SEGÚN UNA ENCUESTA

Los grandes empresarios ya hacen sus cuentas para 2027: qué dólar, inflación y salarios prevén

Mientras el Gobierno busca consolidar la desinflación y sostener el crecimiento, las principales empresas comenzaron a elaborar sus presupuestos para 2027.
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 01 de Julio, 2026

ás allá de los números, el estudio muestra un cambio de fondo: después de años en los que la inflación y el dólar condicionaban cada decisión, el sector privado empieza a mirar con mayor atención la productividad y la competitividad de cada negocio.

Esto muestra que la discusión sobre el presupuesto del año próximo ya comenzó en las principales empresas industriales, energéticas, tecnológicas, agroexportadoras y de servicios.

Los equipos financieros trabajan desde hace semanas en un ejercicio clave: definir cuáles serán las variables económicas que utilizarán para proyectar ventas, calcular costos, negociar salarios, planificar inversiones y evaluar nuevos proyectos durante 2027.

Ese proceso, conocido en el mundo corporativo como Budget Time, suele convertirse en una de las mejores radiografías sobre las expectativas reales del empresariado.

A diferencia de los pronósticos que realizan bancos o consultoras, estos números terminan siendo la base sobre la que las empresas toman decisiones concretas de negocios.

Con ese objetivo, LIDE Argentina reunió a CEOs, presidentes y directores financieros de algunas de las compañías más importantes del país para elaborar el Indicador Budget Time (IBT) 2027, una medición que sintetiza el escenario económico con el que el sector privado ya está trabajando para el próximo año.

El resultado refleja un cambio significativo respecto de los últimos años.

La inflación continúa siendo una variable relevante y el tipo de cambio sigue ocupando un lugar central en cualquier presupuesto.

Sin embargo, el empresariado comienza a considerar que esos factores dejaron de monopolizar las decisiones y que la diferencia pasará por la capacidad de cada empresa para mejorar su productividad, ganar eficiencia y desarrollar estrategias comerciales más agresivas.

Los cuatro principales indicadores consensuados durante el encuentro fueron:

  • Inflación anual: 22,8%
  • Crecimiento del Producto Bruto Interno: 3,2%
  • Dólar oficial: $2.297
  • Incremento salarial nominal: 21,4%

Esas cifras constituyen hoy el escenario base con el que muchas compañías comenzarán a diseñar sus presupuestos internos.

La productividad reemplaza a la inflación como obsesión empresaria

Más allá de las proyecciones numéricas, el documento plantea una transformación mucho más profunda.

Durante gran parte de la última década las empresas debían administrar una economía marcada por inflación de tres dígitos, fuertes devaluaciones, cambios permanentes en las reglas de juego y elevada incertidumbre financiera.

En ese contexto, gran parte del tiempo de los directorios se destinaba a proteger márgenes, remarcar precios y adaptar continuamente los presupuestos.

Según el trabajo de LIDE Argentina, esa lógica comienza lentamente a modificarse.

El documento sostiene que "por primera vez en años, el empresariado argentino planifica con la mirada puesta en su propia empresa y no exclusivamente en variables macroeconómicas".

En otras palabras, la productividad, la eficiencia operativa, la capacidad comercial y la innovación empiezan a ocupar el lugar que durante años monopolizaron la inflación y el dólar.

El presidente de LIDE Economía, Claudio Zuchovicki, resumió ese diagnóstico durante la presentación del estudio.

"Veo un escenario estable, sin mucha disparidad para 2027. El presupuesto debe ahora estar más cerca de lo que puedo hacer yo en mi empresa: mi nivel de productividad, mi eficiencia, mi comercialización. Y no tanto en la macroeconomía. El debate es binario: o termina mal, o sale bien. No existe un término medio", afirmó.

La definición resume el clima que predominó entre los ejecutivos participantes.

Si bien nadie considera que los desafíos macroeconómicos hayan desaparecido, la mayoría entiende que existe un escenario de mayor previsibilidad respecto del observado en los últimos años.

Del 30% al 23%: cómo las empresas apuestan a que baje la inflación

Uno de los datos más relevantes del relevamiento es la expectativa de inflación para 2027.

El consenso alcanzado durante el workshop ubica el índice anual en 22,8%, luego de un cierre de 2026 que los participantes estiman cercano al 30%.

La cifra implica que las grandes empresas consideran posible la continuidad del proceso de desaceleración de precios que el Gobierno busca consolidar y que comenzó a modificar la forma en que las compañías administran sus negocios.

La diferencia no es menor si se recuerda que durante años, la inflación condicionó cada decisión empresarial: contratos que debían renegociarse permanentemente, listas de precios con múltiples actualizaciones mensuales, dificultades para proyectar costos y una enorme incertidumbre respecto del poder adquisitivo de los consumidores.

Ahora, con expectativas de inflación bastante más bajas, los ejecutivos creen que la planificación podrá concentrarse nuevamente en variables vinculadas con el negocio propiamente dicho.

En ese escenario también aparece una expectativa de crecimiento económico.

