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ALERTA

La final del Mundial puede provocar una millonaria fuga récord de dólares en pocos días

Los argentinos volverán a protagonizar un fenómeno económico que implica una salida de alrededor de u$s58 millones por la final del próximo domingo
17/07/2026 - 10:54hs
La final del Mundial puede provocar una millonaria fuga récord de dólares en pocos días

La final que la Selección Argentina disputará el próximo domingo 19 de julio por el Mundial 2026 no sólo alimenta la ilusión deportiva sino que también puede convertirse en un fenómeno económico de magnitud.

Más que nada, en momentos en donde el Gobierno sigue de cerca la evolución de las reservas y el Banco Central busca sostener el equilibrio cambiario en un contexto de mayor demanda de divisas por turismo.

Por lo menos así surge de analizar un nuevo informe de Qualy Consultora que pone números a un efecto pocas veces medido: cuánto dinero podrían sacar del país los argentinos para asistir únicamente al partido decisivo.

La estimación central de la consultora es contundente y afirma que alrededor de 4.500 personas viajarían exclusivamente para presenciar ese encuentro, lo que implicaría un gasto agregado cercano a u$s58 millones en apenas unos días.

No se trata del gasto total de todos los argentinos que viajaron a Estados Unidos durante el torneo, sino únicamente del desembolso adicional generado por quienes decidirían viajar exclusivamente para la final que se disputará en la ciudad de New Jersey.

El cálculo adquiere relevancia porque el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá es el más grande de la historia, con 48 selecciones, mayor cantidad de partidos y un volumen inédito de movimiento turístico.

Para la economía argentina, además, coincide con un escenario en el que los viajes al exterior vienen creciendo con fuerza desde la flexibilización del mercado cambiario y la recuperación del turismo emisivo.

Un estadio lleno y un mercado sin entradas

El informe parte de un dato objetivo: la capacidad del MetLife Stadium, de Nueva Jersey, que ronda los 82.500 espectadores.

Ese número representa el techo absoluto de asistentes a partir del cual Qualy construye un modelo propio debido a que no existe información pública sobre la nacionalidad de quienes compraron entradas.

El análisis considera que las localidades disponibles prácticamente desaparecieron del mercado primario y que la oferta restante proviene casi exclusivamente del sistema oficial de reventa de FIFA y del mercado secundario.

Esa escasez explica cómo los precios alcanzaron niveles pocas veces vistos en un evento deportivo.

Según el relevamiento, las entradas oficiales con precio dinámico arrancan alrededor de u$s8.000, mientras que en las plataformas de reventa los valores oscilan entre u$s7.000 y más de u$s10.000, incluso para las ubicaciones más económicas.

Para la consultora, "se trata de un mercado con oferta totalmente inelástica, donde el precio dejó de ser un simple valor de venta para transformarse en el mecanismo que determina quién puede acceder al espectáculo".

En otras palabras, no hay más lugares disponibles y sólo quienes estén dispuestos a pagar cifras extraordinarias podrán conseguir un ticket para la final.

Tres hipótesis para un mismo gasto

Para llegar a la estimación de los u$s58 millones, Qualy Consultora diseñó un modelo por escenarios que busca aproximarse a un dato imposible de conocer de antemano: cuántos argentinos ocuparán las tribunas del MetLife Stadium.

El trabajo plantea tres hipótesis partiendo de un escenario conservador, en el que los argentinos representarían el 8% del público; siguiendo por uno intermedio, del 12%; y finalizando por el más optimista, con el 16%.

Esos porcentajes contemplan que una parte importante de las localidades ya fue asignada a la FIFA, sponsors, federaciones nacionales, compradores corporativos y turistas de otras nacionalidades que adquirieron sus entradas con mucha anticipación.

Además, el estudio agrega que no todos los argentinos que estarán en la final viajarán específicamente para ese partido.

Muchos ya se encuentran en Estados Unidos siguiendo el Mundial desde fases anteriores o permanecerán allí durante todo el torneo.

Por ese motivo, la consultora estima que el 55% de los argentinos presentes en la final ya está en territorio estadounidense, mientras que el 45% restante realizará el viaje exclusivamente para asistir al encuentro decisivo.

Con esos parámetros, el escenario central arroja que habría 9.900 argentinos en el estadio, pero sólo 4.500 serían viajeros adicionales, es decir, personas cuyo viaje se explica únicamente por la posibilidad de ver a la Selección disputar el título.

Cuánto gasta cada argentino

El mayor impacto económico surge cuando se analiza el presupuesto individual que demandaría semejante viaje.

Según el informe, cada viajero desembolsaría alrededor de u$s13.000, una cifra que refleja el fuerte encarecimiento de la final producto de la altísima demanda y la escasez de oferta.

La mayor parte del gasto corresponde a la entrada, valuada en torno de u$s8.000, a lo que hay que sumar aproximadamente u$s1.700 por pasajes aéreos internacionales, considerando la fuerte presión sobre las tarifas que suele registrarse cuando un seleccionado confirma su clasificación apenas unos días antes del partido.

