POR LICITACIÓN

Quién es el empresario que se encamina a controlar el canal de la Ciudad

El gobierno porteño preadjudicó la concesión para operar el cable oficial a un grupo que presentó una oferta tres veces superior a la de su competidor
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 18 de Junio, 2026

La Ciudad de Buenos Aires dio un paso clave en el proceso de reestructuración de sus medios públicos al avanzar con la preadjudicación de la concesión para el gerenciamiento con carácter oneroso de la operación del Cable de la Ciudad y las radios dependientes de la órbita porteña.

La recomendación de adjudicación recayó sobre Cale Group Media S.A., empresa vinculada al empresario Augusto Marini, que se impuso en la Licitación Pública N° 10002-0321-LPU26 convocada por la Dirección General Concesiones y Permisos del Ministerio de Hacienda y Finanzas porteño.

La decisión, informada por las autoridades en el Boletín Oficial de la Ciudad de este jueves 18 de junio, surge del informe elaborado por la Comisión de Evaluación de Ofertas, que analizó la documentación presentada por las dos compañías que participaron del proceso: Cale Group Media y Argentinos Media.

La licitación había sido lanzada originalmente mediante la Disposición 76/DGCOYP/26 y contemplaba la concesión del gerenciamiento de los medios porteños a cambio del pago de un canon mensual al Estado de la Ciudad.

Inicialmente se fijó un canon base de $10.753.750 para el principal renglón licitado y de $1.229.000 para un segundo renglón.

La apertura de ofertas estaba prevista para abril pasado, aunque posteriormente fue prorrogada hasta el 12 de mayo mediante la Disposición 99/DGCOYP/26.

Finalmente se presentaron dos interesados para el principal activo licitado que es el canal de televisión por cable porteño.

Por un lado, Cale Group Media y por otro, Argentinos Media.

Para el segundo renglón no hubo oferentes, por lo que terminó siendo declarado desierto.

Las razones detrás de la preselección

Según surge del acta oficial de evaluación, la oferta de Cale Group Media superó satisfactoriamente todos los análisis técnicos, administrativos y económico-financieros exigidos por los pliegos.

La comisión dejó expresamente asentado que la compañía "cumplió con la presentación de la documentación detallada" en las bases de la licitación y que también satisfizo "los criterios de evaluación" previstos para el proceso.

Los evaluadores también concluyeron que la propuesta técnica presentada por la empresa cumplía con los requisitos mínimos exigidos para la operación de los medios.

Sin embargo, el factor decisivo terminó siendo económico.

En este caso, Cale Group Media ofertó un canon mensual inicial de $50 millones para quedarse con la operación de los activos licitados.

La cifra no sólo superó ampliamente el canon mínimo exigido por el Gobierno porteño sino que también dejó muy atrás a la propuesta presentada por su competidor.

Por el lado de Argentinos Media ofertó un canon mensual muy lejano al de su competidor, que ascendía a $15 millones.

La diferencia fue determinante porque el propio pliego establecía que la adjudicación debía recaer sobre la oferta que cumpliera los requisitos exigidos y ofreciera el mayor canon económico.

En ese sentido, la comisión citó expresamente el artículo 30 del pliego, según el cual la preadjudicación debía recaer sobre "la propuesta que cumpla con los requisitos establecidos en los pliegos licitatorios y que ofrezca el mayor canon".

Observaciones a la oferta rival

Pero la diferencia entre ambas compañías no se limitó al aspecto económico ya que la Comisión de Evaluación también formuló observaciones relevantes sobre la documentación presentada por Argentinos Media.

Según el dictamen oficial, la empresa no presentó la totalidad de la documentación económico-financiera requerida.

Entre los cuestionamientos figura la falta de presentación de determinados estados contables ante la Inspección General de Justicia (IGJ).

La resolución también señala que la compañía no aportó información suficiente respecto del monto de inversión comprometido ni del plan de inversiones previsto para la operación.

