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Qué cambia entre el RIGI y el Súper RIGI: inversión mínima, impuestos y sectores alcanzados

Empresas que apuesten por desarrollos en inteligencia artificial y biotecnología obtendrán beneficios fiscales y estabilidad a largo plazo
25/06/2026 - 17:57hs
Qué cambia entre el RIGI y el Súper RIGI: inversión mínima, impuestos y sectores alcanzados

El Gobierno de Javier Milei logró el miércoles pasado la media sanción en la Cámara de Diputados del nuevo Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias (Súper RIGI), una iniciativa impulsada por el Ministerio de Economía con el objetivo de atraer inversiones de gran escala en sectores de alto desarrollo tecnológico.

El proyecto contempla un gran paquete de incentivos, entre ellos beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios, destinados a promover emprendimientos vinculados con actividades que todavía no tienen desarrollo en la Argentina o que se encuentran en una fase inicial de experimentación.

El proyecto de Súper RIGI para nuevas actividades económicas consiste en un marco de beneficios para proyectos que impliquen inversiones de al menos u$s1.000 millones, con un desembolso del 20% en los primeros dos años.

Entre sus características se encuentran:

  • Plazo de adhesión de cinco años desde la sanción de la ley y estabilidad de 30 años con arbitraje internacional
  • Reducción de alícuota del Impuesto a las Ganancias al 15%
  • Prohibición a los distritos que adhieran de establecer gravámenes locales. Tope máximo del 0,5% para el Impuesto sobre los Ingresos Brutos en las provincias adheridas
  • Quebranto sin límite temporal
  • Alícuota reducida del 3,5% sobre dividendos y utilidades
  • Exención de derechos de importación y exportación para bienes que se involucren con el plan de inversión
  • Reducción de la contribución patronal al 10%
  • Incentivo a la inversión y desarrollo, dado que cada dólar destinado a ese sector se computará doble para el compromiso de inversión necesaria de u$s1.000 millones

El régimen exige inversión en proveedores locales de al menos del 20% del total del proyecto y habilita la posibilidad de discernir litigios en tribunales internacionales.

Diferencias punto por punto entre Súper RIGI y RIGI: de la inversión mínima a los sectores alcanzados

Para entender el Súper RIGI es importante plantear las diferencias punto por punto con el RIGI en temas clave como:

1) Inversión mínima. Mientras el régimen original fija un piso de entre u$s200 y u$s600 millones según el rubro, el nuevo esquema eleva la vara a u$s1.000 millones por proyecto.

2) Sectores que alcanza. El RIGI apunta a rubros clásicos como minería, petróleo, gas, energía e infraestructura. El Súper RIGI, en cambio, se reserva únicamente para "nuevas actividades económicas": tecnología, infraestructura digital, inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología avanzada, baterías de litio, energías renovables y data centers.

3) Plazos de ejecución. El RIGI establece montos iniciales obligatorios por sector. El Súper RIGI exige que el 20% del capital comprometido se vuelque durante los primeros dos años.

4) Carga impositiva. A diferencia del RIGI, en el Súper RIGI el Impuesto a las Ganancias baja del 25% al 15%.

5) Modo de Amortización. Se suma una amortización acelerada (60% el primer año, y 20% en cada uno de los dos siguientes), la deducción de quebrantos sin tope temporal —transferibles a terceros tras cinco años— y un alivio sobre dividendos y utilidades.

6) Aduana y exportaciones. El nuevo régimen asegura arancel cero para importaciones y elimina las retenciones a las exportaciones.

7) Tributos locales. El RIGI obliga a contratar proveedores nacionales por al menos el 20% de la inversión. El Súper RIGI suprime ese piso y veda imponer compras locales en términos peores que los del mercado, además de fijar un tope de 0,5% para Ingresos Brutos y prohibir tasas municipales sobre ventas.

Por otra parte, hay coincidencias en lo que se refiere a la liquidación de divisas, ya que los dos regímenes habilitan una liberación gradual de divisas por exportaciones: 20% el primer año, 40% el segundo y 100% el tercero.

No hay diferencias con respecto al marco de previsibilidad jurídica, ya que ambos regímenes contemplan la estabilidad regulatoria por 30 años.

"El reenfoque sectorial obedece a una apuesta por reconfigurar la matriz productiva. Si el RIGI privilegiaba los rubros tradicionales, el Súper RIGI canaliza los estímulos hacia industrias que, según la mirada oficial, nunca han existido en territorio argentino", explicó una fuente del equipo económico a iProfesional.

El proyecto nombra de manera concreta a los centros de datos para IA, los paneles solares, las turbinas eólicas y la transformación local de recursos como el litio para baterías o el refinamiento de cobre, en reemplazo de la simple venta de materias primas al exterior.

El Súper RIGI busca atraer proyectos de inversión de gran escala en actividades económicas que hoy no existen o tienen un desarrollo experimental en el país, como la inteligencia artificial, los semiconductores, la biotecnología avanzada y la infraestructura digital. Para adherirse, las empresas deberán constituir un Vehículo de Proyecto Único (VPU) de objeto exclusivo e invertir un mínimo de mil millones de dólares por proyecto, comprometiendo al menos el 20% de ese monto en los primeros dos años.

Entre los principales incentivos tributarios, el proyecto establece una alícuota reducida del 15% en el Impuesto a las Ganancias, amortización acelerada de bienes, deducción de quebrantos sin límite temporal y una tasa del 3,5% sobre dividendos y utilidades a partir del cuarto año de adhesión.

Por otro lado, hay que destacar que las importaciones de bienes del plan de inversión estarán exentas de derechos aduaneros y del IVA, y las exportaciones de los productos del proyecto quedarán libres de retenciones. En materia de seguridad social, las nuevas relaciones laborales tributarán una alícuota única del 10% en concepto de contribuciones patronales.

