PLAN DE RECONVERSIÓN

El shopping de Recoleta cambia de estrategia: apuesta por la gastronomía premium

El centro comercial profundiza un cambio que viene llevando a cabo desde 2025 para transformarse en un polo de gastronomía, entretenimiento y experiencias
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 01 de Julio, 2026

Durante décadas, el shopping de Recoleta fue uno de los principales puntos de encuentro del barrio más turístico de la Ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, el avance del comercio electrónico, la aparición de nuevos centros comerciales y la modificación de los hábitos de compra obligaron a replantear el modelo de negocio de este tipo de complejos.

En ese contexto, Recoleta Urban Mall comenzó el año pasado un proceso para acelerar una estrategia de reconversión que apunta a dejar de ser un shopping tradicional para convertirse en un espacio donde la gastronomía, el entretenimiento y las experiencias tengan un rol tan importante como los locales comerciales.

El paso más reciente es la llegada de Allenby, el restaurante desarrollado por los hermanos Alejo, Martín y Tomás Waisman, propietarios del Grupo W, una de las compañías gastronómicas más reconocidas del segmento premium argentino.

La apertura no representa solamente un nuevo local gastronómico.

Para los administradores del centro comercial significa sumar una marca con trayectoria para reforzar el posicionamiento del paseo y aumentar el tiempo de permanencia de los visitantes, una de las principales variables que hoy siguen los operadores de shoppings.

Shooping de Recoleta: un nuevo concepto

Allenby propone una cocina inspirada en el Mediterráneo oriental, aunque evita encasillarse en la gastronomía de un solo país.

Su propuesta combina recetas de Israel, Grecia, Turquía, Líbano, el norte de África y otras regiones mediterráneas.

La interpretación es contemporánea y está basada en productos frescos, vegetales, panes elaborados en el propio restaurante, especias, fermentaciones y distintas técnicas de cocción al fuego.

Toda la producción gastronómica se realiza dentro del local, ubicado en el paseo gastronómico de la planta baja del shopping, sobre Vicente López al 2000.

Para Tomás Waisman, el proyecto representa el resultado de varios años de trabajo.

"La apertura marca la concreción de una idea largamente trabajada, una apuesta que finalmente tomó forma cuando confluyeron el tiempo, el equipo y la convicción de avanzar con una propuesta original, incluso en un escenario desafiante para la gastronomía local", sostuvo durante un encuentro con un grupo de periodistas el pasado lunes 30 de junio.

El empresario agregó que el restaurante abre todos los días desde las 9 de la mañana hasta la medianoche, buscando captar tanto al público que visita el shopping como a vecinos, turistas y clientes corporativos de una de las zonas con mayor actividad gastronómica de Buenos Aires.

Quiénes están detrás del Grupo W

Aunque Allenby representa una nueva apuesta del Grupo W, la compañía de origen familiar ya cuenta con una de las carteras gastronómicas más consolidadas del segmento premium de Buenos Aires.

Cada una de sus marcas apunta a un público diferente, pero todas comparten una estrategia basada en la calidad del producto, el servicio y ubicaciones de alto valor inmobiliario.

En el caso de Il Quotidiano nació con la propuesta de llevar la cocina italiana cotidiana a un formato contemporáneo.

Sus cartas se apoyan en pastas frescas elaboradas artesanalmente, pizzas, risottos y platos tradicionales reinterpretetados con productos de primera calidad.

Con locales en Recoleta, Palermo y el corredor de Libertador, se convirtió en una de las marcas más reconocidas del grupo y en un punto de encuentro habitual para ejecutivos, familias y turistas.

En el caso de Fervor, ubicado sobre la calle Posadas, es considerado uno de los clásicos de Recoleta.

Desde hace más de dos décadas construyó una clientela fiel gracias a una propuesta centrada en carnes premium, pescados, mariscos y cocina internacional, acompañada por una de las cartas de vinos más completas de la Ciudad.

Su ubicación, a pocos metros de hoteles cinco estrellas y del Cementerio de Recoleta, lo transformó en un restaurante de referencia para visitantes extranjeros.

Por su parte, Sottovoce es la apuesta del grupo a la alta cocina italiana.

Con locales en Recoleta y Puerto Madero, se especializa en pastas artesanales, frutos de mar y recetas tradicionales del norte de Italia.

