Vaca Muerta: YPF destraba obra clave para aumentar la producción de gas
Mientras el Gobierno apuesta a convertir a Vaca Muerta en la principal fábrica de dólares de la Argentina, YPF acaba de destrabar una obra considerada clave para sostener el crecimiento de la producción de gas y acompañar la próxima etapa exportadora del sector energético.
La Secretaría de Energía autorizó a la compañía a construir el denominado Gasoducto PC LAS a Colector 13 ISTMO, una infraestructura que conectará las áreas de explotación no convencional La Angostura I y II con Loma La Lata-Sierra Barrosa, dos activos estratégicos dentro del mapa productivo de la petrolera en Neuquén.
YPF anuncia obra clave en Vaca Muerta
La decisión fue formalizada mediante la Resolución 141/2026 publicada en el Boletín Oficial del pasado martes 23 de junio, y habilita específicamente el tramo que atraviesa el complejo hidroeléctrico Cerros Colorados.
Se trata de una zona que se encuentra bajo concesión de Cerros Colorados Hidroeléctrica Argentina, actualmente operada por Edison Inversiones.
Es decir, por el holding controlado por los hermanos Juan y Patricio Neuss (quienes poseen cerca del 60% del capital), en sociedad con el fondo de inversión Inverlat (dueños de Havanna y otros negocios) y los empresarios Rubén Cherñajovsky y Luis Galli (accionistas del Grupo Newsan).
El grupo se convirtió en uno de los conglomerados energéticos más importantes del país, habiendo tomado el control de activos clave como las hidroeléctricas Alicurá y Cerros Colorados, el 50% de la transportista Transener (junto a Genneia), y distribuidoras regionales como EDET (Tucumán) y EJESA (Jujuy.
Aunque se trata de una resolución técnica, dentro del sector consideran que la autorización tiene una importancia mucho mayor.
Forma parte de la infraestructura necesaria para que YPF continúe incrementando producción en Vaca Muerta en un momento en el que la disponibilidad de transporte comienza a convertirse en uno de los principales desafíos para la industria.
De hecho, más que una situación de remediación ambiental, la demora se debió a que el ducto debe atravesar por una zona donde existe una represa, lo cual requiere de algunas aprobaciones más exigentes que un tendido normal.
Ocurre que se nutrirá del bloque de La Angostura Sur, bloque estrella de YPF en vaca muerta, que se encuentra produciendo petróleo con niveles que superan las expectativas de la empresa.
Es uno de los bloques donde más actividad está teniendo la empresa con una producción de petróleo que supera las expectativas de sus ejecutivos y que viene con gas asociado.
El gasoducto, permitirá precisamente extraer ese gas para volcarlo al mecanismo de transporte de TGS para que, de ese modo, se termine inyectando en el sistema.
La carrera por producir más gas
Vaca Muerta ya no enfrenta únicamente el desafío de perforar más pozos.
El crecimiento de la actividad obliga a desarrollar una enorme red de infraestructura complementaria para transportar petróleo y gas desde los yacimientos hasta los centros de consumo, las plantas de procesamiento y los futuros mercados de exportación.
En ese contexto, el nuevo gasoducto aparece como una pieza relevante dentro de un esquema mucho más amplio que incluye ampliaciones de capacidad de transporte, nuevos ductos y proyectos vinculados a exportaciones regionales e internacionales.
La obra permitirá mejorar la evacuación de gas desde áreas donde YPF viene incrementando actividad y donde proyecta seguir aumentando producción durante los próximos años.
La compañía lidera actualmente el desarrollo de hidrocarburos no convencionales en la Argentina y concentra una parte sustancial de las inversiones que se realizan en Vaca Muerta.
Según datos de la industria, YPF es el principal productor de petróleo del país, el mayor productor de gas natural y el operador con mayor presencia dentro de la formación neuquina.
Una región que siendo estratégica
Detrás del proyecto aparecen dos nombres históricos para la industria energética argentina.
Uno de ellos es Loma La Lata, considerado durante décadas el principal yacimiento gasífero del país.
Descubierto en los años 70, fue durante mucho tiempo el corazón de la producción gasífera nacional y una de las principales fuentes de abastecimiento del mercado interno.
Con la llegada de Vaca Muerta, el área volvió a cobrar protagonismo gracias al desarrollo de recursos no convencionales.
Hoy forma parte de los activos que YPF considera estratégicos para incrementar producción y aprovechar el potencial exportador de la cuenca neuquina.
La Angostura I y II integran ese mismo esquema de crecimiento y forman parte de los bloques sobre los cuales la petrolera proyecta aumentar actividad en los próximos años.
