CONSUMO MASIVO

El dueño de alfajores Alfa Pampa revela su plan para salvar la marca tras entrar en concurso preventivo

En exclusiva con iProfesional, el fundador de Alfa Pampa explica cómo reordenará una deuda de $1.000 millones sin frenar la producción
Por Laura Andahazi Kasnya
NEGOCIOS - 15 de Julio, 2026

La caída del consumo masivo que golpea a la industria alimenticia argentina sumó un nuevo capítulo judicial con la apertura del concurso preventivo de Alfajores Baltazar S.A., la firma fabricante de Alfa Pampa. El proceso, declarado abierto el pasado 25 de junio por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°27 a cargo de la jueza María Virginia Villarroel, marca el inicio de una etapa de reestructuración financiera que busca proteger la continuidad de la pyme que llegó a producir más de un millón de alfajores al mes. Lejos de implicar un cierre de persianas o una quiebra, la medida judicial representa un recurso estratégico para ordenar los pasivos de la compañía, que hoy ascienden a aproximadamente $1.000 millones, y permitir que la empresa siga operando de manera sustentable en un mercado altamente competitivo.

Mariano Bonaventura, fundador de Alfa Pampa, accedió a hablar con iProfesional en exclusiva para explicar las razones que llevaron a la empresa a recurrir a esta herramienta judicial, cómo impactó la crisis del consumo sobre la empresa que llegó a fabricar más de un millón de alfajores por mes y cuáles son las estrategias con las que busca recuperar el crecimiento. El empresario sostiene que la compañía atraviesa un problema financiero, no productivo, y asegura que el objetivo del concurso es preservar la continuidad del negocio.

"El objetivo siempre fue sanear la empresa para seguir adelante y quedar mejor a nivel financiero. No es para dentro de dos años terminar en una quiebra ni nada por el estilo, todo lo contrario", afirma Bonaventura.

Las dificultades comenzaron a hacerse evidentes durante el último año. La caída del consumo masivo redujo la producción desde los 1,2 millones de alfajores mensuales alcanzados en su mejor momento hasta unas 750.000 unidades promedio. Para adaptarse, la empresa redujo su estructura pasando de 28 a 20 empleados, buscó abrir nuevos canales comerciales y ensayó el lanzamiento de líneas alternativas como Miko, Alfita y Tuki para captar otros segmentos de precio. Sin embargo, esas medidas no alcanzaron para compensar el fuerte retroceso de las ventas.

Según explica el empresario, el verdadero problema comenzó cuando la empresa recurrió a préstamos bancarios para cubrir las pérdidas operativas, pero el incremento desmedido de los costos de financiamiento tornó inviable la situación.

"Entre los socios hicimos un aporte de capital, pero lamentablemente fue para pagar cuotas de préstamos bancarios a tasas que superaban el 100% anual, no para comprar maquinaria ni producir más", lamenta el empresario.

La deuda de Alfa Pampa ronda los $1.000 millones y busca ser reordenada judicialmente

"Viéndolo hoy, quizás tendríamos que habernos concursado antes porque esa plata podría haber ido a ampliar el equipo comercial y no a cubrir deuda financiera", reconoce.

La bola de nieve financiera llevó a la firma a tomar la decisión de concursarse en busca de un paraguas legal que pusiera un freno al drenaje de caja.

La deuda presentada en el concurso ronda los $1.000 millones. Bonaventura explica que aproximadamente la mitad corresponde a deuda corriente con proveedores y la otra mitad está integrada principalmente por compromisos con entidades bancarias y obligaciones fiscales.

El empresario destaca que el acompañamiento de los proveedores fue determinante para mantener la actividad. "Nos sentamos con cada uno apenas iniciamos el concurso y el resultado fue muy positivo. Todos entendieron la situación y nos acompañan porque saben que nuestra intención es seguir trabajando", asegura.

