REORDENAMIENTO

Tras una fuerte crisis, una histórica línea de colectivos cambia de dueño

Se trata de una línea que une Constitución con el sur del conurbano y que ahora deberá garantizar seis ramales, servicio durante las 24 horas
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 08 de Julio, 2026

El mapa empresario del transporte de pasajeros del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sumó un nuevo movimiento.

Luego de varios meses de crisis financiera, conflictos salariales e interrupciones en el servicio, el gobierno nacional formalizó el cambio de manos de una histórica línea de colectivos que conecta la Ciudad de Buenos Aires con algunos de los distritos más poblados del sur del conurbano.

A través de la Resolución 41/2026 de la Secretaría de Transporte, publicada este miércoles 8 de enero en el Boletín Oficial, el Ejecutivo autorizó la transferencia integral del permiso de explotación de la Línea 148 desde El Nuevo Halcón S.A. hacia La Central de Vicente López S.A.C.

La operación completa un proceso iniciado durante los primeros meses de este año, cuando la crisis de la anterior operadora puso en riesgo la continuidad del servicio y obligó a una negociación en la que participaron la Secretaría de Transporte, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y la empresa que finalmente se hizo cargo de la prestación.

La resolución no informa el monto económico de la transferencia entre privados pero establece las condiciones operativas que deberá cumplir la nueva concesionaria: seis recorridos, funcionamiento durante las 24 horas, frecuencias mínimas en horario pico y un parque móvil de hasta 131 unidades.

Estratégica para el sur del conurbano

La Línea 148 constituye un corredor estratégico para los pasajeros que diariamente se trasladan entre Plaza Constitución y localidades de Quilmes y Florencio Varela y San Francisco Solano.

Lo hace a través de seis ramales:

  • Cementerio de Florencio Varela
  • La Capilla
  • Villa del Plata
  • Solano por José Andrés López
  • Solano por Monteverde
  • Donato Álvarez

En sus mejores años, la traza llegó a transportar más de 26 millones de pasajeros anuales, lo que muestra el peso que tiene para miles de usuarios del sur del conurbano que dependen del colectivo para llegar a CABA, combinar con trenes o acceder a centros comerciales, laborales y educativos.

El nuevo esquema autorizado comprende los ramales A, B, D, G, H e I y establece un parque máximo de 131 colectivos y un mínimo operativo de 92 vehículos, equivalente al 70% de la flota autorizada.

Además, los servicios comunes básicos deberán funcionar las 24 horas, aunque los cuadros horarios deberán contar previamente con la aprobación de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT).

De todos modos, las exigencias de frecuencia varían según el ramal.

En las horas pico, el recorrido A deberá operar con intervalos de entre 10 y 14 minutos; el B tendrá frecuencias de entre 20 minutos y 30 segundos y 29 minutos y 30 segundos.

En tanto, los recorridos D, G, H e I deberán mantener intervalos de entre ocho minutos y 11 minutos y 30 segundos.

La crisis por la que se fue El Nuevo Halcón

El traspaso no surgió de una operación empresaria convencional sino que fue el resultado de una prolongada crisis económica y laboral de El Nuevo Halcón, compañía que había operado la Línea 148 durante más de dos décadas.

La empresa atravesó durante 2025 y comienzos de 2026 problemas financieros que derivaron en atrasos salariales, conflictos con los trabajadores e interrupciones del servicio. Finalmente, dejó de operar en marzo de este año.

El conflicto obligó a buscar una salida que permitiera recuperar la prestación y el 1° de abril pasado, Transporte, la UTA y La Central de Vicente López firmaron un acta de entendimiento para implementar un esquema de transición operativa.

Pocos días después, el 9 de abril, El Nuevo Halcón y La Central de Vicente López firmaron el contrato de cesión del permiso.

Según los antecedentes del acuerdo, la anterior operadora debía afrontar las deudas laborales acumuladas, mientras que la nueva empresa asumió compromisos destinados a facilitar la transición y normalizar el servicio.

El regreso de los colectivos se produjo después de semanas de incertidumbre para los pasajeros de Florencio Varela, Quilmes y San Francisco Solano.

Quién es la empresa que se queda con la Línea 148

La Central de Vicente López opera sus servicios bajo la identidad comercial Misión Buenos Aires y ya tiene presencia en distintos corredores del transporte metropolitano.

Antes de asumir la 148, la empresa estaba vinculada a la explotación de servicios como las líneas 129, 197, 114 y 143, por lo que la incorporación del corredor hacia Quilmes, Solano y Florencio Varela amplía su radio de operaciones dentro del AMBA.

Ahora, la nueva estructura autorizada por Transporte le permite avanzar sobre un corredor extenso, con conexiones entre la terminal ferroviaria de Constitución y zonas densamente pobladas del sur bonaerense.

El cambio se produce, además, en un mercado de colectivos en plena transformación.

El Decreto 830/2024 modificó el marco regulatorio de los servicios urbanos y suburbanos de jurisdicción nacional y estableció nuevas condiciones para los permisos de explotación y sus eventuales transferencias.

Dentro de ese esquema, cualquier cesión debe contar con autorización expresa de la Secretaría de Transporte.

Las condiciones a cumplir

La autorización oficial no implica que la compañía pueda operar sin controles adicionales.

La resolución establece que la prestación queda condicionada a la inscripción y habilitación de los vehículos en el Registro Nacional de Transporte Automotor de Pasajeros, la acreditación de los seguros correspondientes y el cumplimiento del resto de las exigencias regulatorias.

A partir del inicio efectivo de los servicios, La Central de Vicente López deberá asumir la responsabilidad por las infracciones vinculadas con la explotación de la línea.

El régimen tarifario continuará dentro del Grupo Tarifario Suburbano I de Jurisdicción Nacional, mientras que la empresa deberá constituir una garantía de mantenimiento del permiso equivalente a 460.000 boletos mínimos.

El movimiento representa la salida definitiva de El Nuevo Halcón de uno de los corredores más tradicionales del transporte metropolitano y consolida el avance de un operador que viene ampliando su presencia en el AMBA.

Para los usuarios, la prueba central estará en otro terreno: comprobar si el nuevo esquema logra sostener las frecuencias establecidas, garantizar el parque mínimo de 92 unidades y evitar la repetición de los conflictos que dejaron durante semanas a miles de pasajeros sin una conexión directa entre el sur del conurbano y la Ciudad de Buenos Aires.

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