ESTRATEGIA EMPRESARIAL

Bigbox acelera su expansión: la inversión con la que busca cambiar el negocio de las experiencias

Decidió sumar una plataforma de contenidos en una operación co la que busca integrar experiencias, contenido y comunidad para fortalecerse en la región
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 30 de Junio, 2026

Durante más de una década, el negocio de Bigbox fue relativamente sencillo de explicar: ofrecer experiencias para regalar.

Una cena, una escapada, un día de spa, una actividad de aventura o una degustación reemplazaban al regalo tradicional y encontraban cada vez más espacio tanto entre consumidores como entre empresas que buscaban alternativas para fidelizar clientes o reconocer a sus empleados.

Sin embargo, el mercado evolucionó y el desafío actual ya no consiste únicamente en reunir la mayor cantidad de propuestas disponibles.

La competencia empieza mucho antes de que el usuario concrete una compra ya que comienza cuando busca inspiración para un viaje, consulta dónde salir a comer, mira videos de un destino o sigue a referentes gastronómicos y de lifestyle en las redes sociales.

Con esa transformación como punto de partida, Bigbox anunció una inversión estratégica en SALT, una plataforma argentina de contenidos especializada en gastronomía, viajes y lifestyle.

La decisión no implica solamente incorporar una empresa a su estructura, sino sumar una comunidad consolidada, nuevas herramientas de comunicación y una capacidad de generar contenido que la compañía considera clave para la próxima etapa de crecimiento.

La operación también incluye un cambio en la conducción si se tiene en cuenta que Brian Teper, fundador de SALT, asumirá como Director de Operaciones (COO) de Bigbox.

Es decir, tendrá a su cargo el desarrollo de nuevas experiencias, la expansión del negocio en la región, el crecimiento de las unidades B2B y B2C y la representación institucional de la empresa.

Cambio en el consumo

La decisión de Bigbox refleja una tendencia que atraviesa a buena parte de la economía digital.

Las empresas ya no sólo compiten por vender un producto o un servicio sino que cada vez invierten más recursos en influir sobre el momento previo a la compra, cuando el consumidor todavía está buscando ideas y comparando opciones.

En sectores como la gastronomía, el turismo o el entretenimiento, ese proceso de inspiración puede resultar incluso más importante que la propia transacción.

Un video sobre un restaurante, una recomendación de un chef, una guía de viajes o una experiencia compartida en redes sociales pueden convertirse en el principal motor para generar una reserva o una compra.

Ese es el activo que Bigbox decidió incorporar, tal como lo expresa Gastón Parisier, fundador y Executive Chariman de la empresa.

"Durante años la industria de experiencias estuvo enfocada principalmente en ampliar la oferta. Hoy el desafío es acompañar a las personas desde el momento en que empiezan a imaginar qué quieren vivir", señala en un comunicado .

Según explicó el empresario, integrar la capacidad de SALT para producir contenido permitirá ampliar la propuesta de valor tanto para los usuarios como para los miles de prestadores que forman parte de la red de la compañía.

En otras palabras, Bigbox busca participar de todo el recorrido del consumidor: desde que descubre una experiencia hasta que finalmente la compra.

De startup local a referente regional

Bigbox nació en Buenos Aires en 2009, cuando el concepto de regalar experiencias todavía era prácticamente desconocido en el mercado local.

La empresa fue creada por Parisier con la idea de reemplazar los regalos tradicionales por propuestas vinculadas al ocio, la gastronomía, el turismo y el bienestar.

Con el paso de los años, el modelo se expandió hacia el segmento corporativo, donde las experiencias comenzaron a utilizarse como herramientas para programas de incentivos, fidelización de clientes, beneficios para empleados y acciones comerciales.

Ese crecimiento también impulsó la expansión internacional y actualmente, Bigbox opera en Argentina, Chile, Uruguay, Perú, México y España.

En el país cuenta con 12 puntos de venta ubicados en algunos de los principales centros comerciales y mantiene una red de alianzas con más de 3.200 empresas prestadoras de servicios.

A nivel regional, trabaja con más de 5.000 compañías clientes y con miles de establecimientos vinculados a gastronomía, hotelería, turismo, bienestar y entretenimiento.

