El Gobierno lanza una nueva licitación en el Mar Argentino para atraer inversiones millonarias
Mientras Vaca Muerta concentra la mayor parte de las inversiones del sector energético, el Gobierno decidió volver a poner el foco sobre otro negocio que promete cambiar el mapa petrolero argentino en el mediano plazo como es la exploración de hidrocarburos en el Mar Argentino.
A través del Decreto 590/2026, publicado este martes 15 de julio en el Boletín Oficial, el Poder Ejecutivo instruyó a la Secretaría de Energía para convocar un Concurso Público Internacional destinado a adjudicar un permiso de exploración sobre el bloque CAN_200, ubicado en la Cuenca Argentina Norte.
La decisión forma parte de una estrategia que busca reactivar la exploración offshore iniciada durante la ronda licitatoria de 2019 y atraer nuevas inversiones internacionales hacia una actividad que demanda miles de millones de dólares y varios años antes de producir el primer barril.
En el Gobierno consideran que el potencial del Mar Argentino continúa siendo una de las grandes oportunidades energéticas del país y que, si aparecen descubrimientos comerciales, podría convertirse en un segundo polo petrolero de relevancia internacional, complementando el desarrollo de Vaca Muerta.
Una petrolera británica que despertó el interés oficial
La convocatoria surge luego de que la compañía británica Challenger Energy Group PLC presentó en febrero pasado una manifestación de interés para explorar un área de aproximadamente 5.000 kilómetros cuadrados denominada CAN_200.
La empresa solicitó formalmente acceder al permiso previsto en la Ley de Hidrocarburos y presentó la documentación técnica sobre el potencial del bloque, antecedentes corporativos y capacidad financiera para desarrollar el proyecto.
Sin embargo, la legislación argentina impide una adjudicación directa por lo cual el Gobierno optó por abrir una licitación internacional para que cualquier empresa con capacidad técnica y económica pueda competir por el área bajo reglas de transparencia y concurrencia.
El esquema reproduce el mecanismo utilizado durante la histórica licitación offshore realizada en 2019, cuando compañías como Equinor, Shell, TotalEnergies, YPF, Qatar Petroleum y ExxonMobil obtuvieron permisos para distintos bloques marítimos.
En aquel momento la ronda fue considerada la mayor apertura del offshore argentino en varias décadas, por eso ahora se intenta reeditar ese interés internacional.
Por qué el Mar Argentino puede ser el próximo gran negocio
El decreto sostiene que la exploración marítima resulta estratégica para incrementar la producción de hidrocarburos y maximizar la renta energética nacional, uno de los objetivos fijados por la Ley de Soberanía Hidrocarburífera.
La decisión también recuerda que desde 2016 la comunidad internacional reconoce la ampliación de la plataforma continental argentina en más de 1,78 millón de kilómetros cuadrados, una superficie que amplió significativamente el espacio potencial para actividades de exploración petrolera.
Sobre esa enorme extensión marítima todavía existe un nivel muy bajo de conocimiento geológico comparado con otras cuencas offshore del mundo.
Las campañas sísmicas y las perforaciones exploratorias permitirán determinar si existen reservorios comparables a los descubiertos frente a las costas de Brasil, Guyana, Namibia o Surinam, algunos de los mercados petroleros de mayor crecimiento de la última década.
La expectativa oficial es que nuevos jugadores internacionales aporten tecnología, equipos especializados y capital para acelerar ese proceso.
Dada la magnitud del proyecto, la exploración offshore requiere inversiones que suelen superar ampliamente las destinadas a los desarrollos convencionales terrestres y cuyos resultados recién pueden conocerse varios años después del inicio de las operaciones.
El incentivo clave que busca seducir a las petroleras
Uno de los aspectos más relevantes del Decreto 590/2026 puede convertirse en uno de los principales incentivos para captar inversiones.
