Brasil pierde terreno frente a China en el mercado argentino, mientras escala la crisis con Lula
La relación diplomática entre la Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos más delicados de las últimas décadas.
Los cruces entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva por las próximas elecciones en el país vecino, sumados a las diferencias sobre el futuro del Mercosur y la política regional, marcaron un escenario de fuerte tensión política.
China crece, en plena crisis diplomática entre Javier Milei y Lula da Silva
Sin embargo, los negocios todavía siguen otra lógica y los datos de julio muestran que el intercambio comercial entre ambos países continúa siendo intenso.
De todos modos, existe ya un cambio estructural que comienza a modificar el mapa del comercio regional y que se basa en que Brasil pierde participación en el mercado argentino, especialmente en el negocio automotor, mientras China gana espacio como proveedor.
Por lo menos así surge de analizar el último informe difundido por la consultora ABECEB que refleja que durante julio pasado el comercio bilateral totalizó u$s2.569 millones, un 7% menos que en igual mes del año pasado.
El saldo para la Argentina volvió a ser negativo, con un déficit de u$s262 millones, aunque muy inferior a los u$s559 millones registrados en julio de 2025.
La mejora también se observa en el acumulado del año si se tiene en cuenta que, entre enero y julio pasados, el rojo comercial asciende a u$s1.255 millones, que marca una reducción de u$s2.251 millones respecto del déficit de u$s3.506 millones registrado en igual período del año anterior.
Según el informe, esta mejora respondió a una combinación de factores.
Por un lado, las exportaciones argentinas hacia Brasil crecieron 4,6% interanual, mientras que las importaciones desde ese país retrocedieron 14,8%, completando nueve meses consecutivos de caída.
Brasil y Argentina: el dato que cambia el tablero binacional
Aunque el saldo comercial mejoró, el informe de ABECEB identifica un fenómeno mucho más profundo que explica buena parte de la nueva dinámica bilateral.
"La caída de las importaciones automotrices desde Brasil acompañó el menor dinamismo del mercado argentino, reflejado en la baja interanual de los patentamientos y de las ventas mayoristas. A este factor se sumó una mayor penetración de vehículos de origen chino, que continuó restando participación a la oferta brasileña", señala el trabajo.
Ese dato aparece como uno de los principales cambios del año y muestra que durante julio, las compras argentinas de automóviles de pasajeros provenientes de Brasil cayeron 36,7%, mientras que las importaciones de vehículos de carretera se desplomaron 58,2%.
También retrocedieron las compras de autopartes y de vehículos destinados al transporte de mercaderías.
En conjunto, el informe explica que los cuatro principales rubros del complejo automotor representaron u$s482 millones, muy por debajo de los u$s764 millones registrados un año antes.
Es decir, explicaron por sí solos una reducción cercana a u$s282 millones, superior incluso a la caída total de las importaciones brasileñas durante julio.
Las exportaciones argentinas encuentran nuevos motores
Mientras las importaciones desde Brasil continúan perdiendo impulso, las ventas argentinas hacia el principal socio del Mercosur lograron sostener el crecimiento, aunque con un desempeño muy diferente según los sectores.
Según el reporte de ABECEB, las exportaciones alcanzaron u$s1.153 millones en julio, marcando salto de 4,6% que en igual mes del año pasado.
Si bien el incremento fue más moderado que el registrado en junio, consolidó la recuperación iniciada en marzo, luego de un primer trimestre con números negativos.
El complejo automotor como gran protagonista
Los envíos de vehículos para transporte de mercaderías y usos especiales crecieron 24,1%, hasta u$s291,6 millones, mientras que las exportaciones de automóviles para pasajeros aumentaron 23,2%, alcanzando u$s105,5 millones.
En el caso de las ventas de vehículos de carretera retrocedieron 44,8% y las de motores y autopartes cayeron 28,9% y aun así, el balance fue ampliamente positivo.
De acuerdo con ABECEB, "el sector automotor lideró el crecimiento de las exportaciones durante julio", aportando prácticamente todo el incremento registrado en el mes.
El informe vincula esa evolución con la recuperación de las terminales argentinas y el crecimiento del mercado automotor brasileño, cuyos patentamientos acumulan una expansión del 15,1% en los primeros siete meses del año.
Energía y lácteos ganan espacio
Otro de los sectores que mostró una evolución favorable fue el energético, aunque con comportamientos contrapuestos.
