Los dueños de Cheeky salieron a buscar fondos para reordenar las finanzas de la tradicional marca
La familia Awada consiguió el respaldo que salió a buscar en el mercado de capitales para su sociedad Cheek S.A., dueña de las marcas Cheeky, Como Quieres y Awada.
La empresa colocó el monto máximo de $7.500 millones en su primera emisión de Obligaciones Negociables (ON), una operación con la que busca refinanciar una deuda financiera que creció casi un 75% en apenas quince meses y descomprimir un calendario de vencimientos que concentra más de $42.600 millones durante los próximos doce meses.
Si bien la oferta inicial era de $4.500 millones, la fuerte demanda de los inversores permitió ampliar la emisión hasta el tope previsto en el prospecto.
En total, la empresa recibió 31 ofertas por $12.721,86 millones, es decir, una demanda equivalente a casi 1,7 veces el monto finalmente adjudicado.
La sobresuscripción obligó incluso a aplicar un prorrateo del 15% entre los inversores.
Refinanciar pasivo y comprar ropa importada
El éxito de la colocación representa un respaldo para una compañía que llega al mercado de capitales en uno de los momentos más complejos para la industria de la indumentaria.
La combinación de un consumo todavía débil, el avance de las importaciones, la irrupción de plataformas internacionales como Shein y Temu y la presión sobre los márgenes obligó a muchas empresas del sector a revisar su estrategia financiera.
En el caso de Cheek, el objetivo principal no era financiar una nueva expansión sino reordenar su estructura de deuda.
Según el prospecto presentado ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), alrededor del 65% de los fondos obtenidos se destinará a refinanciar pasivos financieros.
El resto será utilizado como capital de trabajo para financiar importaciones de mercadería, comprar materias primas y cancelar obligaciones con proveedores.
La necesidad de obtener esos recursos queda reflejada en los números de la propia empresa que, entre marzo de 2025 y junio pasado, incrementó su deuda financiera bancaria que pasó de $28.233 millones a $49.183 millones.
Pero el dato que más preocupaba era la concentración de los vencimientos ya que, de ese total, más de $15.800 millones debían cancelarse en menos de dos meses y otros $17.100 millones durante el semestre siguiente, una presión que ahora comenzará a aliviarse con esta emisión.
En el caso de las ON que acaba de lanzar vencerán el 27 de julio de 2028, tendrán una tasa variable con un margen de -1,05% anual sobre la tasa de referencia y contarán con la garantía del 100% de la emisión, un respaldo que contribuyó a despertar el interés de los inversores.
El capital se devolverá en tres cuotas entre enero y julio de 2028, mientras que los intereses se pagarán trimestralmente.
La expansión que causó el incremento de la deuda
Más allá del resultado financiero, la operación marca un cambio de estrategia para uno de los grupos textiles más importantes del país.
Es que después de años de sostener su crecimiento principalmente con crédito bancario, los Awada incorporan ahora al mercado de capitales como una nueva fuente de financiamiento para ganar plazo, mejorar el perfil de su deuda y sostener un plan de expansión en un negocio que atraviesa uno de los escenarios más desafiantes de la última década.
La necesidad de reordenar las finanzas llega después de varios años en los que Cheek apostó fuerte a crecer.
Lejos de adoptar una estrategia defensiva, la compañía invirtió en infraestructura, amplió su cartera de marcas y buscó convertirse en un grupo de moda con presencia en distintos segmentos del mercado.
Décadas de historia detrás del mismo apellido
La historia comenzó en 1994, cuando Daniel Awada fundó Cheeky con una propuesta enfocada en indumentaria para bebés y niños.
Tres décadas después, la marca se consolidó como uno de los principales referentes del segmento premium infantil, con presencia en los principales centros comerciales del país y una extensa red de locales propios y franquiciados.
La expansión continuó con la incorporación de Como Quieres, orientada al público adolescente femenino, y posteriormente con Awada, la tradicional marca de indumentaria femenina que permitió al grupo ingresar con fuerza en un segmento diferente al infantil.
Con esas tres marcas nació Grupo Altatex, la estructura con la que la familia Awada unificó producción, logística, comercialización y desarrollo de negocios bajo una misma conducción.
Actualmente el grupo opera más de 180 locales entre propios y franquiciados, emplea a alrededor de 1.100 personas y trabaja con una red de más de 70 talleres de confección, además de proveedores locales e internacionales.
Uno de los proyectos más ambiciosos fue inaugurado durante 2025 con una nueva planta industrial y centro logístico en Don Torcuato, partido de Tigre.