Asimismo, la empresa priorizó su plantilla de personal, manteniendo el pago de salarios al día y la entrega de adelantos quincenales habituales, asegurando que los puestos de trabajo no se vean comprometidos durante el proceso legal. "Con los primeros que hablamos fue con los empleados. Nunca les faltó un peso del sueldo y seguimos trabajando exactamente igual que antes", remarca.

Cómo planea Alfa Pampa recuperar las ventas y salir del concurso preventivo

Durante junio, la fábrica de Villa Maipú produjo alrededor de 1,2 millones de unidades, un volumen que no registraba desde hacía varios meses. Sin embargo, el incremento convive con márgenes mucho más estrechos que los de años anteriores.

Alfa Pampa apuesta a crecer en kioscos y mayoristas para recuperar las ventas

"Es un buen número, pero los márgenes se achicaron muchísimo. Hoy prácticamente estamos empatando entre ventas y costos", explica.

De cara al extenso cronograma judicial que se proyecta hasta agosto de 2027, la compañía tiene por delante el desafío de robustecer su flujo de caja para afrontar el futuro acuerdo con los acreedores.

Para lograrlo, la estrategia comercial apunta a diversificar los canales de venta locales, disminuyendo la dependencia histórica de los grandes supermercados y fortaleciendo la capilaridad en el canal tradicional de kioscos, mayoristas y almacenes minoristas.

"Antes casi el 80% de nuestras ventas iban a supermercados. Hoy necesitamos llegar mucho más a kioscos y mayoristas porque ahí está el volumen real del negocio", sostiene.

En paralelo, Alfa Pampa encontró una oportunidad fuera del país. Durante junio comenzó a abastecer a las 150 sucursales que la cadena OXXO posee en Perú, un mercado que podría convertirse en un nuevo motor para las exportaciones. "No nos va a salvar por sí solo, pero puede transformarse en un volumen importante. Es un canal nuevo para nosotros y creemos que puede abrir otras oportunidades", afirma Bonaventura.

La calidad no se negocia

El empresario también observa cambios en el comportamiento del mercado. Aunque el consumo de alfajores continúa siendo elevado, asegura que el crecimiento se concentra en los productos más económicos, mientras que el segmento medio enfrenta una competencia cada vez mayor.

Bonaventura afirmó que el objetivo es salir del concurso con una empresa más sólida

"Cuando la crisis se profundiza, mucha gente termina comprando cinco alfajores de bajo precio antes que uno de mayor calidad. Además aparecen muchísimas marcas nuevas y eso hace que la torta se reparta cada vez más", describe.

Frente a ese escenario, Bonaventura asegura que hay una decisión que nunca estuvo sobre la mesa, incluso en el momento más delicado de la compañía.

"Bajar la calidad nunca fue ni es una opción. Si hacemos Alfa Pampa, tiene que ser este alfajor. Si no podemos hacerlo así, directamente no lo hacemos. Cada alfajor tiene una identidad y cuando cambiás el gramaje o los ingredientes, esa identidad se pierde", afirma.

Superada la urgencia financiera, la empresa ya tiene definido cuál será el siguiente paso. El objetivo es avanzar en la automatización de la línea de producción para ganar eficiencia y aprovechar una capacidad instalada que hoy podría superar los cuatro millones de alfajores mensuales trabajando a tres turnos.

Pero Bonaventura aclara que esa inversión sólo tendrá sentido si logra consolidar la recuperación comercial. "Ahora tenemos que generar caja, volver a crecer y llegar fuertes al momento de renegociar con los acreedores. La idea no es sobrevivir, sino salir de este proceso con una empresa más sana y preparada para crecer otra vez", concluye el cofundador de Alfa Pampa. Ese es el objetivo que persigue el concurso preventivo; darle tiempo a Alfa Pampa para reordenar su situación financiera, proteger la continuidad de la pyme y recuperar el terreno perdido en uno de los mercados más competitivos de la industria alimenticia argentina.

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