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ALERTA

Una conocida marca de alfajores anunció el cierre de su fábrica

Alfajores Lanín nació en 2020 como un proyecto casero y se convirtió en un emprendimiento artesanal que recorrió ferias de todo el país
Por IM
15/07/2026 - 13:08hs
Una conocida marca de alfajores anunció el cierre de su fábrica

Lo que comenzó como una prueba en plena pandemia terminó transformándose en un emprendimiento que recorrió distintas ferias artesanales de la Argentina. Sin embargo, después de seis años de producción, Alfajores Lanín anunció el cierre definitivo de su actividad.

El equipo detrás del proyecto comunicó la decisión a través de sus redes sociales con un mensaje de despedida para sus clientes y seguidores. "Hoy cerramos las puertas de Alfajores Lanín. Nunca imaginamos lo difícil que sería escribir estas palabras", expresaron.

La marca había sido creada en 2020, durante los meses de aislamiento por la pandemia de coronavirus, cuando Sebastián, su fundador, comenzó a elaborar alfajores para consumo propio. Lo que parecía una experiencia personal rápidamente despertó el interés de su entorno y dio paso a una idea de negocio.

Con el tiempo, el proyecto creció, mejoró sus procesos de elaboración, renovó su presentación y comenzó a participar en ferias de productos artesanales en distintos puntos del país.

La historia de Alfajores Lanín: de una receta casera a un emprendimiento artesanal

El origen del emprendimiento estuvo lejos de una planificación empresarial tradicional. Según contó Sebastián, todo comenzó con una simple intención: preparar un alfajor para comer en su casa.

"Estaba en pandemia, tenía ganas de comer un alfajor. Hice un alfajor, salió bueno, salió rico, y de repente un amigo me dice: 'Che, ¿cuánto me vendés una docena?'", recordó en una entrevista.

En ese momento, la producción no tenía como objetivo convertirse en una actividad comercial. De hecho, ante el pedido de su amigo, la respuesta fue que todavía no tenía definido un precio porque había sido una elaboración personal.

Ese primer impulso fue el punto de partida para un proyecto que, con el paso de los meses, comenzó a tomar forma. El emprendimiento incorporó mejoras en los ingredientes, el packaging y la calidad del producto final.

"Empezamos a cambiar el packaging, la materia prima, empezamos a mejorar el chocolate. Pudimos tener el que hoy tenemos", explicó Sebastián meses atrás al repasar la evolución de la marca.

El crecimiento llevó a Alfajores Lanín a participar en ferias artesanales y encuentros de emprendedores, donde pudo ampliar su alcance y construir una relación directa con sus consumidores.

El impacto de la caída del consumo y la decisión de cerrar

Después de seis años de actividad, el emprendimiento confirmó que no continuará funcionando.

Desde la marca señalaron que la decisión llegó luego de un período complejo para sostener la actividad, en un contexto marcado por una menor demanda en distintos sectores del consumo.

Aunque se trataba de un proyecto artesanal y de menor escala frente a las grandes empresas del rubro, la caída en las ventas también impactó sobre este tipo de emprendimientos, que dependen en gran medida del movimiento de los consumidores y de la actividad en ferias y eventos.

En su mensaje de despedida, el equipo destacó el esfuerzo detrás del proyecto y el vínculo generado durante los años de funcionamiento.

"Detrás de cada alfajor hubo horas de trabajo, sacrificio, ilusión y muchísimo amor", señalaron.

También remarcaron que Alfajores Lanín representó mucho más que una actividad comercial: "Fue un sueño que nos permitió conocer personas increíbles, compartir momentos únicos y formar parte de la vida de muchos de ustedes".

La despedida de Alfajores Lanín tras seis años de historia

El cierre puso punto final a una historia que comenzó de manera inesperada y que logró crecer hasta convertirse en un emprendimiento presente en distintas ferias artesanales.

El equipo agradeció el acompañamiento recibido durante todo el camino y aseguró que se retira con la tranquilidad de haber dado lo mejor durante la etapa de producción.

"Nos vamos con el corazón lleno de gratitud y con la tranquilidad de haber dado siempre lo mejor", aseguraron los emprendedores.

La historia de Alfajores Lanín refleja una realidad que atraviesan muchos pequeños emprendimientos: proyectos que nacieron en los últimos años, lograron construir una identidad propia y encontrar un público, pero que enfrentan dificultades para sostenerse cuando cambia el escenario económico y se reduce el consumo.

Después de seis años, aquel alfajor que comenzó como una prueba durante la pandemia deja de producirse, aunque queda como ejemplo de cómo una idea simple puede transformarse en un proyecto capaz de llegar mucho más lejos de lo imaginado.

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