ECONOMÍA CIRCULAR

Son arquitectos, crearon una marca de muebles con botellas recicladas y ahora lanzarán una escuela online

Facundo Rodríguez Moreau creó Bruta Laboratorio junto a su pareja y su hermana; hoy fabrica muebles con vidrio reciclado y lanzará cursos
Por Laura Andahazi Kasnya
NEGOCIOS - 15 de Agosto, 2026

Las botellas de vidrio que durante años se acumularon en la casa de Facundo Rodríguez Moreau nunca terminaron en un contenedor. Tampoco en un centro de reciclaje. Hoy forman parte de mesas, estanterías, platos decorativos y otros objetos de diseño que salen de un taller familiar en Córdoba y se venden por internet a clientes de todo el país. Se trata de Bruta Laboratorio, un emprendimiento que transforma residuos en muebles de diseño de terrazo, que proyecta facturar más de $3 millones mensuales con el próximo lanzamiento de su escuela online para enseñar la técnica y financiar la expansión del negocio.

Lo productos están realizados con vidrio reciclado,  hormigón y estructuras de hierro y el catálogo de su tienda online incluye una estantería de dos niveles por $181.600, una mesa auxiliar por $96.000, estantes individuales desde $63.200, set de dos posavasos por $35.200 y platos decorativos por $26.400. A eso se suma una línea de muebles hechos a medida que hoy representa una parte importante del negocio.

Rodríguez Moreau, arquitecto de 29 años, creó el Bruta Laboratorio junto a su pareja, Nicolás Josué García, también arquitecto, y su hermana Juliana Rodríguez Moreau, que hoy participa activamente en la producción. El taller funciona en la cochera de la casa y todavía conserva el espíritu de los primeros días, cuando cada venta era para un amigo o un familiar dispuesto a dar una mano.

La idea llevaba años esperando su momento. Cada vez que una reunión familiar terminaba, las botellas vacías quedaban separadas porque nadie quería tirarlas. Cuando Facundo se mudó, esas botellas también viajaron con él. "Nos mudamos de casa con tres cajas del tamaño de un lavarropas llenas de botellas. No las quería tirar porque sentía que en algún momento les iba a encontrar un uso", recuerda en diálogo con iProfesional.

Ese momento llegó cuando Nicolás se quedó sin trabajo y ambos se vieron obligados a buscar una alternativa para generar ingresos. Entonces retomaron una idea que había quedado dando vueltas después de reparar un desnivel en el patio de su casa con viejas baldosas de terrazo. Agarraron las botellas que venían guardando desde hacía años y fabricaron una pequeña mesa de apoyo. "Arrancamos con una mesita muy sencilla porque era lo que podíamos fabricar con los conocimientos que teníamos. Empezamos vendiéndoles a familiares y amigos, que fueron los primeros en hacernos el aguante", cuenta. 

Hasta entonces, Rodríguez Moreau trabajaba realizando renders y visualizaciones para estudios de arquitectura, actividad que todavía mantiene y que fue el sostén económico mientras el emprendimiento empezaba a caminar. La fabricación de muebles, sin embargo, siempre había ocupado un lugar especial. Cuando se mudó solo hizo con sus propias manos la cama, el placard, el escritorio y buena parte del mobiliario de su departamento.

Primero aparecieron los pedidos de conocidos. Más tarde participaron del programa Impulso Circular de la Municipalidad de Córdoba, una preincubadora enfocada en emprendimientos de economía circular que les permitió ordenar costos, definir el modelo de negocio y entender el potencial comercial del proyecto.

"Ese programa nos dio herramientas para pensar el emprendimiento como un negocio. Nosotros sabíamos fabricar, pero no sabíamos gestionar una empresa." También cambió la forma de mirar lo que estaban haciendo. "Nunca pensamos en crear un emprendimiento de triple impacto. Nosotros simplemente teníamos las botellas guardadas porque no las queríamos tirar. Después entendimos que eso era economía circular."