Además, los evaluadores sostuvieron que las fuentes de financiamiento informadas "no están legalizadas" y que tampoco cubrían la totalidad de las inversiones proyectadas en el flujo de fondos presentado.

Esos cuestionamientos terminaron debilitando la oferta de la compañía y fortalecieron la posición de Cale Group Media.

Quién es Augusto Marini

Detrás de la empresa ganadora aparece Augusto Marini, un empresario que en los últimos años protagonizó una acelerada expansión en distintos sectores de la economía argentina.

Proviene de una tradicional familia de la localidad bonaerense de General Las Heras que, en la década del 90, fundó la empresa Agro Industrias Baires, de nutrición animal y que se hizo famosa a partir de la emblemática marca Kongo, que logró competir con las multinacionales de este negocio y que fue vendida en el 2011.

A partir del apoyo familiar, fundó Cale group, que actualmente tiene un perfil diversificado y cuyo nombre se vincula con la frase "culto a la excelencia" que hace referencia a la abreviación de la primera palabra del grupo y que también ha seguido el origen familiar ya que, entre otras empresas, son dueños de tres plantas de alimentos para mascota bajo la razón social Marini y Compañía, con la marca moramí, que es la única que actualmente produce alimentos para mascotas calidad grado humano.

Aunque mantiene un perfil relativamente bajo, el conglomerado que maneja también tiene presencia en infraestructura, energía, salud, transporte ferroviario, servicios, agroindustria, industria textil y medios.

A través de Cale Group fue consolidando un portafolio de compañías que hoy abarca una docena de empresas.

Entre ellas figuran Obrica, especializada en infraestructura y construcción; René Energy, enfocada en proyectos energéticos; Alegramed, vinculada a servicios digitales de salud; y Motora Argentina, la empresa ferroviaria surgida tras la adquisición de activos de la rusa Transmashholding.

Precisamente el desembarco en el negocio ferroviario fue una de las operaciones que más repercusión tuvo dentro del mercado empresario.

La compra de activos de TMH Argentina permitió a Cale ingresar al negocio del mantenimiento y reparación de locomotoras y vagones, un segmento considerado estratégico para el sistema ferroviario nacional.

Del streaming a los medios públicos

Sin embargo, el mayor salto de visibilidad llegó a través del negocio de los medios digitales.

Durante los últimos años el holding avanzó sobre Blender y Carajo, dos de los canales de streaming más importantes del ecosistema audiovisual argentino.

La apuesta le permitió ganar experiencia en producción de contenidos, comercialización publicitaria y administración de audiencias digitales.

Ahora, con la preadjudicación de los medios porteños, Marini busca trasladar esa experiencia al universo de los medios tradicionales.

La operación también representa uno de los movimientos más importantes realizados por Cale Group fuera de sus negocios históricos y se vincula con el potencial que tiene el canal oficial si se tiene en cuenta que Capital Federal es una de las ciudades más importantes de América latina.

A pesar de esa posición, el canal oficial es de baja performance, al estilo de una hoja en blanco que le permitirá emprender de cero un nueva señal quizá de streaming bajo el paraguas de una ciudad de las mas relevantes de la región y con el desafío de llevar al canan al mismo nivel de representación.

Con ese objetivo, sumó a Liliana Parodi, una de las principales productoras ejecutivas de la televisión argentina, que ya se encuentra a cargo de la división media de Cale Group y que será la encargada de armar una programación con importantes figuras, entretenimiento en vivo, anclaje cultural e impronta periodística.

De hecho, es probable que también se presenten a una eventual nueva licitación por las radios oficiales que no fueron adjudicadas por falta de interesados, siempre que los pliegos sean diferentes y más atractivos que los anteriores, entendiendo que existen formatos disruptivos que se pueden sumar a los medios actuales, y al estilo de modelos como los de Urbana Play o Infobae.

Perfil del "perdedor"

La compañía que perdió la licitación tampoco era una desconocida dentro del sector.

Argentinos Media es la sociedad vinculada a Radio Belgrano AM 950 y cuenta con trayectoria en el negocio de la radiodifusión.

