INDUSTRIA ALIMENTICIA

La crisis del consumo golpea a Tía Maruca y obliga al cierre de una fábrica en San Juan

El cierre de la industria en Albardón deja a numerosas familias sin empleo justo cuando la crisis de consumo golpea a toda la región
Por L.C.
NEGOCIOS - 28 de Julio, 2026

Una de las empresas de galletitas con mayor presencia en el mercado argentino confirmó el cierre definitivo de una de sus plantas de producción como consecuencia de una situación financiera que, según informó la compañía, se volvió insostenible en el contexto de la caída del consumo masivo. La decisión afecta a la fábrica de Tía Maruca ubicada en la localidad de Albardón, en la provincia de San Juan, y pone fin a las operaciones de un establecimiento que durante años fue uno de los principales centros productivos de la marca.

El cierre de la planta se produce luego de un período marcado por la disminución de las ventas en el mercado interno. La retracción del consumo impactó sobre distintos sectores de la industria alimenticia y obligó a varias empresas a revisar sus estructuras de costos y producción. En este escenario, Tía Maruca resolvió cesar la actividad de una de sus instalaciones industriales.

La medida también tiene consecuencias sobre el empleo y la actividad económica de la región. La empresa inició el proceso de desvinculación de los trabajadores de la planta y el anuncio derivó en reclamos sindicales y manifestaciones frente al establecimiento.

Tía Maruca cerró una de sus plantas de producción en San Juan

El establecimiento que dejará de operar está ubicado en Albardón, departamento situado al norte de la provincia de San Juan. Se trata de la planta que la empresa incorporó en 2017 tras la adquisición de las instalaciones que pertenecían a Dilexis, una operación que en ese momento permitió ampliar la capacidad productiva de la compañía.

La incorporación de esa fábrica representó uno de los principales hitos en el crecimiento de Tía Maruca. Desde allí se elaboraban diferentes variedades de galletitas destinadas tanto al mercado interno como a la exportación hacia países de la región.

Con el paso de los años, la planta se convirtió en una pieza central dentro del esquema industrial de la empresa. Sin embargo, la disminución de la demanda modificó las condiciones de funcionamiento y terminó derivando en el cierre definitivo del establecimiento.

La decisión marca el final de casi dos décadas de actividad industrial en ese predio, que durante ese período fue uno de los principales empleadores privados del departamento de Albardón.

Cómo nació Tía Maruca y cuál fue su crecimiento en el mercado argentino

Tía Maruca comenzó su actividad en 1998 como un emprendimiento familiar dedicado a la producción de galletitas elaboradas con una propuesta basada en recetas de estilo artesanal. Con el paso del tiempo, la marca fue ampliando su presencia comercial y logró posicionarse en supermercados, autoservicios y comercios de distintos puntos del país.

A medida que aumentó su producción, la empresa incorporó nuevas líneas de productos y expandió su red de distribución. Esa estrategia le permitió incrementar su participación en el mercado y llegar también a países vecinos mediante operaciones de exportación.

Uno de los momentos más importantes de ese proceso ocurrió en 2017 con la compra de la planta de Dilexis en San Juan. La adquisición amplió la capacidad de producción y acompañó una etapa de crecimiento de la compañía.

Durante los años posteriores, la firma consolidó una oferta integrada por distintas variedades de galletitas dulces y saladas, con presencia en gran parte del territorio nacional.

La caída del consumo redujo la actividad de la planta

De acuerdo con la información difundida por la empresa, la disminución sostenida del consumo masivo fue uno de los factores que incidieron en la decisión de cerrar la fábrica de Albardón.

Durante los primeros meses de 2026, la planta operaba con un nivel de utilización cercano al 52% de su capacidad instalada. Ese porcentaje implicó una menor producción respecto de su potencial y generó un incremento del costo por unidad elaborada.

La reducción del volumen de fabricación también afectó la estructura de costos de la compañía, que debió afrontar gastos fijos con una producción considerablemente menor.