La compañía comercializa miles de experiencias diferentes y durante los últimos años aceleró el desarrollo de su plataforma digital para que la mayor parte de las operaciones se concrete de manera online, tanto en el segmento de consumo como en el corporativo.

Comprar un activo estratégico

Si Bigbox aporta infraestructura comercial y presencia regional, SALT llega con otro activo: una comunidad construida alrededor del contenido.

La empresa fue fundada en Buenos Aires en 2015 por Brian Teper y Natasha Finkelsztain con una propuesta centrada en descubrir y recomendar experiencias gastronómicas.

Con el tiempo amplió su cobertura hacia viajes, hoteles, vinos, lifestyle y tendencias de consumo, convirtiéndose en una de las plataformas especializadas de mayor crecimiento en ese segmento.

Actualmente reúne más de 230.000 seguidores entre sus distintas plataformas digitales y genera millones de visualizaciones mensuales mediante reseñas, videos, documentales, entrevistas y producciones originales.

Su actividad también se extendió al mundo presencial ya que organiza las cenas exclusivas SALT & Followers; desarrolla viajes gastronómicos; lanzó su propio canal de YouTube y es la creadora de SALTPALOOZA, un festival gastronómico que reúne cada año a miles de personas.

Durante este año, además, participó como integrante del jurado del primer Sushi World Cup realizado en América Latina.

La compañía sostiene como uno de sus principales diferenciales la independencia editorial de sus recomendaciones, un aspecto que le permitió construir credibilidad dentro de un mercado donde la influencia digital gana cada vez más peso.

Más oportunidades

Uno de los principales efectos de la integración se verá sobre los prestadores que trabajan con Bigbox.

La empresa considera que el contenido generado por SALT permitirá dar mayor visibilidad a restaurantes, hoteles, bodegas, spas y operadores turísticos que ya forman parte de su ecosistema.

En lugar de limitarse a aparecer dentro de un catálogo, esos establecimientos podrán formar parte de producciones audiovisuales, recomendaciones editoriales, eventos y experiencias especiales.

La apuesta apunta a generar un círculo virtuoso: más contenido para atraer usuarios, más audiencia para los prestadores y mayores posibilidades de conversión para la plataforma.

Además, la compañía adelantó que durante los próximos meses comenzará a desarrollar iniciativas regionales que integrarán experiencias, contenido y comunidad en los distintos mercados donde opera.

Qué gana cada empresa

Para Bigbox, la operación significa incorporar una capacidad que hasta ahora no formaba parte del núcleo de su negocio: producir contenido propio con capacidad de generar influencia sobre las decisiones de consumo.

Para SALT, en cambio, representa acceder a una infraestructura mucho más amplia ya que podrá utilizar la tecnología, la capacidad operativa y la presencia regional de Bigbox para acelerar su desembarco en otros países latinoamericanos y ampliar el alcance de sus formatos.

"A partir de esta nueva alianza con Bigbox vamos a tener la tecnología, el alcance regional y los recursos necesarios para llevar nuestro contenido y nuestras experiencias a toda Latinoamérica. Nuestro objetivo es convertir a SALT en la plataforma gastronómica de referencia del continente", afirmó Brian Teper.

Un negocio que empieza antes de la compra

La inversión también refleja cómo evolucionó el negocio de las experiencias después de la pandemia.

El crecimiento del turismo interno, el auge de la gastronomía como entretenimiento, la expansión del comercio electrónico y el peso que adquirieron las recomendaciones en redes sociales modificaron la forma en que los consumidores eligen qué hacer con su tiempo libre.

Hoy una experiencia comienza mucho antes de que alguien saque la tarjeta de crédito.

Empieza cuando una persona descubre un restaurante en un video, encuentra una escapada recomendada por un creador de contenido o guarda un destino para visitar más adelante.

Bigbox interpreta que ese momento inicial se convirtió en el nuevo terreno donde se define buena parte de la competencia.

Por eso, la inversión en SALT no responde únicamente a la incorporación de una plataforma de contenidos.

Forma parte de una estrategia más amplia para transformar a la compañía en un ecosistema que combine experiencias, tecnología, contenido, comunidad y soluciones para empresas.

La apuesta es clara: en un mercado donde cada vez más jugadores pueden ofrecer una cena, un hotel o una escapada, la diferencia estará en quién logra inspirar primero al consumidor y acompañarlo durante todo el proceso de decisión.

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