Revive la histórica marca de bares TAZZ con nuevos dueños y un ambicioso plan de expansión
Mientras buena parte de la gastronomía tradicional pelea por recuperar rentabilidad, otro segmento vive un fenómeno completamente distinto: los espacios que combinan comida, juegos y experiencias registran una demanda creciente y atraen inversiones cada vez mayores.
En ese escenario, Grupo MIZ Juegos acaba de cerrar una operación que apunta directamente a ese mercado.
La empresa fundada por Julián Mizrahi y Fernando Suárez adquirió la histórica marca TAZZ, uno de los nombres más recordados del entretenimiento argentino durante los años 90 y principios de los 2000.
La compra no incluye locales, inmuebles ni equipamiento ya que, después de más de siete años con todas sus sucursales cerradas, el único activo que cambió de manos fue la marca, un intangible que el grupo considera suficientemente potente como para construir un nuevo negocio desde cero.
Según explicó Mizrahi, la negociación demandó cerca de un año porque se trató de ponerle precio a una marca sin actividad, pero con un enorme valor emocional para miles de argentinos.
"La venta comprendía únicamente la propiedad intelectual. No había activos físicos ni una empresa funcionando, por lo que encontrar un valor justo fue mucho más complejo que en una adquisición tradicional", explicó.
La apuesta millonaria detrás del regreso de TAZZ
Grupo MIZ proyecta invertir alrededor de u$s300.000 para relanzar TAZZ y ya busca un inmueble de más de 1.500 metros cuadrados en barrios como Caballito, Villa Devoto o Villa Urquiza.
Se trata de tres zonas donde todavía existen grandes superficies comerciales capaces de albergar un complejo de esas características.
El objetivo es iniciar las obras durante el segundo semestre de 2027 para reflotar la historia de una marca que supo dominar el entretenimiento.
La empresa nació en 1996 de la mano de Federico Whittingslow y Claudio Carbone, cuando el concepto de combinar gastronomía, juegos electrónicos, bowling y espacios para cumpleaños todavía era prácticamente inexistente en el mercado local.
Durante su etapa de mayor expansión llegó a operar cinco complejos y no sólo tuvo presencia en Buenos Aires, sino que desembarcó en Madrid con un centro de entretenimiento de unos 3.000 metros cuadrados dentro de un shopping y desarrolló uno de los boliches más llamativos de Mar del Plata, construido con forma de plato volador.
Durante años fue uno de los lugares elegidos para cumpleaños infantiles, salidas familiares y reuniones de adolescentes, convirtiéndose en una marca que quedó instalada en la memoria de toda una generación.
Sin embargo, distintos cambios en los hábitos de consumo, la competencia de nuevos formatos de entretenimiento y las dificultades económicas terminaron llevando al cierre definitivo de sus últimas sedes.
Ahora Grupo MIZ apuesta a aprovechar precisamente ese activo: el recuerdo de una marca que aún conserva un enorme reconocimiento espontáneo y que puede volver al mercado completamente renovada.
Pero el regreso de TAZZ no responde solamente a un ejercicio de nostalgia si se tiene en cuenta que detrás de la operación existe una estrategia empresarial mucho más ambiciosa.
El objetivo es construir un grupo con múltiples marcas capaces de competir dentro del mismo mercado y quedarse con una mayor porción del negocio del entretenimiento gastronómico.
Cómo Grupo MIZ construyó un imperio del entretenimiento en 3 años
Por ese motivo, se entiende que la adquisición de TAZZ no es un movimiento aislado sino que forma parte de una estrategia mucho más amplia con la que Grupo MIZ Juegos busca consolidarse como uno de los principales operadores independientes de entretenimiento gastronómico de la Argentina.
La empresa nació en 2023 de la mano de Julián Mizrahi y Fernando Suárez, pero en apenas tres años logró construir un portafolio que reúne algunas de las propuestas más originales de la noche porteña.
Actualmente opera las distintas sedes de:
- Jobs
- Flynn's
- El Destello
Todas con un denominador común: transformar la gastronomía en un complemento de una experiencia integral y no en el negocio principal.
Ese concepto es el que explica buena parte del éxito del grupo.
Mientras un restaurante tradicional vive de la rotación de mesas, los locales de MIZ buscan que el cliente permanezca varias horas dentro del establecimiento utilizando juegos, actividades, espectáculos y experiencias inmersivas que elevan el consumo promedio.
La apuesta quedó reflejada en uno de sus proyectos más exitosos.
A fines de 2025 inauguró en Núñez el tercer local de Jobs, donde recuperó el histórico concepto del Fono Bar, un espacio en el que las personas se comunican entre distintas mesas utilizando teléfonos antiguos de línea, eliminando el uso del celular como protagonista de la interacción.
El complejo, ubicado sobre Juana Azurduy, puede recibir unas 300 personas y suma cuatro pistas de bowling, una gigantesca pista de Scalextric de 370 metros, mini golf, pool y tejo de aire, combinando gastronomía con entretenimiento para todas las edades.
Ese formato refleja un fenómeno que crece tanto en Argentina como en el resto del mundo: la llamada economía de las experiencias, donde los consumidores priorizan vivir momentos compartidos antes que simplemente salir a comer.
Uno de los aspectos más llamativos de la compra de TAZZ es que el grupo reconoce abiertamente que la nueva marca competirá con Jobs.
Lejos de verlo como un problema, consideran que es una ventaja.
La idea es desarrollar dos conceptos diferentes dentro de un mismo segmento para captar públicos distintos y evitar que nuevos jugadores ocupen ese espacio.
Se trata de una estrategia utilizada por grandes cadenas internacionales de gastronomía y hotelería, que operan varias marcas orientadas a perfiles de consumidores diferentes sin perder participación de mercado.