El Súper RIGI también introduce cambios al concentrarse de manera excluyente en otras actividades económicas como emprendimientos industriales, tecnológicos o de infraestructura digital estratégica que no tengan historial productivo en el país o que todavía estén en etapas piloto o experimentales. La meta de fondo es impulsar áreas ligadas a la inteligencia artificial, los semiconductores, la biotecnología de última generación y la infraestructura tecnológica. Quedan expresamente afuera de esta modalidad las ampliaciones o actualizaciones de proyectos que ya están en marcha.

El mapa completo de proyectos aprobados: 18 iniciativas por u$s22.500 millones

El padrón de participantes del régimen vigente suma 45 empresas provenientes de 11 países. Argentina encabeza la lista con 11 compañías, seguida por Canadá y China con cinco cada una, y por Reino Unido y Suiza con tres en cada caso, un reflejo del atractivo que generan los incentivos fiscales y normativos.

La industrialización de recursos y el fomento de tecnologías avanzadas figuran como ejes centrales del proyecto. El articulado cita de forma directa sectores como las baterías de litio, los autos eléctricos y la infraestructura tecnológica, con la aspiración de atraer capitales que no se limiten a exportar materia prima, sino que generen valor dentro del país.

El Súper RIGI surgió de la necesidad de generar mayores beneficios impositivos para promover una industrialización más profunda de los recursos del país en distintos sectores de la economía que no eran alcanzados por el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).

En la actualidad, el Gobierno tiene aprobados 18 proyectos por un total de u$s22.500 millones. El régimen sigue abierto hasta julio 2027 y hay 40 propuestas en evaluación.

De acuerdo con el mapa por provincia y sectores, podemos observar:

Petróleo & Gas - Vaca Muerta

  • Vaca Muerta Oil Sur VMOS en Río Negro/Neuquén por u$s2.486 millones, YPF, PAE, Vista, Pampa, Shell, Chevron, Pluspetrol | Oleoducto Allen-Punta Colorada
  • Ampliación Gasoducto Perito Moreno, La Pampa, u$s550 millones, TGS
  • GNL Southern Energy en Río Negro, Golfo San Matías, u$s2.900 millones, PAE y Golar LNG con barcaza de licuefacción
  • Gasoducto San Matías en Río Negro con u$s1.300 millones

Minería, Litio, Cobre y Oro

  • Los Azules en San Juan con u$s2.672 millones, McEwen Copper | Cobre
  • Rincón de Litio, Rio Tinto, u$s2.724 millones
  • Cauchari Olaroz en Jujuy con u$s1.241 millones
  • Fénix en Catamarca con u$s530 millones, Rio Tinto
  • Hombre Muerto Oeste en Catamarca con u$s217 millones, Galán Lithium
  • Sal de Oro en Salta y Catamarca con u$s208 millones
  • Gualcamayo en San Juan con u$s665 millones, Minas Argentinas

Oro y plata

  • Veladero en San Juan con u$s380 millones, Barrick Mining
  • Diablillos en Salta y Catamarca con u$s760 millones, AbraSilver
  • San Jorge en Mendoza con u$s891 millones, PSJ

Energías Renovables

  • Parque Solar El Quemado en Mendoza con u$s211 millones, YPF Luz
  • Parque Eólico Olavarría en Provincia de Buenos Aires con u$s255 millones, Acindar y PCR

Industria & Logística

  • Proyecto Siderúrgico Argentino con u$s300 millones, Sidersa en San Nicolás, Buenos Aires
  • Puerto Multipropósito de Timbúes en Santa Fe con u$s280 millones

De acuerdo con la información del Comité de Evaluación del RIGI que preside el ministro Luis Caputo, a fines de mayo las inversiones prometidas alcanzaron los u$s95.000 millones entre las iniciativas aprobadas y las que aún se encuentran en evaluación, pero los proyectos pendientes de aprobación son 22 y totalizan inversiones por u$s67.755 millones.

La mayoría de las iniciativas se concentran en energía y minería, en consonancia con el crecimiento exponencial de estos sectores y la necesidad de expandir las exportaciones. Los proyectos ya aprobados totalizan unos u$s30.000 millones.

El origen del RIGI: cómo nació el régimen que inspiró al SUPER RIGI

El RIGI fue creado a través de la Ley Bases de 2.024 para atraer proyectos de inversión de gran escala, especialmente en cuatro sectores como energía, minería, infraestructura e industria.

En este aspecto, hay que destacar que el ideólogo y creador del RIGI fue el fallecido ex ministro de Infraestructura Guillermo Ferraro, quien en plena campaña presidencial del 2.023 lo diseñó con parte de los equipos técnicos y tuvo la aprobación inmediata y algunos agregados de Javier Milei. Ferraro se apoyó en ese entonces en el estudio jurídico Brouchou Funes de Rioja para diseñar los aspectos técnicos y jurídicos del proyecto.

El objetivo, en ese entonces, de Ferraro era idear un sistema de protección jurídica que sirviera para fomentar el ingreso de capitales y acelerar proyectos que requieren desembolsos millonarios con la garantía que hasta ese momento no tenía ningún proyecto de inversión.

El proyecto se modeló como los de Chile y Perú, que lograron darle estabilidad fiscal, cambiaria y aduanera por 30 años a inversiones de más de u$s200 millones en sectores estratégicos como la minería, energía, petróleo/gas, forestal, tecnología y acero. Es parte de la política del gobierno de Milei. Quienes luego lo perfeccionaron fueron el ministro de Desregulación y Transformación Federico Sturzenegger y el ministro de Economía Luis Caputo.

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