Entre los nombres que históricamente aparecen asociados a la estructura accionaria de la empresa figuran Marcelo González, Guillermo Seita y Marcos Brito, empresarios con una extensa trayectoria en la industria de medios, radio y producción audiovisual.

Particularmente Seita es considerado uno de los ejecutivos más experimentados del sector, con participación en distintos proyectos de radio y televisión durante las últimas décadas.

La presencia de Argentinos Media en la licitación respondía precisamente a esa experiencia acumulada en el negocio tradicional de medios.

La compulsa terminó enfrentando dos modelos empresariales muy distintos.

Por un lado, una compañía con antecedentes en radio abierta y gestión de licencias de radiodifusión.

Por otro, un holding diversificado que desembarcó desde el streaming, la tecnología y los nuevos formatos de contenidos.

El trasfondo de la decisión

La licitación se enmarca en una tendencia más amplia que viene impulsando la administración porteña para distintos activos públicos.

La estrategia consiste en conservar la propiedad estatal mientras se delega la gestión operativa y comercial a operadores privados mediante contratos de concesión.

El objetivo es reducir costos, captar inversiones y acelerar procesos de modernización tecnológica.

En el caso de los medios públicos, el desafío es especialmente complejo.

La televisión tradicional pierde audiencia frente al streaming y las plataformas digitales, mientras que la radio enfrenta cambios profundos en los hábitos de consumo de contenidos.

Por eso la Ciudad busca un operador capaz de desarrollar modelos de negocio sustentables y financiar inversiones sin incrementar el peso sobre las cuentas públicas.

La decisión todavía deberá atravesar las etapas administrativas finales antes de convertirse en una adjudicación definitiva.

Sin embargo, el mensaje que deja el proceso ya es claro: un grupo empresario que hasta hace pocos años estaba concentrado en infraestructura, energía y transporte ferroviario quedó a un paso de sumar a su cartera uno de los activos más visibles del sistema de medios porteño.

Licitación cuestionada

La decisión de concesionar la operación del Canal de la Ciudad y de las radios porteñas no estuvo exenta de controversias.

De hecho, el proceso se desarrolló en medio de un conflicto institucional entre el Gobierno de la Ciudad y el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) por las facultades regulatorias sobre los medios públicos porteños.

La discusión comenzó cuando la administración porteña avanzó con el diseño de un esquema de concesión para transferir la operación de los medios a un privado sin desprenderse de la titularidad de los activos.

Desde la Ciudad sostuvieron que el proceso se encuadraba dentro de sus facultades de administración sobre los medios públicos locales y que no implicaba una transferencia de licencias audiovisuales.

La interpretación no fue compartida por sectores vinculados al organismo regulador nacional, donde surgieron cuestionamientos sobre el alcance de la licitación y sobre la necesidad de intervenciones o autorizaciones previas en materia audiovisual.

El trasfondo de la discusión giró alrededor de una cuestión central: si el proceso constituía únicamente una concesión operativa y comercial o si, en los hechos, implicaba una modificación sustancial en la explotación de servicios sujetos al régimen nacional de medios.

La controversia generó meses de intercambio entre ambas jurisdicciones y terminó convirtiéndose en uno de los principales obstáculos para la puesta en marcha de la licitación.

Finalmente, la Ciudad decidió continuar adelante con el proceso bajo el argumento de que la titularidad de los medios seguiría siendo estatal y que la concesión sólo alcanzaría aspectos operativos, comerciales y de gestión.

La preadjudicación a Cale Group Media representa así el desenlace de una iniciativa que no sólo despertó interés empresarial sino que también abrió un debate sobre los límites de las competencias regulatorias entre la Ciudad y los organismos nacionales en materia de medios de comunicación.

En los hechos, la licitación terminó transformándose en una de las primeras pruebas de fuerza entre la administración porteña y el sistema regulatorio audiovisual respecto del futuro de los medios públicos locales.

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