• 2/7/2026
ALERTA

La nueva trampa de la industria textil: producir menos ahora también sale más caro

Con las fábricas operando a menos de la mitad de su capacidad, el sector asegura que la pérdida de escala está disparando los costos de producción
02/07/2026 - 19:21hs
La nueva trampa de la industria textil: producir menos ahora también sale más caro

Puntos importantes

Checkbox Checked La producción de la industria textil argentina cayó 25,5% en 4 meses, elevando costos unitarios y afectando su competitividad.
Checkbox Checked La Federación Textil Argentina (FITA) revela que plantas operan al 42,4% de capacidad, afectando viabilidad de pymes.
Checkbox Checked La crisis de la escala productiva congeló inversiones (-24% en equipos) y eliminó 24.000 empleos textiles desde dic 2023.

Durante años, el termómetro de la industria textil fueron las ventas. Si el consumo caía, las fábricas reducían turnos, acumulaban stock o postergaban inversiones.

Pero el escenario cambió y hoy el problema es más profundo y amenaza con convertirse en un círculo difícil de romper.

Producir menos también sale más caro es la principal conclusión que surge del último informe elaborado por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), que advierte sobre un fenómeno que empieza a condicionar la competitividad del sector.

Con plantas funcionando muy por debajo de su capacidad, los costos fijos deben repartirse sobre un volumen cada vez menor de producción, encareciendo cada metro de tela, cada hilo y cada prenda que sale de las fábricas argentinas.

No se trata solamente de una caída coyuntural de la demanda si se tiene en cuenta que el sector sostiene que la pérdida de escala productiva ya comienza a comprometer la sustentabilidad económica de muchas empresas, especialmente pequeñas y medianas, que constituyen la mayor parte de la cadena textil nacional.

La magnitud del deterioro de la industria textil

Durante abril pasado, la producción textil cayó 22,2% respecto del mismo mes del año pasado, mientras que el acumulado de los primeros cuatro meses de 2026 muestra un retroceso del 25,5%.

La comparación resulta todavía más preocupante cuando se la enfrenta con el desempeño del conjunto de la industria manufacturera, cuya baja fue apenas del 2,4% en igual período.

Los datos sirven para sustentar la frase que más se escucha en la industria actualmente y que refiere a que cuando producir menos termina encareciendo cada prenda.

Los expertos entienden que en cualquier industria existen costos que deben pagarse independientemente del nivel de producción.

Hacen referencia a salarios, energía, mantenimiento de las plantas, alquileres, impuestos, amortización de maquinaria y gastos financieros.

Detallan también que cuando una fábrica trabaja cerca de su capacidad máxima, esos costos se distribuyen sobre miles de unidades.

Pero cuando la producción cae abruptamente, como ocurre actualmente, el costo por unidad aumenta y la empresa pierde margen para competir.

Ese es el fenómeno que hoy preocupa a la industria textil según el informe de FITA, que muestra que en abril pasado las plantas trabajaron apenas al 42,4% de su capacidad instalada.

En otras palabras, más de la mitad de las máquinas permanecieron detenidas, un nivel de utilización que ubica al sector entre los de menor actividad de toda la industria argentina y casi 18 puntos por debajo del promedio nacional.

"La pérdida de escala es uno de los mayores desafíos que enfrenta hoy la industria", sostienen desde la entidad.

La advertencia también fue planteada por la gerente general de FITA, Celina Pena, quien sostuvo que "cuando una fábrica trabaja durante mucho tiempo a menos de la mitad de su capacidad, el problema deja de ser exclusivamente comercial o coyuntural. Empieza a ser un problema de viabilidad productiva".

La crisis ya golpea a la inversión

La consecuencia inmediata de ese escenario aparece en otro indicador clave: la inversión teniendo en cuenta que las empresas prácticamente dejaron de ampliar capacidad o renovar equipos.

El informe toma las importaciones de maquinaria como una referencia del nivel de inversión y muestra que entre enero y mayo ingresaron equipos por apenas u$s50,4 millones, un 24% menos que durante el mismo período de 2025.

El trabajo también detalla que la caída fue particularmente fuerte en telares planos (-72%), máquinas de punto y bordadoras (-56%), equipos auxiliares (-46%) y maquinaria para acabado (-39%).

Se trata de un dato que refleja la decisión de muchas compañías de congelar proyectos hasta que exista mayor previsibilidad sobre la evolución del mercado.

En el sector reconocen que invertir para producir más pierde sentido cuando las líneas actuales trabajan muy por debajo de su capacidad.

El empleo tampoco encuentra piso

La menor actividad terminó trasladándose al mercado laboral y el complejo integrado por textiles, confección, cuero y calzado empleaba en marzo unas 97.000 personas registradas, 14.000 menos que un año atrás.

Si la comparación se realiza con diciembre de 2023, la pérdida supera los 24.000 puestos de trabajo formales, según el informe.

Se trata de una de las cadenas manufactureras con mayor intensidad de mano de obra del país, integrada por unas 4.000 empresas y establecimientos que abarcan desde hilanderías y tejedurías hasta tintorerías, confeccionistas y proveedores de insumos.

Por ese motivo, cada caída en la actividad suele trasladarse rápidamente al empleo, especialmente en las pequeñas y medianas empresas.

La baja inflación no recupera el mercado

Paradójicamente, el sector muestra una de las menores variaciones de precios de toda la economía.

Durante mayo pasado, el rubro prendas de vestir, cuero y calzado aumentó apenas 0,3% mensual y 12% interanual, muy por debajo de la inflación general, que alcanzó el 2,1% en el mes y el 33,2% en los últimos 12 meses.

El dato del informe muestra que las empresas tienen escaso margen para trasladar costos al consumidor en un contexto de demanda debilitada y fuerte competencia.

El desafío de competir

El contexto también está marcado por la flexibilización de las importaciones impulsada por el Gobierno.

La industria observa la medida con preocupación porque obliga a competir con productos provenientes de países con menores costos laborales y escalas de producción muy superiores.

En ese escenario, las exportaciones aparecen como una de las pocas variables positivas del informe de FITA.

Los envíos al exterior de productos textiles alcanzaron en mayo las 716 toneladas, un crecimiento interanual del 178%.

Entre enero y mayo sumaron 5.693 toneladas, un aumento del 183%, impulsado principalmente por hilados y materias primas.

Sin embargo, desde FITA aclaran que esa mejora todavía está lejos de compensar el desplome del mercado interno y el elevado nivel de capacidad ociosa que afecta a las plantas industriales.

Buscando recuperar escala

Fundada en 1932, la Federación de Industrias Textiles Argentinas representa a una actividad estratégica para la economía nacional, integrada por unas 4.000 empresas distribuidas a lo largo de toda la cadena de valor.

El informe de la entidad empresarial deja un mensaje que va más allá de los porcentajes de producción o empleo.

Para las empresas, el principal riesgo ya no es únicamente vender menos porque el verdadero desafío consiste en recuperar una escala de producción que permita volver a distribuir costos, invertir, sostener el empleo y competir tanto en el mercado interno como frente a los productos importados.

Esto se debe a que cuando una industria trabaja durante demasiado tiempo con más de la mitad de sus máquinas apagadas, la crisis deja de medirse por la cantidad de prendas que no se venden y empieza a poner en juego la viabilidad económica de las propias fábricas.

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