Arcor y Danone invertirán 70 millones de dólares en La Serenísima para concretar un ambicioso plan
Luego de haber cerrado de manera definitiva su desembarco conjunto en Mastellone Hnos., la alimenticia cordobesa Arcor y el grupo francés Danone tuvieron que volver a desembolsar dinero.
Esta vez no fue para comprar acciones ni para cerrar la operación societaria que los llevó a quedarse con el control total de la dueña de La Serenísima, sino para apuntalar las finanzas de la empresa láctea.
Arcor y Danone preparan millonaria inversión en La Serenísima
Luego de una asamblea de accionistas celebrada este jueves 23 de julio, se aprobó un aporte de capital equivalente a u$s70 millones destinado a cubrir vencimientos de deuda de corto plazo y fortalecer el capital de trabajo de la compañía.
Aunque desde el punto de vista legal se trata de un aumento de capital, en términos económicos representa la primera gran señal de respaldo financiero de los nuevos controlantes hacia Mastellone.
El propio Directorio fue explícito al fundamentar la operación en el acta societaria en donde se sostuvo que la empresa enfrenta el "próximo vencimiento de ciertas deudas" y necesita reforzar su liquidez para sostener la operatoria diaria.
No es un dato menor si se tiene en cuenta que una empresa que acaba de cambiar de manos y recibe una inyección de este tipo evidencia que el desafío de los nuevos accionistas no termina con la compra del paquete mayoritario.
Ahora comienza la etapa más compleja que es la de sanear financieramente una compañía que durante años convivió con altos costos financieros, márgenes estrechos y un mercado interno golpeado por la caída del consumo.
La operación será realizada íntegramente por Bagley Argentina S.A., la sociedad controlada en partes iguales por Arcor y Danone que es la controlante de Mastellone.
Un rescate que va más allá de un trámite
Formalmente, la Asamblea aprobó dos aumentos de capital siendo el primero por casi $298.000 millones, mediante la utilización de la cuenta de ajuste de capital para actualizar el patrimonio de la sociedad.
Pero la verdadera noticia llegó en el segundo punto del orden del día en donde se aprobó el ingreso efectivo de nuevos fondos por $90.386 millones, cifra que equivale a los u$s70 millones comprometidos por Bagley según el tipo de cambio vendedor del Banco Nación.
Además, se fijó una prima de emisión superior a $13.400 millones, mecanismo habitual cuando los accionistas aportan recursos por encima del valor nominal de las acciones.
En los hechos, la empresa recibirá recursos frescos para afrontar obligaciones financieras y financiar la actividad cotidiana.
Se trata de una herramienta indispensable en una industria intensiva en capital de trabajo como la láctea, donde diariamente deben comprarse millones de litros de leche, financiar stocks, afrontar costos logísticos y sostener una extensa red comercial.
El dato también refleja que Arcor y Danone optaron por fortalecer el patrimonio de Mastellone en lugar de incrementar su endeudamiento mediante nuevos préstamos.
Una decisión para confirmar un compromiso
La capitalización llega en un momento clave para la compañía que después de más de dos décadas de idas y vueltas entre los accionistas originales de la familia Mastellone y el fondo Dallpoint, quedó bajo el control total de Arcor y Danone.
La operación puso fin a uno de los procesos societarios más largos de la industria alimenticia argentina si se tiene en cuenta que durante casi una década, ambas multinacionales fueron aumentando su participación de manera gradual mediante acuerdos firmados originalmente con la familia Mastellone.
Sin embargo, el traspaso definitivo del control estuvo atravesado por diferencias sobre el precio de las acciones, arbitrajes internacionales y extensas negociaciones que recién lograron resolverse este año.
Con la transferencia del paquete mayoritario a Bagley, la conducción efectiva de la empresa ahora enfrenta el desafío de volver a hacer rentable a la principal empresa láctea del país.
El aporte de u$s70 millones aparece, en ese contexto, como la primera gran decisión financiera de esa nueva etapa y también como una señal al mercado.
Los nuevos dueños no sólo están dispuestos a administrar Mastellone sino también a aportar recursos propios para estabilizar su situación financiera y preparar una nueva fase de crecimiento.
Las razones detrás del nuevo aporte
La decisión de capitalizar Mastellone apenas semanas después de asumir el control definitivo de la empresa parece ser la consecuencia lógica de una compañía que, pese a seguir siendo la marca líder del mercado lácteo argentino, arrastra desde hace años un delicado equilibrio financiero.
