CRISIS

Empresa textil con casi 80 años de historia cayó en concurso y estuvo a punto de apagar sus máquinas

Con larga trayectoria en el rubro, la compañía enfrenta su momento más crítico tras el pedido de protección judicial para evitar el cierre
Por Soledad Caprini
NEGOCIOS - 03 de Julio, 2026

Puntos importantes

La histórica manufacturera Texilo SA solicitó concurso preventivo por pasivos de $2.500 millones, reflejando la crisis industrial.

La crisis de la firma de Santa Fe, con casi 80 años, se agudizó por costos, endeudamiento y una deuda de $12M con EPE.

Afecta 24 empleos directos en Santa Fe; la empresa busca su continuidad frente a la liquidación para maximizar el recupero.

Con casi 80 años de trayectoria, Texilo SA se convirtió en una nueva muestra de la crisis que atraviesa la industria manufacturera argentina. La empresa, dedicada a la producción de hilos, sogas, hilados y lonas para distintos sectores productivos, solicitó la apertura de su concurso preventivo luego de reconocer un pasivo superior a $2.500 millones, producto de años de caída en la actividad, aumento de costos, endeudamiento financiero y una pesada carga impositiva y laboral. En paralelo, la compañía estuvo al borde de quedarse sin suministro eléctrico en su planta santafesina, un escenario que hubiera significado la paralización de la producción.

La firma opera desde Barrio Caima, en Desvío Arijón, provincia de Santa Fe, donde fábrica hilos y sogas de fibras naturales, artificiales y sintéticas, hilados de polipropileno y lonas de algodón que comercializa bajo las marcas Texilo, Hilos Parval y Caima. En su presentación ante la Justicia destacó que desarrolla esa actividad desde hace casi ocho décadas, que mantiene 24 puestos de trabajo directos y que el objetivo del concurso no es liquidar la compañía sino preservar una unidad productiva que todavía tiene mercado y capacidad para generar ingresos.

Cómo una empresa histórica terminó en cesación de pagos

En el expediente, la propia compañía reconstruyó el camino que la llevó al concurso. Explicó que durante los últimos ejercicios la planta comenzó a trabajar muy por debajo de su capacidad instalada, mientras la estructura de costos permanecía prácticamente sin cambios, lo que deterioró los márgenes y volvió deficitaria la operación. En el período contable analizado, las ventas netas alcanzaron $637,9 millones, frente a un costo de ventas de $940 millones, lo que arrojó un resultado bruto negativo superior a $302 millones.

La empresa sostuvo además que el contexto macroeconómico terminó de agravar la situación. Aunque reconoció un escenario de desaceleración inflacionaria, afirmó que los costos de los insumos textiles, la energía eléctrica y la mano de obra continuaron aumentando, mientras los plazos de cobro se extendieron y deterioraron el capital de trabajo. A eso se sumó un creciente sobreendeudamiento financiero, con préstamos y descubiertos en bancos como BBVA, Macro, Supervielle, Provincia y Nación, cuyo servicio dejó de ser compatible con la generación de fondos de la empresa.

Otro de los factores que pesó sobre la caja fue la acumulación de obligaciones impositivas y previsionales. Texilo informó que al 28 de febrero de 2026 mantenía planes de regularización con AFIP/ARCA por casi $750 millones, reflejo, según la propia compañía, de la imposibilidad estructural de afrontar en término impuestos y cargas sociales. A eso se agregaron $534,7 millones de deuda por remuneraciones y aportes laborales, además de una creciente litigiosidad judicial con condenas y reclamos laborales.

La empresa ubica el inicio de la cesación de pagos entre el segundo semestre de 2025 y los primeros meses de 2026, aunque identifica un hecho puntual que terminó por volver irreversible la crisis.

Según relató, el 16 de enero de 2026 dejó impagas cuotas de 15 planes de facilidades de pago con AFIP/ARCA por $51,5 millones y apenas un mes después, el 16 de febrero, volvió a incumplir otros $47,3 millones, acumulando en treinta días casi $99 millones de cuotas vencidas que ya no pudo refinanciar ni incorporar a nuevos planes de pago.

Para la empresa, ese fue el momento en que la continuidad del giro normal dejó de ser posible y quedó expuesta la cesación de pagos.

El expediente también enumera otros hechos que evidenciaron el deterioro: sentencias laborales con embargos sobre bienes de la compañía, descubiertos bancarios superiores a $52 millones, préstamos que pasaron a ser exigibles por $143 millones, mora en salarios y cargas sociales y la necesidad de que el presidente de la empresa, Fernando Andrés González, aportara $432,9 millones de su patrimonio personal para mantener la operación.

Cheques rechazados, bancos y una fábrica que casi se queda sin energía

La delicada situación también aparece reflejada en el sistema financiero. De acuerdo con la Central de Deudores del Banco Central, Texilo registra las siguientes obligaciones:

  • $224,8 millones con Banco Supervielle y $11 millones con Argenpymes SGR en situación 2
  • $221,5 millones con BBVA en situación 3
  • $108,3 millones con Banco Provincia en situación 3
  • $53,3 millones con Banco Macro en situación 3

Además, acumula 55 cheques rechazados por más de $48 millones, otra muestra de las dificultades para atender sus compromisos de corto plazo.

La crisis llegó a un punto crítico cuando la Empresa Provincial de la Energía de Santa Fe (EPE) intimó a la compañía por una deuda cercana a $12 millones y le notificó que procedería a dar de baja el suministro eléctrico, retirar el medidor y desmontar las instalaciones de la planta industrial. Para una fábrica cuya producción depende íntegramente de maquinaria eléctrica, la medida implicaba, en los hechos, detener completamente la actividad. Frente a ese escenario, Texilo pidió una medida urgente dentro del concurso y, en las últimas horas, la sindicatura dictaminó a favor de mantener el suministro, al recordar que la Ley de Concursos y Quiebras impide suspender servicios públicos por deudas anteriores a la apertura del proceso.

Pese al cuadro financiero, la empresa asegura que todavía tiene posibilidades de recuperarse: acompañó un flujo de fondos proyectado entre junio de 2026 y mayo de 2027 que prevé un resultado positivo acumulado de $287,6 millones, sobre el cual sostiene que buscará formular una propuesta de acuerdo a sus acreedores. La continuidad de la fábrica representa una mejor alternativa que su liquidación, tanto para preservar los puestos de trabajo como para maximizar el recupero de los créditos.

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