El Gobierno autorizó que tanto el permiso de exploración como una eventual concesión de explotación incluyan cláusulas de prórroga de jurisdicción a favor de tribunales arbitrales internacionales, siempre dentro del marco de la Convención de Nueva York de 1958 sobre reconocimiento de laudos arbitrales.
En otras palabras, las empresas que participen del concurso podrán recurrir a mecanismos de arbitraje fuera de la Argentina si se presentan controversias contractuales.
Para la industria petrolera internacional este tipo de cláusulas suele ser un requisito casi indispensable cuando se trata de proyectos que demandan desembolsos multimillonarios y cuyos plazos de recuperación pueden extenderse durante dos o tres décadas.
Qué activos del Estado quedan protegidos
Al mismo tiempo, el decreto busca fijar límites muy claros para evitar interpretaciones sobre una eventual renuncia a la inmunidad soberana.
Por eso establece expresamente que la Argentina mantiene protegidos activos considerados estratégicos, aun cuando exista un arbitraje internacional.
Entre ellos aparecen:
- Las reservas del Banco Central
- Los bienes del dominio público
- La infraestructura destinada a servicios públicos esenciales
- Los activos diplomáticos y consulares
- Los bienes militares
- El patrimonio cultural
- Los impuestos y regalías que correspondan al Estado
Es decir, el Gobierno deja sentado que esa decisión no habilita la ejecución sobre activos considerados sensibles para el Estado nacional.
La pelea por el capital internacional que revoluciona el petróleo
El esquema responde a la realidad de que Argentina compite por inversiones con países que ofrecen estabilidad regulatoria, reglas contractuales de largo plazo y marcos jurídicos previsibles.
Brasil, Guyana, Namibia, Surinam y varios países africanos hoy disputan el mismo capital internacional que busca nuevos descubrimientos petroleros offshore.
En ese escenario, las compañías no sólo evalúan el potencial geológico de cada cuenca.
También analizan la carga tributaria, las regalías, la estabilidad normativa, los mecanismos para resolver conflictos y el nivel de intervención estatal durante la vida útil del proyecto.
Cómo se calcularán las regalías del nuevo proyecto
Otro punto importante del decreto es que la Secretaría de Energía definirá la metodología para calcular las regalías que deberán pagar quienes finalmente obtengan una concesión de explotación.
El pliego establecerá la fórmula de valuación de la producción, las inclusiones y exclusiones que integrarán ese cálculo y las obligaciones económicas que asumirán las futuras operadoras.
En la práctica, Energía pasará a concentrar toda la conducción del proceso licitatorio, desde la convocatoria hasta la eventual adjudicación del bloque CAN_200.
El antecedente que marcó el camino del offshore argentino
La nueva licitación es la continuidad de una política que comenzó hace varios años para ampliar la frontera hidrocarburífera más allá de Vaca Muerta y que, pese a los cambios de gobierno, mantuvo el objetivo de determinar si la Plataforma Continental Argentina puede transformarse en un nuevo polo productor de petróleo y gas.
En ese sentido, la ronda offshore lanzada en 2019 marcó un punto de inflexión ya que por primera vez en décadas, el país logró atraer a algunas de las mayores petroleras del mundo para explorar bloques marinos.
Empresas como Equinor, YPF, Shell, TotalEnergies y otras compañías internacionales apostaron por áreas ubicadas principalmente en la Cuenca Argentina Norte.
El caso más conocido fue el del bloque CAN-100, frente a la costa bonaerense, donde Equinor, YPF y Shell realizaron estudios sísmicos y, posteriormente, iniciaron la perforación del pozo exploratorio Argerich-1.
Ese proyecto se convirtió en el símbolo del renacimiento del offshore argentino, aunque también desató una fuerte controversia judicial y ambiental impulsada por organizaciones ecologistas y sectores vinculados a la actividad turística de Mar del Plata.
En ese contexto aparece ahora el bloque CAN_200, que podría sumar un nuevo jugador internacional a la exploración del Mar Argentino y consolidar una estrategia energética que busca diversificar la matriz productiva más allá de los recursos terrestres.