Durante la última década, Mastellone debió convivir con un negocio atravesado por controles de precios, inflación, devaluaciones, subas de costos, caída del consumo y un mercado cada vez más competitivo.
Esa combinación deterioró su rentabilidad y obligó a la empresa a financiar buena parte de su operación mediante deuda bancaria y emisiones en el mercado de capitales.
En ese contexto, el aporte equivalente a u$s70 millones no apunta a ampliar una planta ni a financiar una adquisición sino que servirá para afrontar vencimientos financieros y reforzar el capital de trabajo.
En una industria donde todos los días ingresan millones de litros de leche provenientes de cientos de tambos, la disponibilidad de caja resulta crítica.
La empresa debe pagar materia prima, envases, logística, energía, salarios y distribución mucho antes de cobrar una parte importante de sus ventas.
Por eso, fortalecer el patrimonio también mejora la capacidad de negociar con bancos, proveedores y acreedores, además de reducir la presión financiera sobre el flujo de fondos.
Cambio de estrategia financiera
La operación también deja entrever un cambio de enfoque respecto de los últimos años ya que, en lugar de seguir aumentando el endeudamiento, los nuevos accionistas eligieron aportar recursos propios mediante una capitalización.
Es una señal que suele interpretarse positivamente en el mercado porque implica que los controlantes están dispuestos a asumir el costo de la recuperación de la compañía con fondos propios y no trasladar toda la carga financiera a la empresa.
En la práctica, Bagley suscribió la totalidad del aumento de capital, mientras que Arcor renunció a su derecho de suscripción preferente a pesar de que el aporte forma parte de la estrategia conjunta para la nueva etapa.
De hecho, tras la operación, Bagley Argentina pasó a controlar el 81,318% del capital con derecho a voto, mientras que Arcor S.A.I.C. conserva el 18,682% restante de manera directa.
El cierre de una larga historia
La capitalización también representa el primer gran movimiento financiero luego del cierre de una larga disputa societaria.
La relación entre Mastellone, Arcor y Danone comenzó mucho antes de esta operación y se remonta a 2015, cuando el grupo de la familia Pagani y el holding francés crearon Bagley Latinoamérica para profundizar su alianza regional en alimentos.
Con el tiempo, esa sociedad fue ganando protagonismo dentro de la estructura accionaria de Mastellone a partir de acuerdos firmados con la familia fundadora.
Sin embargo, la ejecución de esas opciones de compra derivó en desacuerdos sobre la valuación de la compañía, diferencias contractuales y arbitrajes internacionales que demoraron durante años la transferencia definitiva del paquete de control.
Recién este año el proceso terminó de cerrarse con la adquisición de la participación mayoritaria y la salida de la familia Mastellone del manejo de la empresa que había fundado más de nueve décadas atrás.
Ese cambio también abrió una nueva etapa en la conducción de una empresa que sigue siendo una pieza clave del consumo masivo argentino.
El desafío de recuperar la rentabilidad
Mastellone continúa siendo el principal jugador del mercado de leche fluida y uno de los líderes en yogures, quesos, crema, manteca, dulce de leche y productos refrigerados.
Además, posee una de las redes logísticas más importantes del país y una marca con un nivel de reconocimiento prácticamente único entre los consumidores argentinos.
Pero ese liderazgo no alcanza por sí solo para garantizar rentabilidad y se supone que la empresa deberá adaptarse a un mercado donde el consumo todavía muestra signos de recuperación gradual tras la fuerte caída registrada entre 2024 y buena parte de 2025.
Además, enfrenta una competencia cada vez más intensa de marcas regionales, cadenas de supermercados con etiquetas propias y otros grandes jugadores como Savencia, Saputo, Adecoagro y cooperativas lácteas que fueron ganando participación en distintos segmentos.
En ese escenario, el aporte de u$s70 millones aparece como el primer paso de una estrategia que apunta a estabilizar la compañía antes de avanzar con un proceso de mejora operativa, aumento de productividad y crecimiento de los negocios de mayor valor agregado.
La hoja de ruta de los nuevos dueños
La capitalización aprobada por los accionistas forma parte de una estrategia mucho más amplia que Arcor y Danone comenzaron a desplegar desde que terminaron de consolidar el control de Mastellone.
