El Gobierno pone a Starlink al frente del mayor plan de Internet satelital para escuelas
El gobierno nacional dio un nuevo paso para ampliar la presencia de Starlink en Argentina.
A través de una resolución publicada en el Boletín Oficial de este miércoles 29 de julio, el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) aprobó el proyecto específico "Conectividad Satelital en Establecimientos Educativos de Gestión Pública de la República Argentina", que será ejecutado dentro del Programa Conectividad de Interés Público (CIP).
El anexo técnico de la medida establece que el objetivo es dotar de acceso a Internet satelital a escuelas estatales y establecimientos privados con cuota cero, buscando reducir la brecha digital y fortalecer los procesos de enseñanza mediante el acceso a recursos educativos digitales.
El plan abarca a colegios que hoy carecen de conexión o cuentan con un servicio deficiente.
La implementación se realizará mediante un convenio entre ENACOM, la Secretaría de Educación y Starlink Argentina, empresa que aportará el equipamiento, instalará las antenas y prestará el servicio de Internet satelital de alta velocidad y baja latencia durante los primeros 24 meses.
La resolución también establece que las provincias y municipios que quieran incorporarse deberán adherir formalmente al programa por un plazo de 36 meses, comprometiéndose además a asumir el costo del servicio una vez finalizado el esquema inicial financiado por el proyecto.
La estrecha relación entre el Gobierno y Elon Musk se profundiza
Desde el punto de vista empresarial, la decisión representa uno de los contratos de mayor escala obtenidos hasta ahora por Starlink en el país.
También confirma el fuerte acercamiento entre la compañía de Elon Musk y el Estado argentino, luego de que el Gobierno acelerara durante los últimos meses distintas autorizaciones regulatorias para facilitar su expansión.
En mayo pasado, por ejemplo, ENACOM habilitó a la empresa a operar nuevas bandas de frecuencia satelital para ampliar su capacidad de prestación en Argentina.
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su esquema de financiamiento, ya que combina aportes privados con recursos públicos administrados por el ENACOM.
El presupuesto total asciende a u$s21.876.000 y estará dividido en dos grandes fuentes de recursos: por un lado, Starlink Argentina aportará u$s9.978.000 mediante una donación con cargo al Fondo del Servicio Universal (FSU), y el resto será cubierto por el propio Fondo.
Ese dinero estará destinado exclusivamente a financiar los kits Starlink, sus accesorios y el servicio de Internet satelital durante los primeros 24 meses de funcionamiento de cada establecimiento educativo.
El resto del presupuesto, u$s11.898.000, será cubierto por el propio Fondo del Servicio Universal y servirá para afrontar los costos de instalación, soporte técnico, gestión del servicio y atención de incidencias.
También para provisión de una plataforma API para monitorear el funcionamiento de las conexiones y, además, garantizar un año adicional de conectividad una vez finalizado el período financiado por Starlink.
El mecanismo que reduce riesgos para el Estado
Sin embargo, el proyecto incorpora una condición poco habitual: toda la iniciativa queda supeditada a que Starlink deposite previamente los fondos comprometidos en el Fondo del Servicio Universal. Recién una vez acreditados esos recursos podrá comenzar la ejecución del programa.
El mecanismo busca reducir el riesgo financiero para el Estado y garantiza que exista disponibilidad presupuestaria antes de iniciar la compra de equipos y la puesta en marcha de las instalaciones.
Para el mercado de telecomunicaciones, el programa también representa un fuerte respaldo institucional a la tecnología satelital de órbita baja.
Hasta hace pocos años este tipo de soluciones se utilizaban principalmente para zonas rurales aisladas o actividades productivas, pero ahora pasan a convertirse en una herramienta de política pública para el sistema educativo.
Además, la iniciativa puede marcar un precedente para futuros programas de conectividad en centros de salud, organismos públicos y comunidades alejadas, donde el despliegue de fibra óptica continúa siendo técnica o económicamente inviable.
Starlink deja de ser solo un proveedor comercial y pasa a la política pública
La decisión también refleja un cambio profundo en la estrategia de conectividad del Estado.
Durante años, la política pública estuvo centrada en ampliar las redes terrestres de fibra óptica mediante ARSAT y los distintos programas del Fondo del Servicio Universal.
Ahora, el Gobierno incorpora de manera explícita la conectividad satelital como herramienta para llegar a establecimientos donde esas soluciones resultan demasiado costosas o directamente inviables.
El proyecto prevé que el ENACOM pueda realizar auditorías, inspecciones técnicas y controles permanentes para verificar tanto el destino de los fondos como el funcionamiento del servicio.
Además, cada establecimiento deberá certificar la recepción e instalación del equipamiento y el monitoreo podrá realizarse mediante plataformas informáticas (API) provistas por Starlink.
La iniciativa tendrá una duración de 36 meses, aunque las obligaciones asumidas respecto de cada escuela continuarán vigentes aun después de vencido ese plazo para garantizar la continuidad del servicio comprometido.
Para Starlink, el acuerdo representa mucho más que un contrato de provisión de Internet.
La empresa logra ingresar al sistema educativo argentino con un proyecto de alcance nacional que puede transformarse en una vidriera para futuras iniciativas en organismos públicos, municipios, hospitales y zonas rurales.
En paralelo, la compañía continúa expandiendo su presencia comercial en el país.
En los últimos meses incrementó la disponibilidad de su servicio residencial, lanzó planes específicos para empresas, transporte y actividades agropecuarias y obtuvo nuevas autorizaciones regulatorias para ampliar su operación.
En el mercado también observan que el convenio fortalece la relación entre el Gobierno de Javier Milei y la empresa fundada por Elon Musk, en un contexto en el que el Ejecutivo busca acelerar la competencia en el sector de las telecomunicaciones, fomentar la inversión privada y reducir las barreras regulatorias para nuevos operadores.
Con este programa, Starlink deja de ser únicamente un proveedor de Internet satelital para usuarios particulares y empresas y pasa a convertirse en un actor relevante dentro de una de las principales políticas públicas de conectividad educativa impulsadas por el Estado nacional.