 por botella.

La Alazana mantiene otras dos barricas en la Base Belgrano II, donde continuarán madurando durante varios años más. Para trasladarlas fue necesario embarcarlas en el rompehielos ARA Almirante Irízar durante una campaña que demandó alrededor de 45 días de navegación.

Mientras espera los resultados de esa nueva partida, la destilería sigue enfocada en el mismo negocio con el que nació. "Somos apasionados del whisky. Nos formamos para esto y queremos seguir haciéndolo", concluyó Tognetti.

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