El IBT proyecta un aumento del 3,2% del Producto Bruto Interno, impulsado principalmente por sectores como energía, minería, agroindustria y tecnología, actividades que concentran buena parte de las inversiones privadas anunciadas durante los últimos meses y que continúan siendo vistas como los principales motores del crecimiento argentino.

Dólar a 2.297 pesos y salarios que apenas le ganan a los precios

Además de la inflación y el crecimiento, el estudio identifica otras dos variables que ocupan un lugar central en la planificación de las empresas: el tipo de cambio y la política salarial.

El consenso de los ejecutivos participantes ubica al dólar oficial en $2.297 durante 2027, un valor que supone una depreciación gradual del peso, sin un salto cambiario brusco.

Para los directores financieros (CFO), esa previsión resulta clave porque permite elaborar modelos de negocios con un mayor grado de previsibilidad, especialmente en compañías con operaciones de comercio exterior o con fuerte dependencia de insumos importados.

En materia salarial, el indicador proyecta un incremento nominal del 21,4%, prácticamente en línea con la inflación esperada.

La lectura que hacen los empresarios es que las negociaciones tenderán a acompañar la evolución de los precios, aunque con una creciente diferenciación según el desempeño de cada actividad y de cada empresa.

El documento destaca que el avance hacia acuerdos salariales más vinculados con la productividad representa un cambio respecto del esquema tradicional de paritarias homogéneas.

Si el escenario macroeconómico logra estabilizarse, sostienen los participantes, cada empresa tendrá mayor margen para definir su política de remuneraciones en función de su realidad económica y no únicamente por la evolución de las variables macro.

Cómo se construye el indicador que usan las empresas para planificar

Una de las características que diferencia al Indicador Budget Time de otros relevamientos es su metodología.

LIDE Argentina aclara que no se trata de una encuesta de expectativas ni de un modelo econométrico.

El indicador surge de un workshop en el que economistas y especialistas presentan distintos escenarios y luego los CEOs y CFOs confrontan esas proyecciones con la realidad de sus empresas hasta alcanzar un consenso sobre las principales variables que utilizarán para elaborar sus presupuestos.

Según la entidad, el resultado es una síntesis entre el análisis técnico y la experiencia cotidiana de quienes toman decisiones de inversión, producción, contratación y financiamiento.

La edición 2027 se realizó en el Audi Lounge de Buenos Aires con el apoyo de BDO Argentina y la Universidad del CEMA, y forma parte de la denominada Agenda País de LIDE, junto con el Índice de Clima Empresarial (ICE), otro de los indicadores que elabora periódicamente la organización para medir la percepción del sector privado sobre la economía y el ambiente de negocios.

Para el presidente de LIDE Argentina, Rodolfo de Felipe, el valor del indicador radica precisamente en que refleja la mirada de quienes deben administrar empresas en un contexto económico cambiante.

"El IBT es una construcción colectiva: surge del aporte de los expositores y de la mirada de cada uno de los presentes. Por eso se convierte en un insumo valioso para planificar los presupuestos y proyectos del año que viene", sostuvo.

Qué es LIDE

LIDE Argentina forma parte de una red internacional de organizaciones empresariales nacida en Brasil y presente en distintos países de América y Europa.

En Argentina reúne a presidentes, CEOs y máximos ejecutivos de empresas nacionales e internacionales con el objetivo de promover el diálogo entre el sector privado, el mundo académico y los responsables de las políticas públicas.

La organización realiza periódicamente encuentros con empresarios, economistas y funcionarios para debatir sobre competitividad, inversiones, inserción internacional, innovación y desarrollo económico.

En los últimos años, además, consolidó herramientas como el Índice de Clima Empresarial (ICE) y el Indicador Budget Time (IBT), que buscan aportar una referencia sobre las expectativas del sector corporativo.

El verdadero cambio que están viendo los empresarios argentinos

Más allá de las proyecciones puntuales sobre inflación, dólar o salarios, el trabajo deja una conclusión que los empresarios consideran incluso más relevante: la posibilidad de volver a elaborar presupuestos con una lógica de mediano plazo.

Después de varios años en los que la prioridad era protegerse de la aceleración inflacionaria, las devaluaciones y la volatilidad financiera, el sector privado comienza a incorporar variables como productividad, eficiencia, innovación y estrategia comercial como ejes centrales de la planificación.

Eso no implica que hayan desaparecido los riesgos.

Los propios ejecutivos reconocen que la consolidación de este escenario dependerá de que continúe el proceso de estabilización macroeconómica, se sostenga la desaceleración de la inflación y no reaparezcan desequilibrios que alteren las principales variables.

Sin embargo, el hecho de que las grandes compañías ya estén construyendo sus presupuestos sobre una inflación cercana al 23%, un crecimiento superior al 3% y un tipo de cambio sin sobresaltos muestra un cambio de expectativas respecto de años anteriores.

Para el empresariado, la discusión de 2027 ya no pasa solamente por cuánto subirán el dólar o los precios, sino por quién será capaz de ganar competitividad, invertir y crecer en una economía que, al menos en los papeles, promete ser bastante más previsible que la de los últimos tiempos.

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