La inversión demandó alrededor de u$s10 millones y permitió concentrar en un único predio de aproximadamente 20.000 metros cuadrados las tareas de almacenamiento, distribución y parte de la producción.
El complejo fue diseñado con sistemas automatizados y capacidad para distribuir más de 10 millones de prendas por año, convirtiéndose en la base de la estrategia omnicanal del grupo, que combina la red de tiendas físicas con el crecimiento del comercio electrónico.
Sin embargo, ese proceso de expansión también elevó significativamente las necesidades financieras de la empresa.
Los principales riesgos a futuro
El propio prospecto de emisión de las ON reconoce que parte de los fondos obtenidos se utilizarán para sostener el capital de trabajo, financiar importaciones de productos terminados y materias primas y asegurar el funcionamiento cotidiano del negocio.
La compañía también identifica entre sus principales riesgos la posibilidad de nuevas restricciones para acceder al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), ya que una parte relevante de su abastecimiento depende del exterior.
Actualmente, aproximadamente el 70% de las prendas proviene de producción nacional, mientras que el 30% restante corresponde a productos importados.
Se trata de una combinación que le permite responder con mayor rapidez a las tendencias del mercado, pero que también la expone a variaciones cambiarias, mayores costos logísticos y eventuales dificultades para acceder a divisas.
A eso se suma otra preocupación que la propia empresa reconoce en la documentación presentada ante la CNV vinculada a la evolución del consumo.
Una desaceleración en las ventas de indumentaria infantil, juvenil o femenina impactaría directamente sobre los ingresos, la rentabilidad y la capacidad de afrontar los compromisos financieros asumidos.
Pese a ese escenario, la estructura accionaria se mantiene prácticamente sin cambios. Daniel Awada conserva cerca del 99% del capital social, mientras que el resto de las acciones preferidas pertenece a integrantes de la familia fundadora:
- Nayi Awada
- Nadine Awada
- Denise Awada
- Belén Awada
Con esa estructura, el grupo sigue siendo una empresa de control familiar, aunque hoy administra un negocio de una escala muy distinta a la de sus comienzos y enfrenta el desafío de transformar esa dimensión en una ventaja competitiva en un mercado cada vez más exigente.
Un mercado que cambió por completo
El éxito de la colocación de las ON no elimina los desafíos que enfrenta Cheek sino que, por el contrario, la empresa deberá demostrar que el financiamiento obtenido le permitirá atravesar una etapa de fuerte transformación para toda la industria de la indumentaria, uno de los sectores más golpeados por la caída del consumo y la apertura comercial.
Durante el último año, las marcas locales comenzaron a convivir con un escenario mucho más competitivo.
La flexibilización de las importaciones, la reducción de algunos aranceles y el crecimiento de plataformas internacionales como Shein y Temu modificaron las reglas de juego, especialmente en los segmentos de moda masiva y precios bajos.
A la mayor competencia se suma un consumidor mucho más selectivo y, aunque la inflación se desaceleró y algunos indicadores muestran una recuperación de la actividad, la indumentaria sigue siendo uno de los rubros donde las familias postergan compras o buscan promociones cada vez más agresivas.
Las cuotas sin interés, los descuentos permanentes y las campañas especiales se transformaron en herramientas indispensables para sostener las ventas, aunque con un costo cada vez mayor sobre la rentabilidad.
En ese contexto, Cheek no solo compite con marcas nacionales sino también con gigantes internacionales, además de las plataformas de comercio electrónico que venden directamente desde el exterior con estructuras de costos más competitivas:
- Marcas nacionales: Mimo & Co., Grisino y Baby Cottons
- Gigantes internacionales: Zara y H&M
- Plataformas de e-commerce: Shein y Temu
Ese escenario también aparece reflejado en el prospecto presentado ante la CNV, donde la compañía reconoce que enfrenta competidores con mayor escala, recursos financieros y capacidad para absorber cambios en el mercado, y advierte que una caída del consumo o un deterioro de las condiciones económicas podría afectar tanto sus resultados como su capacidad para cumplir con sus compromisos financieros.
Un resultado seguido de cerca por el mercado.
La colocación de esta serie de ON no solo marcó el debut de Cheek como emisora de deuda, sino que mostró que, aun en un contexto complejo para el consumo, existe apetito inversor por compañías con marcas consolidadas y proyectos de largo plazo.
La clave estará en que ese voto de confianza se traduzca ahora en una mejora efectiva de sus cuentas y en una reducción del peso que hoy tiene una deuda financiera que supera los $49.000 millones.