El alojamiento representa otros u$s2.000, debido a que la región de Nueva York y Nueva Jersey concentra algunos de los hoteles más caros de Estados Unidos y suele registrar aumentos extraordinarios durante grandes eventos internacionales.

Finalmente, el informe incorpora u$s1.300 adicionales destinados a alimentación, transporte interno, seguros, compras y otros consumos turísticos.

La suma de todos esos conceptos lleva el gasto individual a unos u$s13.000 por persona que, si se multiplica por los 4.500 viajeros incrementales del escenario central, el resultado es una demanda adicional de aproximadamente u$s58 millones.

La cifra incluso podría ser mayor si la demanda argentina supera las previsiones o si continúan aumentando los precios de las entradas y de los vuelos en los días previos a la final.

En el escenario más optimista planteado por Qualy, el número de viajeros podría acercarse a los 5.900, elevando todavía más la salida de divisas.

Un fenómeno repetido

El trabajo de Qualy también deja en evidencia un escenario que es común cada vez que Argentina llega a las instancias decisivas de un Mundial: el fútbol funciona como un potente motor de consumo, capaz de alterar en pocos días las ventas de pasajes, hoteles, paquetes turísticos, tarjetas de crédito y servicios financieros.

Las agencias de viajes ya comenzaron a recibir consultas para itinerarios de último momento, mientras que las aerolíneas monitorean la demanda ante la posibilidad de sumar vuelos o ampliar frecuencias hacia Nueva York y Nueva Jersey, aunque la disponibilidad es limitada.

En este tipo de eventos, los pasajes suelen aumentar de precio a medida que se confirma la clasificación de los equipos, especialmente cuando el margen entre la semifinal y la final es de apenas unos días.

El Mundial concentra además un componente emocional que reduce la sensibilidad al precio ya que muchos hinchas están dispuestos a pagar cifras extraordinarias para presenciar una final de la Selección, aun cuando ello implique destinar los ahorros de varios años o financiar el viaje con tarjetas de crédito.

El fenómeno ya se había observado en Qatar 2022, cuando miles de argentinos viajaron sobre la hora para acompañar al equipo de Lionel Scaloni.

Sin embargo, el Mundial 2026 presenta una diferencia sustancial partiendo de la base de que Estados Unidos ofrece una conectividad aérea mucho mayor y una capacidad hotelera superior, lo que facilita la organización de viajes de último momento, aunque a costos muy elevados.

Estimación conservadora

Desde el punto de vista macroeconómico, los u$s58 millones estimados por Qualy representan una demanda puntual de divisas concentrada en apenas unos días.

Si bien el monto resulta reducido frente al volumen total del mercado cambiario argentino, ilustra el impacto que puede tener un acontecimiento deportivo sobre el turismo emisivo y el consumo en moneda extranjera.

Además, el informe aclara que se trata de una estimación conservadora ya que el cálculo no incluye a los argentinos que ya están en Estados Unidos siguiendo el torneo.

Tampoco contempla extensiones de estadía, viajes por negocios vinculados al Mundial ni el efecto indirecto sobre compras, entretenimiento o turismo en otras ciudades estadounidenses.

En definitiva, si la Selección vuelve a jugar una final, el partido más importante del planeta no sólo definirá un campeón.

También confirmará que, para la economía argentina, el Mundial deja de ser un evento deportivo para transformarse en un fenómeno de consumo capaz de movilizar en pocos días una cifra equivalente a la facturación anual de muchas empresas medianas.

El debate sobre el peso del turismo

Más allá de la cifra puntual, el informe abre otra discusión sobre el creciente peso que tiene el turismo emisivo sobre la economía argentina.

En los últimos meses, la apreciación del peso, la eliminación de buena parte de las restricciones cambiarias y una mayor oferta de vuelos internacionales impulsaron un fuerte crecimiento de los viajes al exterior. Brasil, Chile, Estados Unidos y Europa volvieron a ubicarse entre los destinos más elegidos por los argentinos.

En ese contexto, un evento extraordinario como una final del Mundial puede generar un pico de demanda difícil de comparar con otros acontecimientos.

No sólo por el volumen de viajeros, sino por el gasto promedio, muy superior al de un viaje turístico convencional.

El propio informe de Qualy aclara que su estimación parte de un supuesto central de disponibilidad de plazas aéreas suficientes, ya sea en vuelos directos o con escalas, para trasladar a esos 4.500 viajeros adicionales.

Otro aspecto que puede modificar el resultado final es el valor de las entradas. La consultora tomó como referencia un precio de equilibrio cercano a los u$s8.000, pero reconoce que el mercado secundario continúa mostrando una elevada volatilidad.

En otras palabras, los u$s58 millones representan una fotografía construida con supuestos explícitos y un escenario considerado razonable, pero el monto definitivo dependerá de variables que sólo se conocerán cuando se confirme quiénes jugarán la final y cómo evolucione el mercado de entradas, vuelos y alojamiento.