La nueva infraestructura busca precisamente conectar esos desarrollos con sistemas existentes y evitar cuellos de botella operativos.
Obra con múltiples controles
Sin embargo, la autorización para iniciar estas obras no llegó de manera automática debido a que el trazado atraviesa sectores vinculados al dique Planicie Banderita y al embalse Mari Menuco.
Por ese motivo, el proyecto debió ser analizado por distintos organismos nacionales y provinciales.
Intervinieron la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), el Organismo Regulador de Seguridad de Presas (ORSEP), la Secretaría de Ambiente de Neuquén y la propia concesionaria del complejo hidroeléctrico.
Tras evaluar la documentación presentada por YPF, el ORSEP concluyó que la obra no genera interferencias con las estructuras de seguridad que controla.
La AIC, por su parte, determinó que el proyecto no representa una afectación significativa sobre las normas de protección ambiental y manejo de aguas del complejo.
Sin embargo, ambos organismos formularon recomendaciones técnicas que deberán cumplirse durante la ejecución de los trabajos.
El expediente que demoró la aprobación
Uno de los aspectos más llamativos del proceso aparece vinculado a un incidente ambiental identificado como LLL-401, ocurrido años atrás en el área de Loma La Lata.
Durante la evaluación, la concesionaria de Cerros Colorados sostuvo que la obra no debía comenzar hasta tanto se avanzara con la remediación vinculada a ese episodio.
La observación obligó a YPF a presentar nueva documentación técnica, resultados de muestreos ambientales y detalles sobre las tareas de saneamiento realizadas.
Según consta en el expediente, la empresa informó que los análisis realizados sobre los materiales tratados no registran concentraciones de hidrocarburos ni otros contaminantes por encima de los niveles guía vigentes.
Además, ratificó ante las autoridades provinciales su compromiso de completar el proceso de saneamiento de acuerdo con el cronograma aprobado por la provincia.
La situación terminó resolviéndose dentro del expediente, aunque las autoridades mantendrán el seguimiento correspondiente sobre las obligaciones asumidas por la compañía.
Edison entra en escena
La resolución también vuelve a poner el foco sobre Edison Inversiones, grupo que recientemente asumió el control de Cerros Colorados como parte del proceso de reconfiguración del negocio hidroeléctrico impulsado por el Gobierno.
La empresa tuvo participación directa en el análisis del proyecto debido a que el ducto atraviesa sectores bajo su responsabilidad operativa.
Finalmente otorgó conformidad a la obra y aceptó las garantías presentadas por YPF para cubrir eventuales daños o contingencias asociadas a los trabajos.
La intervención de Edison refleja además cómo comienzan a cruzarse dos procesos que avanzan en paralelo dentro del sector energético: el crecimiento de Vaca Muerta y la nueva etapa de las concesiones hidroeléctricas.
Las exigencias a cumplir
La autorización quedó condicionada al cumplimiento de una serie de requisitos establecidos por la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén.
Entre ellos figuran la instalación de válvulas de seguridad en sectores sensibles, la aplicación de medidas de mitigación ambiental, la ejecución de planes de contingencia, el uso de fuentes de agua autorizadas y la contratación de operadores habilitados para la gestión de residuos.
La compañía también deberá mantener vigente un seguro ambiental y comunicar formalmente el inicio y finalización de las obras.
Además, la resolución advierte que el incumplimiento de las condiciones impuestas podrá derivar en sanciones administrativas e incluso afectar la vigencia de las autorizaciones otorgadas.
La verdadera discusión
Más allá de los aspectos técnicos, el trasfondo de la decisión es económico.
El Gobierno espera que Vaca Muerta se convierta en uno de los principales motores de generación de divisas de la Argentina durante la próxima década.
Las proyecciones de la industria indican que las exportaciones energéticas podrían transformarse en una de las mayores fuentes de ingreso de dólares para el país, impulsadas por el crecimiento de la producción de petróleo y gas.
Para que eso ocurra será necesario avanzar no sólo con nuevas perforaciones sino también con la infraestructura capaz de transportar mayores volúmenes de producción.
Por eso, detrás de una resolución administrativa publicada en el Boletín Oficial aparece una señal más amplia.
Es la carrera por ampliar la capacidad productiva de Vaca Muerta ya no depende únicamente de los pozos.
También depende de la velocidad con la que puedan ejecutarse las obras que permitan sacar ese gas del subsuelo y transformarlo en consumo, exportaciones y divisas.
En ese escenario, la autorización obtenida por YPF representa mucho más que un permiso para construir un gasoducto.
Es un paso dentro de una estrategia de largo plazo que busca consolidar a Vaca Muerta como el principal proyecto económico de la Argentina.