Las exportaciones de fuel oil y otros combustibles derivados del petróleo crecieron casi 150%, mientras que los embarques de petróleo crudo prácticamente desaparecieron respecto de julio de 2025.
Para los analistas, este movimiento no implica un deterioro estructural del sector.
Por el contrario, el informe sostiene que "este comportamiento sugiere una modificación puntual en los destinos y en el calendario de los embarques de crudo, más que un deterioro general de la oferta energética argentina".
La cadena láctea también aportó buenas noticias. Las ventas de quesos crecieron 65,2%, mientras que el resto de los productos lácteos avanzó 3,4%.
En conjunto, el sector sumó u$s13,2 millones adicionales respecto de julio del año pasado, impulsado por una mayor disponibilidad exportable y por la demanda sostenida del mercado brasileño.
El trigo pierde protagonismo
La contracara estuvo en el complejo cerealero en donde las exportaciones de trigo y otros productos derivados disminuyeron alrededor de u$s26,6 millones frente a julio de 2025.
No obstante, el informe relativiza esa caída y sostiene que estaría asociada principalmente al calendario de embarques y a cuestiones de calidad de parte de la cosecha, más que a una pérdida permanente del mercado brasileño.
"Brasil proyecta incrementar sus importaciones de trigo y el producto argentino conserva una ventaja de precios frente a otros proveedores", destaca el estudio.
La energía, la carne y el nuevo mapa del comercio
Aunque el complejo automotor explicó la mayor parte de la caída de las importaciones desde Brasil, hubo sectores que avanzaron con fuerza y compensaron parcialmente ese retroceso.
El caso más llamativo fue el de la energía eléctrica en donde las compras argentinas alcanzaron u$s89,4 millones, contra apenas u$s1,5 millón en julio de 2025.
Según ABECEB, el salto respondió al mayor uso de las interconexiones regionales durante la ola polar que elevó la demanda energética del invierno y obligó a complementar la oferta local con importaciones desde Brasil.
También crecieron las compras de carne bovina brasileña que llegaron a u$s11,6 millones, casi seis veces más que un año atrás.
El informe atribuye ese aumento a la menor oferta doméstica y a la diferencia de precios, ya que determinados cortes provenientes de Brasil llegaron a comercializarse hasta un 25% por debajo de sus equivalentes argentinos.
A esto se sumó un incremento de las importaciones de productos químicos y fertilizantes, impulsado por la necesidad de abastecer una campaña agrícola de gran escala y por el encarecimiento internacional de esos insumos.
Brasil sigue siendo clave, pero pierde participación
Más allá de la coyuntura política, Brasil continúa siendo el principal socio comercial de la Argentina y el mayor destino para las exportaciones industriales nacionales, especialmente del sector automotor.
Sin embargo, el informe advierte que el mercado argentino empieza a mostrar una transformación que puede alterar ese liderazgo.
La apertura comercial hacia proveedores extrazona, particularmente China, comienza a modificar el origen de las importaciones, un fenómeno que ya se refleja con claridad en el negocio de los automóviles.
Para ABECEB, "la profundización de la apertura comercial hacia mercados externos al Mercosur, como China, impulsa la sustitución de orígenes en detrimento de Brasil, siendo este efecto principalmente significativo en el sector automotriz".
En otras palabras, el desafío para la industria brasileña ya no pasa únicamente por la evolución de la economía argentina, sino también por la creciente competencia asiática en un mercado que durante décadas fue prácticamente propio.
Qué puede pasar en los próximos meses
Las proyecciones del informe indican que el déficit comercial bilateral cerraría 2026 en torno a u$s2.300 millones, menos de la mitad de los u$s5.201 millones registrados el año pasado.
La explicación combina varios factores: una demanda interna argentina todavía moderada, una industria manufacturera que no termina de recuperarse, el avance de proveedores chinos y un mayor aporte de las exportaciones argentinas vinculadas a la energía y al agro.
Del lado brasileño, en cambio, el escenario sigue condicionado por un crecimiento económico moderado, tasas de interés elevadas y la incertidumbre política de cara al calendario electoral.
Así, mientras la relación entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva continúa atravesando fuertes tensiones diplomáticas, el comercio bilateral mantiene su relevancia.
Pero los números muestran que el vínculo económico ya no es el mismo debido a que si bien Brasil sigue siendo un socio estratégico para la Argentina, comienza a perder terreno en algunos de los negocios que históricamente dominaron el intercambio entre ambos países.