En ese contexto, la empresa indicó que la situación dificultó la posibilidad de sostener la competitividad frente a otras alternativas presentes en el mercado, entre ellas segundas marcas, panaderías y productores informales.

La combinación de menores ventas, aumento de los costos operativos y baja utilización de la capacidad instalada terminó derivando en la decisión de discontinuar las operaciones de la planta sanjuanina.

Qué pasará con los trabajadores afectados por el cierre

El cierre de la fábrica tiene un impacto directo sobre los trabajadores que se desempeñaban en el establecimiento. La empresa inició el proceso de desvinculación mediante el envío de telegramas a los empleados alcanzados por la medida.

Tras conocerse la decisión, un grupo de operarios realizó manifestaciones frente a la planta para expresar su rechazo al cierre y reclamar por la situación laboral generada a partir del cese de actividades.

Al mismo tiempo, se abrió un conflicto gremial relacionado con el pago de las indemnizaciones. Según señalaron representantes de los trabajadores, las primeras propuestas realizadas por la empresa no se ajustan a lo previsto por la legislación laboral vigente.

El desarrollo de las negociaciones continuará en las instancias administrativas correspondientes, mientras las partes buscan alcanzar un acuerdo respecto de las condiciones de desvinculación del personal.

El impacto económico del cierre en Albardón

Además de las consecuencias sobre el empleo directo, el cierre de la planta repercute en la actividad económica de Albardón y de otras localidades cercanas.

Durante años, la fábrica mantuvo vínculos comerciales con distintos sectores:

  • Proveedores de materias primas
  • Servicios logísticos y transporte
  • Empresas de mantenimiento industrial
  • Distintos rubros vinculados con la producción

La interrupción de esas operaciones también afecta a empresas que formaban parte de la cadena de abastecimiento.

A su vez, numerosos comercios de la zona desarrollaban parte de su actividad a partir del movimiento generado por los trabajadores de la planta. La reducción de esa circulación económica representa un cambio para distintos sectores comerciales del departamento.

Las autoridades provinciales y los representantes gremiales siguen de cerca la evolución de la situación para evaluar las alternativas disponibles frente al cierre del establecimiento.

La industria alimenticia enfrenta un escenario de menor consumo

La situación de Tía Maruca se suma a un contexto en el que distintas empresas vinculadas al consumo masivo registraron una disminución en sus niveles de actividad.

La reducción de las ventas impactó especialmente en segmentos de alimentos, bebidas y productos de consumo cotidiano, donde varias compañías ajustaron sus niveles de producción para adecuarlos a la demanda.

En ese escenario, la utilización parcial de la capacidad instalada se convirtió en uno de los principales desafíos para algunas industrias, ya que una menor producción incrementa los costos fijos por unidad elaborada y modifica el equilibrio económico de las plantas.

Las empresas del sector también enfrentan una competencia creciente por parte de marcas regionales, fabricantes de menor escala y otros canales de comercialización, lo que agrega presión sobre los márgenes de rentabilidad.

Qué implica el cierre de la planta de Tía Maruca

La decisión de cerrar la planta de Albardón representa un cambio en la estructura productiva de Tía Maruca y marca el fin de las actividades industriales en uno de los establecimientos que acompañó la expansión de la empresa durante los últimos años.

La fábrica había sido incorporada como parte de una estrategia de crecimiento que permitió ampliar la producción y fortalecer la presencia de la marca en distintos mercados. Sin embargo, el cambio en las condiciones económicas y la caída del consumo modificaron ese escenario.

El proceso continuará con la resolución de la situación laboral de los empleados afectados y con las instancias de negociación entre la empresa y los representantes sindicales.

Mientras tanto, el cierre deja su impacto tanto sobre la actividad industrial de San Juan como sobre la economía de Albardón, donde la planta formaba parte del entramado productivo local desde hacía varios años.

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