GOLPE A LA INDUSTRIA

Pampa Energía apaga la última fábrica de caucho y deja a la Argentina atada a las importaciones

Decidió poner fin a la producción en su complejo industrial y la medida que también termina de quebrar una cadena debilitada por el cierre de Fate
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 22 de Julio, 2026

Pampa Energía decidió cerrar la única fábrica de caucho sintético que todavía permanecía en actividad en la Argentina y puso punto final a una producción industrial estratégica que había comenzado hace seis décadas.

La medida fue comunicada a los trabajadores del Complejo Petroquímico Puerto General San Martín, ubicado en el cordón industrial de Santa Fe, y compromete de manera directa cerca de 130 puestos de trabajo, entre personal encuadrado en el convenio petroquímico y empleados jerárquicos o fuera de convenio.

A través de un comunicado, el holding que dirige el empresario Marcelo Mindlin admitió la información y aseguró que se trata de un "proceso de cierre ordenado de su producción de caucho sintético", decisión que responde a la fuerte caída del mercado local, afectado por la menor actividad de la industria del neumático.

Como parte de las medidas de acompañamiento, la compañía informó que ofrecerá oportunidades laborales en el proyecto de construcción de la planta de urea en Bahía Blanca y en empresas vinculadas a Pampa, como SACDE, Transener y TGS.

La compañía también asegura haber sostenido durante años la operación y haber evaluado distintas alternativas para su continuidad, pero advirtió que "los cambios registrados en el mercado local de caucho sintético terminaron por hacer inviable la continuidad del negocio".

La medida impactará en aproximadamente 130 colaboradores, sobre un total de 500 que trabajan en el Complejo Puerto General San Martín y el proceso alcanza exclusivamente a la operación de caucho sintético, mientras que el resto de las operaciones del Complejo Petroquímico de Puerto General San Martín continuarán funcionando con normalidad.

"Esta decisión también se enmarca en una estrategia de asignación de capital orientada a concentrar las inversiones en aquellos negocios donde Pampa identifica las mayores oportunidades de crecimiento, creación de valor e impacto positivo para el país", agrega el comunicado.

En ese contexto, la compañía anunció recientemente una inversión de más de u$s2.700 millones, la más importante de su historia, para construir en Bahía Blanca la planta de urea más grande de la región y una de las más grandes del mundo.

El proyecto demandará más de 3.500 puestos de trabajo durante su construcción, además de generar alrededor de 300 empleos permanentes una vez que entre en operación.

En ese marco, Pampa ofrecerá a los colaboradores alcanzados por esta decisión oportunidades laborales vinculadas a este proyecto.

La empresa también aclara que mantendrá su presencia industrial en Puerto General San Martín y reafirma su compromiso de largo plazo con el desarrollo productivo de la región y de la Argentina.

Una decisión con amplias consecuencias

De todos modos, el efecto del cierre de su planta de caucho excede ampliamente el conflicto laboral ya que, con esa decisión la Argentina dejará de producir localmente un insumo utilizado en una gran cantidad de sectores.

Por caso, en neumáticos, autopartes, mangueras, correas, juntas, suelas de calzado y numerosos componentes destinados a la industria automotriz, petrolera, minera, agrícola y de la construcción.

Toda esa demanda deberá ser abastecida a partir de ahora mediante importaciones.

Además, llega después del cierre de la histórica fábrica de neumáticos FATE, uno de los principales clientes del caucho producido en Puerto General San Martín, y termina de exponer la desarticulación de una cadena que conectaba a la petroquímica básica con la elaboración de bienes industriales.

Fuentes del Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos, que representa a los trabajadores del complejo, entienden que el cierre afecta a unos 130 empleados convencionados y a cerca de 70 trabajadores fuera de convenio.

Detallan también que la empresa comenzó a negociar desvinculaciones, aunque todavía quedan por definirse las condiciones de salida.

La situación también será analizada por el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, donde el sindicato buscará abrir una instancia de negociación con la compañía.

Un impacto indirecto difícil de calcular

Alrededor de una planta petroquímica funcionan empresas de mantenimiento, logística, transporte, limpieza industrial, seguridad, ingeniería, laboratorios y talleres metalúrgicos.

A ellas se suman las firmas que utilizaban el caucho como materia prima y transportistas, contratistas y proveedores ocasionales.

Si bien la información se dio a conocer ahora, el desenlace comenzó hace ya varios meses antes y cuando la planta quedó sin producir por falta de butadieno, una de las materias primas básicas para la elaboración de caucho sintético.