El emprendimiento reutiliza vidrio descartado para fabricar muebles de diseño artesanal

Bruta Laboratorio transforma botellas recicladas en muebles de terrazo

Aunque el diseño llama la atención, el verdadero diferencial está en la materia prima. Cada pieza contiene aproximadamente un 80% de vidrio recuperado. Las botellas llegan de vecinos, amigos y personas que las acercan al taller después de descubrir el proyecto en redes sociales.

Las botellas se rompen, se trituran y luego se separan según el tamaño de los fragmentos. Los trozos de vidrio reemplazan la piedra tradicional del terrazo y la arena de vidrio que queda sustituye parte de la arena necesaria para la preparación del cemento. El resultado es una superficie resistente, con vetas y los colores propios de cada botella recuperada. Una simple mesa auxiliar, calcula el emprendedor, reutiliza 5 botellas de vidrio, mientras que una mesada de cocina puede incorporar alrededor de 150.

"Nunca quisimos que la gente eligiera nuestros muebles porque están hechos con botellas recicladas. Queríamos que los eligiera porque le gustan, porque le parecen lindos y recién después descubriera de qué están hechos.", remarca Rodríguez Moreau.

Bruta Laboratorio trabaja con un pequeño stock para exhibir en ferias, aunque la mayoría de las ventas se realiza a pedido. La experiencia de Rodríguez Moreau en visualización arquitectónica les permite mostrar cada proyecto antes de fabricarlo mediante imágenes digitales, algo especialmente valorado por quienes encargan muebles personalizados.

Las estanterías son el producto más vendido, aunque el catálogo continúa ampliándose. En las próximas semanas incorporarán mesas ratonas y mesas de comedor, desarrolladas originalmente para clientes particulares y que pasarán a formar parte de la oferta permanente. "Una vez que tenemos los moldes hechos es más fácil replicarlos", explica.

Toda la producción sigue siendo artesanal. Entre el fraguado, el secado y el pulido, una pieza pequeña demanda al menos 72 horas de trabajo y los modelos de mayor tamaño pueden requerir más de una semana. Con la estructura actual, el equipo produce alrededor de tres muebles por semana, dependiendo de sus dimensiones.

Las estanterías son el producto más vendido de Bruta Laboratorio y se hacen a pedido

Bruta Laboratorio enseñará su técnica en una escuela online

Bruta Laboratorio representa un salario medio, factura cerca de $1 millón mensual, pero la apuesta para escalar llegará con una escuela online que enseñará la técnica del terrazo en cinco clases virtuales. El curso costará $70.000 en tres cuotas sin interés o $56.000 por transferencia o efectivo.

A medida que Bruta Laboratorio ganaba visibilidad en redes sociales, empezaron a escribirles desde distintos puntos del país para preguntar cómo fabricaban el terrazo. De ahí surgió la idea de crear una escuela online. "La intención es que la escuela financie el crecimiento del emprendimiento. Queremos invertir en maquinaria, profesionalizar la producción e industrializar algunos procesos sin perder la calidad artesanal", señala Rodríguez Moreau.

Optimistas con el efecto multiplicador que puede tener la escuela, los fundadores de Bruta Laboratorio imaginan que pronto habrá nuevos emprendedores fabricando terrazo en distintos puntos del país. Por eso ya trabajan en una red nacional de recuperación de vidrio que conecte a esos proyectos con personas, bares y restaurantes que hoy descartan botellas.

"Ojalá dentro de unos años haya un montón de personas haciendo terrazo y que ya no nos escriban para preguntarnos cómo se hace, sino para mostrarnos lo que están creando", concluye Rodríguez Moreau. Esa es la apuesta de Bruta Laboratorio, un emprendimiento que nació por necesidad y que hoy busca que las botellas de vidrio dejen de ser un residuo para convertirse en la materia prima de una nueva generación de muebles de diseño de terrazo.

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