Un frigorífico vuelve a operar y va por el negocio de la carne en China tras tener su planta tomada
La actividad de los frigoríficos viene de completar un primer semestre marcado por los altibajos, con afectaciones por una menor demanda a nivel local y dificultades para reposicionarse en los mercados del exterior. Eso originó desde suspensiones hasta recortes de personal, pasando por operatorias en duda y endeudamientos agravados. Sin embargo, en días recientes apareció una primera señal de recuperación que alienta el optimismo para ese nicho. Así, y tras 259 días de paralización absoluta, asambleas permanentes y familias viviendo dentro del establecimiento para evitar el desguace, el frigorífico Euro volvió a la actividad y la perspectiva es de, también, comenzar a jugar fuerte en el segmento exportador.
En concreto, la planta de la firma en Villa Gobernador Gálvez, en la provincia de Santa Fe, reabrió sus puertas tras la firma de un acuerdo comercial estratégico.
Un grupo inversor de Buenos Aires, liderado por Sergio García, un empresario del rubro de los embutidos, cerró el alquiler del establecimiento por un plazo de cinco años con opción de compra.
El entendimiento destrabó así un conflicto que mantenía en vilo al cordón industrial del Gran Rosario. Además de abastecer el consumo interno, el proyecto de la nueva administración apuntaría a colocar la producción en el mercado exterior, teniendo a China como el gran objetivo comercial.
Frigorífico Euro y un conflicto que incluyó hasta un acampe
El conflicto en Euro comenzó a gestarse a fines de 2024, cuando la conducción de la empresa paralizó las operaciones bajo la promesa de un cese temporal de 15 días. La maniobra trajo aparejada la suspensión indefinida de pagos salariales, el corte de beneficios sociales y hasta un presunto intento de vaciamiento.
De una dotación histórica que rozó los 400 operarios y una nómina activa previa a la crisis de 160 familias, el personal quedó en la deriva absoluta. Frente al retiro de la directiva y la amenaza inminente de remoción de la maquinaria pesada, unos 30 trabajadores tomaron la planta el 10 de noviembre de 2025.
Dicha acción derivó incluso en un acampe de supervivencia: alrededor de 15 familias se instalaron a vivir en el predio ante la imposibilidad de afrontar alquileres o cubrir la canasta básica. Durante casi nueve meses, los operarios subsistieron vendiendo tortas fritas, habilitando un lavadero de autos de emergencia mientras, a la par, impidieron el desmantelamiento de los activos.
Cómo será la recuperación de frigorífico Euro
El desembarco de los nuevos controlantes prevé un esquema gradual para recuperar la dinámica fabril. La inyección financiera inicial se volcará al saneamiento edilicio, la adquisición de materia prima y la puesta a punto de los sectores de faena y desposte.
Según trascendió, el plan de trabajo arrancará con una dotación inicial de 30 operarios abocados a tareas de limpieza e higienización, con la meta de iniciar procesos productivos regulares en agosto.
El plan estratégico comercial contemplaría no quedarse únicamente en la comercialización de chacinados y cortes en la zona centro del país.
El objetivo de fondo pasaría por acondicionar las instalaciones para calificar dentro del listado de establecimientos aptos para abastecer a China. Llegar al gigante asiático implicaría acceder al destino que absorbe casi el 75% de las exportaciones de carne bovina argentina.
China y una exigencia de permisos que se mantiene
Para conseguir la habilitación de exportación a China, el frigorífico Euro deberá atravesar una rigurosa auditoría y cumplir con los protocolos de la Administración General de Aduanas de China (GACC) y del Senasa.
En primer lugar, la planta tendrá que implementar el sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP) y acondicionar sus cámaras frigoríficas. De manera adicional, se requiere un estricto esquema de trazabilidad animal.
En línea con lo anterior, toda la hacienda que ingrese a faena deberá provenir de campos libres de enfermedades como brucelosis, tuberculosis y carbunclo durante los últimos 12 meses, además de certificar que el ganado no haya sido alimentado con harinas "de origen rumiante". El establecimiento también deberá someterse al registro en la plataforma digital CIFER del gobierno chino para la inspección y aprobación final del predio.
El esquema contractual suscripto establece que la reactivación dará prioridad a la reincorporación del personal histórico de la firma. A medida que la faena y el abastecimiento ganen ritmo, el grupo inversor prevé sumar tandas adicionales hasta reincorporar a unos 100 trabajadores.