La petrolera de Eurnekian consigue respaldo clave para financiar su ofensiva en Vaca Muerta
Puntos importantes
Como parte del pelotón de las petroleras que vienen acelerando sus planes para ganar escala en Vaca Muerta, Compañía General de Combustibles (CGC) logró mejorar su perfil crediticio en un momento clave para su expansión en esa zona.
La petrolera del grupo empresario que lidera Eduardo Eurnekian logró que S&P Global Ratings elevara su calificación de largo plazo desde CCC hasta B- y mantenga una perspectiva estable.
Para la calificadora, la decisión responde a una combinación de factores: una reducción del riesgo de refinanciación, una mejora sostenida de la rentabilidad y un fortalecimiento de los indicadores financieros de la compañía.
Si bien a simple vista puede parecer un movimiento exclusivamente financiero, detrás de esa decisión se vincula con la transformación que CGC viene llevando adelante para dejar de depender principalmente del gas convencional.
Su objetivo es ganar protagonismo en el negocio del petróleo no convencional, el segmento que hoy concentra las mayores inversiones y expectativas de crecimiento de la industria energética argentina.
En un contexto donde desarrollar nuevos pozos demanda fuertes desembolsos de capital, una mejor calificación puede traducirse en menores costos de financiamiento, mejores condiciones para emitir deuda y una mayor capacidad para acceder al mercado de capitales.
Es decir, una ventaja competitiva frente a otras compañías que también buscan expandirse en Vaca Muerta.
Una petrolera que busca cambiar su perfil
En la actualidad, CGC forma parte de Corporación América, uno de los mayores conglomerados empresarios del país, con presencia en sectores como infraestructura aeroportuaria, energía, servicios y agroindustria.
Dentro del negocio energético, la compañía construyó históricamente una posición relevante en la producción de gas natural y petróleo convencional.
Sus operaciones se concentran en las cuencas Austral, Golfo San Jorge, Cuyana y Neuquina, con activos distribuidos en provincias como Santa Cruz, Tierra del Fuego, Río Negro, Mendoza y Neuquén.
A lo largo de los últimos años, fue ampliando su presencia mediante adquisiciones de áreas y nuevos desarrollos, consolidándose entre los principales productores independientes del país.
Pero el verdadero cambio estratégico comenzó con su desembarco en Vaca Muerta, donde busca incrementar el peso del petróleo dentro de su producción.
Ese movimiento responde a un escenario en el que el crudo ofrece mayores oportunidades de exportación y mejores márgenes de rentabilidad que los negocios tradicionales vinculados exclusivamente al gas.
El propio informe de S&P identifica ese proceso como uno de los principales factores detrás de la mejora de la calificación.
La agencia destaca especialmente la incorporación de producción proveniente del bloque Aguada del Chañar, cuya contribución permitirá acelerar la participación del petróleo dentro del portafolio productivo de CGC.
Según la calificadora, ese activo, combinado con un programa integral de eficiencia y un contexto internacional más favorable para el precio del crudo, fortaleció la generación de caja y mejoró significativamente los márgenes operativos de la compañía.
La apuesta detrás del nuevo proceso vinculado a Vaca Muerta
En este sentido, la mejora en la calificación crediticia no se explica únicamente por una administración más eficiente o por un contexto internacional favorable para el petróleo.
También refleja el cambio estratégico que CGC viene ejecutando desde hace varios años para reposicionarse dentro del mapa energético argentino.
Históricamente, la empresa construyó su negocio sobre la producción de gas natural y petróleo convencional.
Ese perfil comenzó a modificarse a medida que Vaca Muerta pasó de ser una promesa geológica a convertirse en el principal motor de crecimiento de la industria petrolera argentina.
Como ocurrió con otras compañías del sector, CGC decidió incrementar su exposición al shale oil y al shale gas para no quedar relegada frente a gigantes como YPF, Pan American Energy, Vista, Tecpetrol, Pluspetrol o Shell.
Uno de los hitos de esa estrategia fue su participación en el bloque Aguada del Chañar que, según S&P Global Ratings, será determinante para incrementar la participación del petróleo dentro del portafolio de la empresa.
La calificadora considera que ese cambio permitirá mejorar la generación de caja y sostener una rentabilidad más elevada en los próximos años.