El insumo era importado principalmente desde Brasil y las demoras en los embarques y los problemas de abastecimiento terminaron paralizando las instalaciones.

Sin embargo, la falta de materia prima fue apenas el último episodio de una crisis más extensa ya que la planta venía operando con menor demanda, costos elevados y dificultades para colocar su producción tanto en el mercado interno como en el exterior.

El efecto "Fate" como antecedente

Históricamente, cerca de la mitad del caucho se destinaba a clientes locales y el resto se exportaba como parte de un equilibrio que comenzó a romperse a medida que cayó la fabricación nacional de neumáticos y aumentó el ingreso de productos terminados desde el exterior.

De hecho, cierre de Fate aceleró el derrumbe y que la planta de la familia Madanes Quintanilla no era un cliente más.

Fue durante décadas una de las principales consumidoras del caucho elaborado en el complejo de Puerto General San Martín.

Pero fue reduciendo sus compras durante el 2025, afectada por la caída de la actividad, la pérdida de competitividad exportadora y el avance de las importaciones y en febrero pasado anunció el cese de la producción en su planta de la localidad bonaerense de San Fernando y el despido de unos 920 trabajadores.

La compañía atribuyó la decisión a un cambio profundo en las condiciones de mercado, con un drástico aumento de las importaciones de neumáticos de casi 35%, mientras que los precios medidos en dólares bajaron más de 38%, de acuerdo con estimaciones privadas difundidas tras el cierre.

De ese modo, la desaparición de FATE eliminó uno de los principales destinos locales para el caucho de Pampa.

Si bien ambas decisiones empresariales pueden analizarse de manera separada, lo cierto es que forman parte de un mismo proceso.

Primero se redujo y finalmente desapareció uno de los grandes fabricantes nacionales de neumáticos y cinco meses después, cerró la única planta que fabricaba uno de sus insumos principales.

Para qué se utiliza el caucho sintético

El producto petroquímico es elaborado a partir de distintos derivados de hidrocarburos, entre ellos el butadieno y el estireno.

Su principal aplicación es la fabricación de neumáticos, pero su utilización se extiende a una larga lista de actividades:

  • Autopartes y componentes para vehículos
  • Mangueras y tuberías industriales
  • Correas de transmisión
  • Juntas, sellos y piezas resistentes a la temperatura
  • Calzado y suelas
  • Maquinaria agrícola
  • Equipamiento para minería
  • Instalaciones petroleras
  • Materiales para la construcción
  • Artículos médicos y productos de consumo

Por sus características de resistencia, elasticidad y durabilidad, no puede ser sustituido de manera sencilla por otros materiales.

La pérdida de la producción nacional no significa que esos sectores dejarán de disponer del insumo, pero sí que deberán abastecerse completamente en el exterior.

Es decir, se incrementará la dependencia de proveedores extranjeros, los plazos logísticos y la exposición a variaciones de precios internacionales, disponibilidad de transporte y tipo de cambio.

Qué países ocuparán el espacio local

De hecho, el cierre de la planta de Pampa abre la puerta a un aumento de las importaciones provenientes de grandes centros productores.

En este marco, Brasil aparece como el proveedor natural por cercanía geográfica, escala industrial y ventajas logísticas dentro del Mercosur, aunque también pueden ganar participación fabricantes de China, Corea del Sur, Estados Unidos y Europa.

La competencia internacional fue, precisamente, uno de los problemas que enfrentó la planta de Pampa.

Los productores asiáticos trabajan con escalas muy superiores, cadenas petroquímicas integradas y costos de producción difíciles de igualar para una fábrica orientada a un mercado relativamente pequeño como el argentino.

La apertura comercial y la reducción de las barreras para importar profundizaron esa diferencia.

Para las empresas consumidoras, comprar caucho más barato en el exterior puede representar una ventaja inmediata pero para la estructura productiva del país, la consecuencia es una mayor dependencia importadora y la desaparición de capacidades industriales difíciles de reconstruir.

Todavía no existe una estimación oficial sobre cuántas divisas adicionales demandará el reemplazo de las 55.000 toneladas anuales que la planta estaba en condiciones de fabricar.

Tampoco debe suponerse que toda la capacidad instalada estaba siendo utilizada antes del cierre.

La producción efectiva se había reducido como consecuencia de la caída de la demanda.

Desde una perspectiva corporativa, la decisión responde a la búsqueda de concentrar capital en los activos de mayor rentabilidad.

Desde el punto de vista industrial, significa que una compañía de gran tamaño abandona una actividad que no tendrá reemplazo local inmediato.

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