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ALERTA

Nike y Adidas profundizan la retirada: el fin del "made in Argentina" y el "efecto Paraguay"

Gigantes globales abandonan su estructura productiva y se vuelcan a la importación y crean un mapa de crisis que deja a miles de trabajadores en el limbo
07/07/2026 - 11:42hs
Nike y Adidas profundizan la retirada: el fin del "made in Argentina" y el "efecto Paraguay"

Ya se sabe que la industria argentina del calzado deportivo se encuentra atravesando por su punto de inflexión más dramático en décadas.

Las grandes marcas multinacionales, históricamente presentes en el país mediante plantas de ensamble, están ejecutando una retirada silenciosa de la manufactura local.

La estrategia es clara y pasa por abandonar la estructura fabril argentina para abastecer al mercado desde el sudeste asiático, Brasil o, más recientemente, desde plantas propias en Paraguay.

Un caso quizá emblemático de este nuevo escenario es el del Grupo Dass, el principal fabricante y empleador del sector, encargado de ensamblar para Nike, Adidas, Fila y Umbro.

Se lo puede observar como el espejo donde se refleja esta crisis terminal ya que, tras el cierre definitivo de su planta en Coronel Suárez a principios de año, ha desmantelado sus líneas de producción y trasladó maquinaria hacia Paraguay, donde ya emplea a cientos de personas para fabricar lo que antes se producía en suelo bonaerense.

En la planta de Eldorado, Misiones, la situación es crítica y lo que supo ser un polo industrial de 1.700 operarios en sus años de esplendor, hoy se reduce a una estructura de poco más de 170 empleados que subsisten tras sucesivas rondas de retiros voluntarios.

El gremio de la industria del calzado (UTICRA) advierte que la empresa opera hoy con apenas una fracción de su capacidad instalada, mientras los pedidos de las grandes marcas llegan a su piso histórico.

Por qué las marcas globales abandonan el país

Para comprender la situación, se debe tener en cuenta que la rentabilidad ha desplazado al compromiso productivo y las marcas han redefinido sus modelos de negocio en Argentina, donde se analiza en mayor profundidad la pelea de costos operativos vs. la importación.

Las causas del éxodo industrial son múltiples:

  • Para Adidas o Nike, producir localmente implica lidiar con costos energéticos, impositivos y laborales que, en el contexto de la actual apertura comercial, son ineficientes
  • Traer contenedores de productos terminados desde el extranjero resulta hoy más rentable
  • El caso de Dass, que movió sus equipos a Paraguay, es el síntoma de que el proceso no es una pausa temporal, sino una relocalización definitiva
  • Con un consumo interno que no logra recuperarse y una caída en la demanda de calzado deportivo, las multinacionales priorizan mantener su marca en las góndolas a través de la importación, antes que asumir los riesgos financieros de una fábrica propia

El impacto devastador sobre el empleo y la producción

El impacto social es el eslabón más débil de esta cadena si se recuerda que el sector del calzado acumula una caída del 22% en la actividad en lo que va del año y se estima que ya han cerrado más de 100 fábricas en todo el país.

Los trabajadores no solo enfrentan la incertidumbre de los despidos, sino la desolación de ver cómo sus puestos de trabajo, y las máquinas que los hacían posibles, se desplazan hacia otros países de la región.

Mientras esto sucede y las marcas internacionales mantienen un perfil bajo, trasladando el costo político de los cierres a sus fabricantes locales (como Dass o Topper), el sector se encamina hacia un modelo de "venta pura".

En este sentido, se advierte que la Argentina, que durante años buscó ser un centro de fabricación regional, hoy se consolida como un mercado de importación, profundizando una crisis industrial que, a menos de dos años de iniciada, ya parece irreversible para cientos de empresas Pyme y multinacionales que decidieron colgar los guantes.

La situación es aún más dramática de lo que parece a simple vista si se tiene en cuenta que mayo pasado se ha consolidado como un punto de inflexión donde la "incertidumbre" de los meses anteriores se ha transformado en un horizonte de desguace industrial.

El dato clave para comprender el escenario es que, mientras que en seis meses se importaron 12 millones de pares de calzado al país, las plantas locales cada vez producen menos.

En este sentido, expertos del sector aseguran que el traslado de maquinaria desde la planta de Dass de Coronel Suárez a Eldorado no significó una mejora, sino un "blindaje" de lo que queda de capital.

Si bien hay un "compromiso de paz social" (sin despidos), existe un temor generalizado de que, al finalizar esa promesa, la empresa reduzca aún más su estructura o cierre definitivamente si los pedidos de Adidas y Nike no se mantienen, los cuales han caído un 80% en los últimos meses.

La paradoja de los precios

Pero la importación todavía no ha generado beneficios para los consumidores ya que la Argentina mantiene actualmente uno de los valores más altos del mundo en calzado deportivo (segmento Nike/Adidas), según muestreos privados de precios de mayo pasado.

A pesar de la alta inflación en dólares y la apertura importadora, el consumidor argentino paga precios superiores a los que se encuentran en Brasil o Chile.

Para los analistas, esto desmonta el argumento de que "importar baja los precios" y refuerza la idea de que la rentabilidad de las marcas se está maximizando a costa de la industria nacional.

En ese sentido, la Federación Argentina de la Industria del Calzado ha sido contundente en sus informes al sostener que no se proyecta recuperación para lo que resta de 2026 y se estima un estancamiento en niveles mínimos de actividad, lo que implica que el goteo de cierres y la pérdida de puestos de trabajo se mantendrá como la norma durante todo el segundo semestre.

Se advierte que las marcas multinacionales seguirán prefiriendo fabricar en países vecinos o el sudeste asiático, donde los costos operativos son un tercio de los locales.

Esta visión se basa en datos concretos del mercado como que el sector del calzado opera hoy apenas al 30% de su capacidad instalada, un nivel técnico que los analistas consideran el "umbral del colapso".

Desde la industria se asegura que sin una política de incentivos a la vista, habrá un segundo semestre marcado por la incertidumbre absoluta.

De todos modos, para las multinacionales, la decisión está tomada y es que Argentina ya no es un socio industrial, sino un destino logístico.

Para los miles de trabajadores que aún conservan su empleo en los parques industriales de Misiones o Tucumán, el mensaje es claro: el "Hecho en Argentina" está dejando de ser una marca de origen para convertirse en una pieza de museo.

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