La incorporación de barriles provenientes de Vaca Muerta también tiene un impacto sobre la estructura del negocio.
Mientras el gas continúa siendo un segmento estratégico para la compañía, el petróleo ofrece actualmente mejores perspectivas de crecimiento gracias al aumento de las exportaciones y a la expansión de la infraestructura para evacuar la producción desde la cuenca neuquina.
A eso se suma un programa interno de eficiencia que permitió reducir costos operativos y fortalecer los márgenes de rentabilidad.
Esa combinación de mayor producción, mejores precios internacionales del crudo y una estructura financiera más ordenada explica buena parte de la decisión adoptada por S&P.
Qué significa una mejora en la nota crediticia
Para una petrolera, una mejor calificación no es sólo un dato para los inversores ya que también puede convertirse en una herramienta concreta para acelerar el crecimiento.
Con un perfil financiero más sólido, la compañía queda mejor posicionada para negociar préstamos bancarios, acceder al mercado de capitales mediante emisiones de deuda y refinanciar obligaciones en condiciones más favorables.
En una actividad donde el desarrollo de un bloque no convencional exige inversiones permanentes durante varios años, contar con financiamiento competitivo puede marcar la diferencia entre acelerar un proyecto o postergarlo.
En ese sentido, la perspectiva estable otorgada por S&P constituye otra señal positiva si se tiene en cuenta que la agencia considera que CGC podrá seguir fortaleciendo su rentabilidad, mantener una sólida generación de fondos y conservar un acceso fluido a los mercados financieros, siempre que sostenga la evolución mostrada en los últimos ejercicios.
Con ese respaldo, busca consolidar una nueva etapa de crecimiento, apoyada en Vaca Muerta pero sin abandonar el desarrollo de sus activos convencionales, en un mercado donde las empresas con mayor capacidad financiera serán las que tengan mejores posibilidades de aprovechar el próximo ciclo de expansión de la producción de petróleo y gas en la Argentina.
La energía como un negocio especial
La mejora en la calificación de CGC también refleja la creciente importancia que el negocio energético adquirió dentro de Corporación América, que actualmente es presidido por Hugo Eurnekian.
Aunque es conocido por administrar los mayores aeropuertos de Argentina y de Europa, en los últimos años aceleró su diversificación hacia sectores estratégicos como minería, energía, infraestructura, agroindustria y tecnología.
En ese esquema, CGC se transformó en un activo esencial y dejó de ser un productor concentrado en yacimientos maduros para convertirse en un jugador con presencia tanto en la explotación convencional como en el desarrollo de recursos no convencionales, acompañando el crecimiento de Vaca Muerta y las oportunidades que abre el aumento de las exportaciones de hidrocarburos.
El fortalecimiento financiero llega, además, en un momento en el que el Gobierno impulsa un marco regulatorio más favorable para las inversiones energéticas y las exportaciones, mientras la industria avanza con obras de infraestructura que permitirán incrementar la evacuación de petróleo desde la cuenca neuquina hacia los mercados internacionales.
La señal que mira toda la industria
Pero la decisión de S&P no sólo representa una buena noticia para CGC sino que también funciona como una señal que sigue de cerca todo el mercado energético.
Esto se debe a que las agencias calificadoras evalúan variables como la capacidad de generación de caja, el nivel de endeudamiento, la liquidez, el perfil de vencimientos y las perspectivas del negocio.
Por eso se entiende que una mejora en esos indicadores suele traducirse en un menor costo del financiamiento y en una mayor confianza por parte de bancos e inversores institucionales.
En el caso de CGC, la perspectiva estable responde a la expectativa de que la empresa continúe fortaleciendo su rentabilidad, mantenga una sólida generación de fondos y preserve un acceso fluido a los mercados financieros.
Se trata de un respaldo que puede convertirse en un activo clave en los próximos años, más que nada porque la competencia por desarrollar Vaca Muerta exige inversiones permanentes, incorporación de tecnología y una capacidad financiera cada vez mayor.
En ese escenario, las compañías que logren acceder a capital en mejores condiciones tendrán mayores posibilidades de acelerar proyectos, aumentar producción y ganar participación en un negocio que se perfila como uno de los principales generadores de divisas de la Argentina.