CIBERSEGURIDAD

Alerta en Vaca Muerta por ciberataque que puso a prueba la seguridad del mayor oleoducto del país

Oldelval sufrió un incidente de seguridad informática que pone bajo la lupa la protección de una infraestructura por la que pasa la mayor parte del crudo
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 31 de Julio, 2026

Puntos importantes

Oldelval, operador de ductos clave de Vaca Muerta, sufrió un incidente de ciberseguridad en sus sistemas administrativos.

Oldelval transporta el 90% del petróleo de Vaca Muerta, esencial para exportaciones y refinerías argentinas.

Pese a no interrumpir la operación, el incidente expone la vulnerabilidad de la infraestructura energética crítica de Argentina.

Mientras Vaca Muerta atraviesa uno de los momentos de mayor crecimiento de su historia y las exportaciones de crudo baten récords, uno de los activos más estratégicos del sistema energético argentino quedó expuesto a un incidente de ciberseguridad.

Oleoductos del Valle (Oldelval), la empresa que opera la principal red de transporte de petróleo del país, informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que detectó un incidente de seguridad informática que afectó determinados sistemas administrativos.

Se trata de la compañía que administra una red de más de 1.700 kilómetros de oleoductos que conecta los principales yacimientos de la Cuenca Neuquina con las terminales de almacenamiento y exportación ubicadas en Puerto Rosales, en Bahía Blanca.

Por esa infraestructura se transporta alrededor del 90% del petróleo que produce Vaca Muerta, lo que la convierte en una pieza indispensable para abastecer las refinerías locales y sostener el creciente negocio exportador.

Entre sus clientes figuran prácticamente todas las grandes petroleras que operan en la formación no convencional, como YPF, Vista Energy, PAE, Chevron, Shell, Tecpetrol, Pluspetrol, Pampa Energía y TotalEnergies, entre otras.

Pese a la importancia estratégica de esos activos, Oldelval aclaró que el incidente no afectó la operación de transporte ni interrumpió el movimiento de crudo.

Según explicó la empresa, el problema se limitó a determinados sistemas administrativos, por lo que se activaron inmediatamente los protocolos de respuesta en materia de ciberseguridad y posteriormente se logró restablecer la totalidad de las plataformas involucradas.

La empresa también indicó que continúa evaluando el alcance definitivo del incidente y avanzando con las presentaciones correspondientes ante las autoridades competentes.

Un caso de ciberseguridad con una dimensión especial

Aunque el comunicado evita brindar precisiones sobre el origen del ataque o el tipo de amenaza detectada, el episodio vuelve a poner en evidencia un riesgo que preocupa cada vez más a la industria energética mundial.

A medida que oleoductos, terminales y centros operativos incorporan mayor digitalización, también aumenta la exposición a ataques informáticos capaces de comprometer infraestructura considerada crítica para el funcionamiento de un país.

El caso adquiere una dimensión especial porque Oldelval atraviesa el mayor proceso de expansión de su historia.

Con proyectos como Duplicar y Duplicar Plus, la empresa intenta incrementar significativamente la capacidad de transporte desde Vaca Muerta, eliminando uno de los principales cuellos de botella que frenan el crecimiento de la producción y las exportaciones de petróleo argentino.

Justamente por ese rol estratégico, cualquier incidente que involucre a la compañía trasciende lo tecnológico y pasa a ser observado de cerca por todo el mercado energético.

Una pieza clave del boom petrolero

Hasta hace pocos años, el principal problema de Vaca Muerta no era producir más petróleo, sino encontrar cómo sacarlo de Neuquén.

El crecimiento de la actividad había llevado al límite la capacidad de transporte existente y obligaba a muchas operadoras a moderar sus planes de expansión por falta de infraestructura.

En ese escenario, Oldelval pasó de ser una empresa prácticamente invisible para el público general a convertirse en uno de los actores más importantes del negocio energético argentino.

La compañía puso en marcha el proyecto Duplicar, una obra de alrededor de u$s1.400 millones que amplió la capacidad de transporte desde la Cuenca Neuquina hasta Puerto Rosales.

La iniciativa incluyó la construcción de nuevos ductos, estaciones de bombeo y obras complementarias que permitieron aumentar de manera significativa el volumen de petróleo que puede llegar tanto a las refinerías como a los mercados de exportación.

También lanzó Duplicar Plus, una nueva etapa de expansión destinada a acompañar el crecimiento previsto para los próximos años.

El objetivo es evitar que el transporte vuelva a convertirse en un cuello de botella a medida que las petroleras incrementan su producción y se desarrollan nuevos proyectos en Vaca Muerta.

El avance de esas obras se debe a que la producción de petróleo no convencional continúa creciendo a un ritmo acelerado y las compañías ya proyectan exportaciones récord hacia fines de la década.

Detrás de Oldelval también hay un grupo de peso dentro de la industria ya que su capital está integrado por varias de las principales petroleras que operan en el país, entre ellas YPF, Pan American Energy, Chevron, Pluspetrol, Tecpetrol, Pampa Energía y Vista Energy, además de otras compañías del sector.

Esa composición accionaria refleja la importancia estratégica que tiene la transportista para todo el negocio.

En ese contexto, el incidente informático no altera el funcionamiento operativo, pero expone el desafío de proteger sistemas que ya no solo administran cuestiones contables o de gestión, sino que forman parte de una infraestructura crítica para una actividad que hoy explica buena parte del ingreso de divisas de la Argentina.

Un peligro que se puede convertir en sistémico

La experiencia internacional demuestra que los ciberataques contra empresas de energía dejaron de ser un riesgo teórico.

En los últimos años, crecieron los intentos de vulnerar redes de transporte, gasoductos, oleoductos y sistemas industriales en distintos países, obligando a las compañías a destinar cada vez más recursos a la protección digital de sus operaciones.

Oldelval logró evitar cualquier impacto sobre el transporte de petróleo, pero el episodio confirma que la ciberseguridad ya ocupa un lugar central en la agenda de una industria cada vez más digitalizada.

Además, el caso de Oldelval vuelve a poner de manifiesto que los ciberataques contra infraestructuras críticas son cada vez más frecuentes, más sofisticados y con potencial para generar consecuencias económicas de gran magnitud.

En los últimos años, la industria energética se transformó en uno de los principales objetivos de los grupos dedicados al ciberdelito.

La razón es simple: una interrupción en la operación de un oleoducto, un gasoducto o una red eléctrica puede afectar desde el abastecimiento interno hasta las exportaciones, además de provocar pérdidas millonarias.

Un ejemplo emblemático

Uno de los antecedentes más conocidos ocurrió en 2021, cuando el ataque de ransomware contra Colonial Pipeline, el mayor sistema de transporte de combustibles de Estados Unidos, obligó a suspender las operaciones durante varios días.

La interrupción generó problemas de abastecimiento, compras de pánico en estaciones de servicio y una fuerte respuesta de las autoridades estadounidenses.

La diferencia con el caso argentino es sustancial ya que Oldelval aseguró que el incidente quedó circunscripto a sistemas administrativos y que el transporte de petróleo nunca dejó de operar.

Sin embargo, especialistas en ciberseguridad sostienen que estos episodios funcionan como una advertencia para revisar permanentemente los protocolos de protección.

Para la Argentina, el tema adquiere una relevancia especial porque el desarrollo de Vaca Muerta se convirtió en una de las principales apuestas económicas del país y una fuente creciente de ingreso de divisas.

Mantener operativa toda la cadena, desde los yacimientos hasta los puertos de exportación, es un requisito indispensable para sostener ese crecimiento.

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