La marca logró posicionarse entre los restaurantes preferidos para reuniones corporativas y encuentros de negocios, además de integrar habitualmente los rankings de la gastronomía porteña.

En lo que respecta a El Burladero introdujo en Buenos Aires una propuesta centrada en la cocina española tradicional.

Su carta combina tapas, arroces, pescados, mariscos y recetas típicas de distintas regiones de España, con una ambientación inspirada en las tabernas madrileñas.

Con el paso de los años se consolidó como uno de los referentes locales de la gastronomía ibérica.

Con Allenby, el Grupo W amplía ese portafolio incorporando una cocina inspirada en el Mediterráneo oriental.

La empresa apuesta a captar un consumidor que busca nuevas experiencias gastronómicas sin abandonar el segmento premium, una estrategia que acompaña el cambio  de Recoleta Urban Mall.

La transformación del histórico shopping

Además, la llegada de Allenby se enmarca dentro del plan de renovación impulsado por Fortín Maure S.A., la empresa encargada de administrar y operar Recoleta Urban Mall y El Solar Shopping.

La estrategia contempla una profunda transformación del complejo.

Además de renovar la oferta gastronómica, la empresa avanza con reformas en distintos sectores del edificio, mejoras en las áreas comunes y una actualización del complejo de cines operado por Cinépolis.

El objetivo consiste en posicionar al shopping como un "centro de experiencias", un concepto que busca atraer visitantes más allá de las compras tradicionales.

En este sentido, Pablo Peralta Ramos, directori de Fortín Maure, explica que "Recoleta Urban Mall está en pleno proceso de evolución, con una visión estratégica de enfocarnos en brindar grandes experiencias que se asocian a momentos de compra, bajo un mood de esparcimiento, donde pasarla bien, sorprenderse y compartir se conviertan en parte de la experiencia del cliente".

Según el ejecutivo, la incorporación de Allenby representa "un nuevo hito" dentro de ese proceso de transformación por el nivel gastronómico que aporta la marca.

Una historia marcada por cambios

De hecho, el complejo, ubicado en una de las esquinas más emblemáticas de Recoleta, atravesó distintas etapas desde su inauguración.

Durante años fue conocido como Recoleta Mall y se consolidó como uno de los principales centros comerciales de la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, la competencia de nuevos formatos comerciales, la expansión del comercio electrónico y los cambios en los hábitos de consumo redujeron el atractivo de muchos shoppings urbanos, especialmente aquellos emplazados en barrios con alta oferta comercial a cielo abierto.

En respuesta a ese escenario, el complejo inició un proceso de reposicionamiento que incluyó un cambio de identidad hacia Recoleta Urban Mall, la incorporación de nuevas marcas y una estrategia enfocada en aprovechar el intenso flujo turístico del barrio.

Hoy el centro comercial reúne más de 70 locales, propuestas gastronómicas, espacios de servicios y el complejo Cinépolis, que con diez salas continúa siendo el único multicine de gran escala de Recoleta.

Es más, para poder pertenecer al grupo de marcas que operan en el shopping, se debe lograr un piso de facturación mensual de $300 millones.

Se trata de un monto elevado pero que garantiza la calidad de servicio y operaciones que los propietarios del centro comercial pretenden.

En ese camino, en las próximas semanas se sumará un nuevo concepto comercial de la mano de un stream bar que será el primero de la Argentina.

Una tendencia que se generaliza

La apuesta de Recoleta Urban Mall no es un caso aislado.

En Argentina y en los principales mercados del mundo, los operadores de centros comerciales vienen incrementando la participación de restaurantes, cafeterías, espacios de entretenimiento y actividades culturales dentro de sus complejos.

El objetivo es responder a un consumidor que cada vez realiza más compras de manera digital y que necesita un incentivo adicional para visitar un shopping.

En este contexto, la gastronomía se convirtió así en uno de los principales motores para generar tráfico, aumentar el tiempo de permanencia y mejorar las ventas del conjunto de los locales.

Con la incorporación de Allenby y la continuidad de su plan de remodelación, Recoleta Urban Mall busca posicionarse dentro de esa nueva generación de centros comerciales.

El objetivo es que la experiencia pese tanto como la oferta comercial, una estrategia con la que aspira a recuperar protagonismo en uno de los barrios con mayor movimiento turístico y gastronómico de Buenos Aires.

Te puede interesar

Secciones