Con TAZZ apuntarán a explotar el enorme reconocimiento que todavía conserva la marca, mientras Jobs seguirá evolucionando con propuestas más innovadoras.
La estrategia de expansión que incluye u$s1,2 millones de inversión
El plan de expansión también contempla la apertura de una nueva sucursal de Jobs en Ramos Mejía y una profunda remodelación de Flynn's, en Villa Crespo, que abandonará su formato actual para convertirse en un Ruin Bar, inspirado en los tradicionales bares alternativos surgidos en Budapest y que hoy son tendencia en distintas capitales del mundo.
En conjunto, todas esas inversiones demandarán alrededor de u$s1,2 millones entre 2026 y 2027.
Otro de los diferenciales de Grupo MIZ es su esquema de expansión.
A diferencia de las cadenas tradicionales, la compañía lanzó un sistema de franquicias pasivas, un formato poco desarrollado en el mercado argentino.
El mecanismo permite que pequeños inversores ingresen al negocio con aportes desde u$s18.000, sin necesidad de administrar el local ni participar de la operación diaria.
La empresa se ocupa íntegramente de la gestión, mientras distribuye utilidades entre quienes aportaron el capital.
Según el grupo, el plazo estimado de recupero de la inversión oscila entre 18 y 24 meses, un rendimiento que buscan utilizar como herramienta para acelerar nuevas aperturas sin depender exclusivamente del financiamiento bancario.
Actualmente, el grupo ya registra más de 40.000 cubiertos mensuales entre todos sus establecimientos, proyecta incorporar 75 nuevos empleados durante los próximos dos años y estima superar una facturación anual de $7.000 millones, impulsada no sólo por el público general sino también por el crecimiento del segmento de eventos corporativos, sociales e infantiles.
La reciente incorporación a la Asociación Argentina de Parques y Atracciones (AAPA) también forma parte de esa estrategia de profesionalización, acercando a la empresa al principal ecosistema del entretenimiento del país.
La decisión de Grupo MIZ de relanzar TAZZ también refleja un cambio más profundo que atraviesa al mercado del entretenimiento argentino.
Después de varios años marcados por la pandemia, el crecimiento del comercio electrónico y la retracción del consumo, las salidas vinculadas con experiencias volvieron a ganar protagonismo.
Ya no alcanza con ofrecer una buena propuesta gastronómica.
El objetivo es que el cliente permanezca más tiempo en el local, vuelva con frecuencia y encuentre una experiencia difícil de replicar en otro lugar.
Ese fenómeno impulsó el crecimiento de bares temáticos, escape rooms, parques de trampolines, salones inmersivos, espacios gamer, experiencias de realidad virtual y complejos que combinan gastronomía con actividades recreativas.
En ese universo conviven jugadores tradicionales como Sacoa, Neverland y Bowland con nuevos emprendimientos que buscan diferenciarse a partir de conceptos originales y altamente "instagrameables", un factor que hoy también funciona como herramienta de marketing.
En ese contexto, rescatar una marca como TAZZ tiene una ventaja competitiva evidente: comienza el camino con un nombre conocido, una historia detrás y un fuerte componente emocional para quienes fueron clientes durante los años noventa y principios de los 2000.
La búsqueda de un inmueble de al menos 1.500 metros cuadrados tampoco es casual ya que, tras la pandemia quedaron disponibles numerosos inmuebles comerciales de gran tamaño que durante años permanecieron vacíos por la dificultad de encontrar operadores capaces de ocuparlos.
Hoy esos espacios vuelven a despertar interés, pero ya no tanto por parte de supermercados o grandes cadenas de retail, sino de operadores gastronómicos, centros de entretenimiento y desarrolladores de propuestas mixtas.
Caballito, Villa Devoto y Villa Urquiza aparecen entre las prioridades de Grupo MIZ porque reúnen varias condiciones como contar con una importante población de clase media y media alta, fuerte movimiento gastronómico, buena accesibilidad y disponibilidad de superficies difíciles de encontrar en barrios más consolidados como Palermo o Belgrano.
En la empresa reconocen que el regreso de TAZZ es una apuesta de alto impacto y que un relanzamiento fallido podría afectar el valor de una marca con casi tres décadas de historia.
Por eso, antes de comenzar las obras prefieren esperar el inmueble adecuado.
Aunque fue fundada recién en 2023, Grupo MIZ busca dejar de ser una cadena de bares temáticos para convertirse en un operador integral de entretenimiento.
La adquisición de TAZZ, la expansión de Jobs, la reconversión de Flynn's, el crecimiento del negocio de eventos y el desarrollo de un sistema de franquicias pasivas forman parte de una misma hoja de ruta.
El objetivo es construir un grupo con varias marcas, distintos formatos y múltiples fuentes de ingresos, reduciendo la dependencia de un solo concepto comercial.
Si el plan avanza como está previsto, durante los próximos dos años la compañía habrá invertido alrededor de u$s1,2 millones, ampliará su plantilla con 75 nuevos empleados, buscará superar una facturación anual de $7.000 millones y continuará financiando parte de su crecimiento mediante un esquema de franquicias pasivas con tickets desde u$s18.000.
La operación también marca el regreso de un nombre que durante años fue sinónimo de entretenimiento familiar en la Argentina.
Pero, a diferencia de la TAZZ original, el proyecto que prepara Grupo MIZ apunta a un mercado completamente distinto: consumidores que priorizan las experiencias, espacios que integran gastronomía, juegos y socialización, y un negocio pensado para escalar mediante inversión privada.
En definitiva, la compra de TAZZ no busca únicamente traer de vuelta una marca emblemática. Es la pieza más visible de una estrategia con la que Grupo MIZ pretende posicionarse como uno de los nuevos referentes del negocio del entretenimiento experiencial en la Argentina.