La prioridad inmediata es estabilizar las finanzas de la empresa pero el objetivo de fondo pasa por recuperar la rentabilidad de una compañía que sigue siendo una de las marcas de alimentos más valiosas de la Argentina.
Por eso, el desafío no pasa por construir una empresa desde cero ya que Mastellone mantiene un liderazgo casi indiscutido que también implica una estructura de costos muy pesada.
Mantener una red industrial de esa magnitud requiere elevados niveles de inversión permanente, además de una administración muy eficiente del capital de trabajo.
En ese marco, los u$s70 millones aportados por Bagley aparecen como una forma de darle margen de maniobra a la administración para concentrarse en la operación y no en resolver urgencias financieras de corto plazo.
Una integración que recién comienza
La nueva etapa también supone profundizar las sinergias entre Mastellone, Arcor y Danone que ya mantenían una relación estrecha desde hace años, pero ahora la integración puede avanzar mucho más rápido.
Arcor aporta experiencia en abastecimiento, logística, compras, distribución y administración industrial, mientras que Danone suma conocimiento en desarrollo de productos, innovación, nutrición y gestión de marcas globales.
Ese potencial de integración explica por qué los nuevos controlantes decidieron respaldar financieramente a Mastellone en lugar de impulsar un ajuste más agresivo de la estructura.
La apuesta parece orientarse a recuperar competitividad preservando uno de los principales activos de la empresa: su capacidad industrial y comercial.
Señal para el mercado y para los acreedores
La capitalización también envía un mensaje hacia proveedores, bancos, entidades financieras y el propio mercado de capitales que siguen con atención cada movimiento de Mastellone por su relevancia dentro del sistema financiero local.
Cuando los accionistas deciden aportar fondos propios en lugar de recurrir exclusivamente al crédito, transmiten una señal de compromiso con el futuro de la empresa.
No es casual que el Directorio haya fundamentado expresamente la necesidad del aumento de capital en los próximos vencimientos financieros y en el fortalecimiento del capital de trabajo.
Para los acreedores, eso implica que los controlantes están dispuestos a respaldar patrimonialmente a la compañía en una etapa de transición.
El comienzo de una nueva etapa
Con esta operación también queda prácticamente cerrada una larga historia empresaria que durante casi un siglo mantuvo el apellido Mastellone asociado al crecimiento de La Serenísima y a la transformación de la industria láctea argentina.
Bajo la conducción de la familia fundadora, la empresa se convirtió en líder del mercado, desarrolló nuevos productos y construyó una de las marcas más reconocidas del país.
Esa etapa quedó definitivamente atrás y hoy el futuro de Mastellone depende de la estrategia de dos gigantes de la industria alimenticia como son Arcor, el mayor grupo de alimentos de la Argentina, y Danone, uno de los principales productores mundiales de alimentos y bebidas.
En ese contexto, se entiende que el aporte de fondos es la primera gran apuesta económica de los nuevos dueños para intentar devolverle solidez a una compañía emblemática que, pese a conservar un enorme valor de marca, necesita recuperar márgenes y adaptarse a un mercado de consumo que cambió profundamente en los últimos años.
Qué cambia con el nuevo esquema accionario
Más allá del ingreso de fondos, la Asamblea dejó otro dato relevante ya que terminó de redefinir la estructura societaria de Mastellone Hermanos y consolidó el nuevo esquema de poder dentro de la empresa.
Como paso previo al aporte de dinero, los accionistas aprobaron una capitalización de la cuenta de ajuste por $297.875 millones, que elevó el capital social desde $653,9 millones hasta $298.529 millones mediante la emisión de acciones liberadas.
Se trató de una actualización patrimonial necesaria para adecuar el capital nominal de la compañía a su realidad económica después de años de inflación.
Luego llegó el aumento efectivo de capital por otros $90.386 millones, financiado íntegramente por Bagley Argentina.
Además, la Asamblea fijó una prima de emisión de $13.423 millones, que quedó registrada en una cuenta específica del patrimonio neto.
Como consecuencia de ambas operaciones, el capital social de Mastellone pasó a ser de $388.915 millones, un salto que no sólo fortalece el patrimonio de la empresa sino que mejora algunos de sus indicadores financieros frente a bancos, acreedores e inversores.