EMPRENDEDORES

Empezó como "che pibe", entendió el negocio y con dos socios ahora trabaja para Paramount y McDonald´s

Tres emprendedores marplatenses apostaron por una agencia propia sin tener clientes y hoy trabajan para algunas de las marcas más reconocidas.
Por Laura Andahazi Kasnya
NEGOCIOS - 28 de Julio, 2026

Llegó a los 18 como "che pibe" a una agencia de publicidad. Se ofrecía para cualquier tarea, cargaba cajas, compraba materiales, resolvía imprevistos y pasaba horas mirando cómo trabajaban los equipos de cuentas. Ocho años después, Franciso Iglesias, aquel estudiante de Relaciones Públicas que aceptaba cualquier oportunidad para aprender dirige una empresa que produce activaciones para marcas como McDonald's, Universal Pictures, Paramount Pictures, Corona, Havanna y Michelob Ultra. La historia de MQA, la agencia marplatense de activaciones de marca, también habla de una nueva generación de emprendedores que decidió competir en un mercado dominado por firmas con décadas de trayectoria.

Fundada en 2023 por Iglesias junto a Sebastián Goycoa y Simón Martinelli, cuando los tres tenían apenas 23 años, MQA pasó de funcionar como un proyecto armado entre amigos a consolidar una estructura propia con oficina, depósito logístico, área de producción gráfica y un equipo de 15 personas. En apenas tres años desarrolló más de 50 proyectos de marketing experiencial, eventos, acciones BTL e intervenciones urbanas en distintos puntos del país.

Lo llamativo no es solo la velocidad del crecimiento. También, las decisiones que tomaron desde el comienzo. Sin clientes confirmados invirtieron unos u$s15.000 para montar una oficina, contrataron personal antes de cerrar el primer contrato y acordaron que ninguno de los socios retiraría utilidades durante los primeros cinco años. Todo lo que genera la empresa vuelve al negocio. "Tenemos un sueldo como cualquier empleado y el resto queda en la empresa porque necesitábamos construir estructura y espalda financiera", cuenta Iglesias durante una entrevista con iProfesional.

El primer cliente llegó apenas un mes después. Fue Bruto, uno de los boliches más conocidos de Mar del Plata, que les confió toda su comunicación. Casi al mismo tiempo apareció una agencia local que les propuso hacerse cargo de las activaciones de sus clientes durante el verano. Así terminaron trabajando para Adidas, Puma, Santander, Topper, San Cristóbal y McDonald's cuando apenas llevaban unos meses de vida.

"Nuestro objetivo no era ganar plata. Queríamos que los clientes dijeran 'estos tipos la rompen'. Sabíamos que si resolvíamos bien los proyectos, el trabajo iba a volver solo", recuerda. 

La apuesta funcionó. Hoy asegura que cerca del 95% de los clientes llegó por recomendaciones o por haber visto trabajos anteriores.

Cómo MQA logró competir con grandes agencias y producir activaciones para marcas internacionales

Iglesias conocía el negocio desde adentro mucho antes de fundar MQA. Su recorrido empezó en 2018, cuando cursaba el primer año de la universidad. Cada vez que aparecía una convocatoria para colaborar en un evento levantaba la mano.

En uno de esos trabajos llamó la atención de una agencia marplatense, que lo incorporó primero como asistente y después como ejecutivo de cuentas. Antes de cumplir 20 años ya viajaba por el país organizando acciones para grandes marcas y construyendo una red de contactos que terminaría siendo clave para su propio emprendimiento.

"No tenía como objetivo abrir una agencia. Fue una acumulación de situaciones. Cuando se dio la oportunidad con mis socios sentimos que era el momento para probar", explica.

Sin embargo, más que copiar modelos existentes, se propusieron construir una empresa diferente. "Tomé todo lo que no me gustaba de trabajar en una agencia. Queríamos un lugar donde la gente tuviera ganas de trabajar, donde el equipo se sintiera cómodo y donde los clientes encontraran un socio, no solamente un proveedor."

La juventud, reconoce, fue al mismo tiempo una ventaja y un obstáculo. Nunca ocultaron su edad, aunque tampoco la mencionan salvo que alguien pregunte.  "Muchas veces la gente piensa que somos más grandes. La edad puede jugarte a favor o en contra. Hay quienes dicen 'qué increíble lo que hicieron' y otros pueden pensar que sos demasiado joven para manejar una cuenta importante."

Ese prejuicio no impidió que llegaran proyectos cada vez más grandes. Uno de los puntos de inflexión apareció cuando Universal Pictures contactó al parque acuático Aquópolis para realizar una activación en Mar del Plata. El parque ya era cliente de MQA y derivó el proyecto. La agencia no solo ofreció la locación. También se hizo cargo de toda la producción. "La propuesta fue resolver absolutamente todo. Creatividad, logística, promotoras, contenido, producción. El cliente encontró una solución integral." 

Después llegaron campañas para Paramount y la organización de una experiencia para el estreno de Jurassic World, que incluyó el traslado de influencers a Trelew, visitas al Museo Paleontológico Egidio Feruglio y una cena bajo el esqueleto del dinosaurio más grande del mundo.

Aunque la empresa nació en Mar del Plata, hoy ejecuta proyectos también en Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Chubut y Bariloche.

La temporada de verano sigue siendo el momento de mayor actividad. Durante esos meses la facturación puede cuadruplicar la de un período normal. El resto del año ronda los $40 millones mensuales, según detalla Iglesias, una cifra que obliga a sostener una estructura estable mientras salen a buscar nuevos negocios.

Para lograrlo, los socios viajan con frecuencia a Buenos Aires, se reúnen con responsables de marketing y buscan demostrar que una agencia instalada en la Costa Atlántica puede competir de igual a igual con las grandes firmas porteñas.

Tres años después de aquella hoja escrita a mano donde los tres emprendedores definieron qué significaba MQA, "Más que una Agencia", el proyecto dejó de ser una promesa. La empresa sigue teniendo base en Mar del Plata, mantiene la decisión de reinvertir las ganancias y continúa apostando a crecer en el mercado de activaciones de marca, el mismo mundo en el que Francisco Iglesias empezó, casi por casualidad, haciendo de "che pibe".

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