• 10/8/2026
ALERTA

Unilever cerró planta que producía alimentos deshidratados y productos marca Knorr

La empresa aclaró que la decisión no afecta la continuidad de sus operaciones en Argentina ni de la marca, aunque no aclaró desde dónde se abastecerá
10/08/2026 - 19:50hs
Imagen de la planta de Unilever en Mendoza

Unilever confirmó esta semana el cierre del proceso de deshidratación de vegetales en su planta de Corralitos, ubicada en el departamento de Guaymallén, Mendoza. La empresa desvinculó al personal afectado y difundió un comunicado oficial en el que explicó que "esta medida forma parte de la evolución del negocio de alimentos y de la transformación permanente del modelo operativo para seguir fortaleciendo la competitividad y adaptarse a los cambios que atraviesan los hábitos de consumo y la industria de alimentos a nivel global".

La compañía no precisó públicamente la cantidad exacta de trabajadores afectados por la medida, aunque sostuvo que "es una prioridad acompañar con responsabilidad y respeto a las personas alcanzadas por esta decisión" y que cumplirá "con todas las obligaciones previstas en el marco legal vigente".

La planta de Unilever tenía 60 años de historia

La fábrica de Guaymallén se inauguró en 1964 bajo la órbita de Refinerías de Maíz S.A.C.I.F., compañía que con el correr de las décadas terminó absorbida por Unilever, que tomó el control directo de la operación en 2005. Desde entonces, la empresa la presentaba como la única planta deshidratadora que tenía en todo el mundo, y también como la más grande de su tipo en la Argentina.

La escala de la operación era considerable, ya que la planta procesaba doce variedades de hortalizas -entre ellas zanahoria, zapallo, cebolla, ajo, tomate y pimiento- y recibía anualmente unas 15.000 toneladas de vegetales frescos, que a través de un proceso de secado en siete hornos semicontinuos se transformaban en aproximadamente 3.200 toneladas de productos deshidratados por año, entre escamas, granulado y polvo.

En una sola jornada de trabajo se llegaban a procesar hasta 60.000 kilos de zapallo fresco. La operación funcionaba seis días a la semana y estaba conectada con una red de fincas ubicadas en Mendoza, San Juan y, en menor medida, Córdoba.

El 90% de la producción se destinaba al mercado interno, principalmente como insumo para las sopas, caldos y purés de la marca Knorr, mientras que el 10% restante se exportaba a otras plantas de Unilever en Brasil, Alemania y México. Esto implicaba que buena parte de los productos Knorr que se consumían en esos mercados llevaban insumos procesados íntegramente en suelo mendocino.

image placeholder
Unilever cerró una histórica planta en Mendoza donde deshidrataba verduras

El vínculo con el INTA que desarrolló variedades a medida de la industria

Uno de los rasgos distintivos de la planta de Guaymallén fue su relación de casi treinta años con el INTA. El vínculo se remonta a la década de 1970, cuando Refinerías de Maíz solicitó al INTA Mendoza-San Juan asesoramiento técnico para garantizar el abastecimiento de su fábrica, y se formalizó como convenio en 1993. Con los años, ese trabajo derivó en el desarrollo de variedades de hortalizas específicamente pensadas para el proceso de deshidratación, algo que no suele estar disponible en el mercado de semillas convencional porque forma parte de la ventaja tecnológica que manejan las propias industrias deshidratadoras.

Entre los desarrollos más relevantes surgidos de ese convenio se destacan la cebolla RefINTA, con un 20% de sólidos frente al 9% de las variedades que se consumen en fresco, la cebolla Alfredo INTA, que permitió adelantar la cosecha, y los zapallos Zapuco INTA y Aconcagua INTA, este último con un salto de rendimiento industrial del 120% que contribuyó a que la Argentina se posicionara como uno de los principales exportadores mundiales de zapallo deshidratado.

En 2022, Unilever y el INTA dieron un paso adicional en esa alianza al firmar un convenio de tres años para desarrollar agricultura regenerativa entre los productores que abastecían la planta de Guaymallén. El programa arrancó con ocho productores sobre un total de 800 hectáreas, que recibieron capacitación y asistencia técnica de un equipo interdisciplinario del INTA distribuido en tres estaciones experimentales de la región de Cuyo, con foco en la salud del suelo, el uso eficiente del agua de riego y la conservación de la biodiversidad.

El programa mostró resultados crecientes: para fines de 2024 ya se contabilizaban 1.300 hectáreas regeneradas entre Mendoza y San Juan, y Unilever había informado que siete productores locales se habían integrado de forma directa al nuevo modelo productivo. El caso llegó a citarse como un ejemplo nacional de articulación entre una multinacional, un organismo público de ciencia y tecnología, y productores de economías regionales.

image placeholder
La planta producía vegetales deshidratados y productos marca Knorr

Según pudo saber iProfesional por fuentes del sector productivo mendocino, un grupo de productores que había reconvertido parte de su producción hacia las variedades y las prácticas exigidas por el convenio se encuentra hoy sin un comprador claro para esa producción, en momentos en que la planta que la absorbía dejó de operar.

Las variedades desarrolladas específicamente para deshidratado, al tener menor contenido de agua y mayor proporción de sólidos, no cuentan con un mercado en fresco equivalente al de las hortalizas convencionales, lo que profundiza la dificultad de reconversión para esos productores.

El contexto del cierre: la venta global de la división de alimentos a McCormick

El cierre de la planta mendocina se da en el marco de una reorganización mucho más amplia de Unilever a nivel global. En abril de este año, la compañía había anunciado la venta de toda su división de alimentos -que incluye marcas como Knorr, Hellmann's y Maille- a la estadounidense McCormick, en una operación valuada en u$s44.800 millones.

El acuerdo prevé la conformación de una nueva compañía combinada, con sede en Hunt Valley, Maryland, y una sede internacional en los Países Bajos, con ventas conjuntas cercanas a los u$s20.000 millones y sinergias de costos proyectadas en unos u$s600 millones anuales. El cierre de la operación está previsto para mediados de 2027, sujeto a la aprobación de los accionistas de McCormick y a los avales regulatorios correspondientes.

image placeholder
En la planta se producían también las verduras deshidratadas de Knorr

En ese momento, la planta de Guaymallén había sido señalada como un activo estratégico dentro del negocio transferido, justamente por tratarse de la que la compañía describía como su única deshidratadora en el mundo. Apenas cuatro meses después, la definición fue en sentido contrario: en lugar de integrarse a la nueva estructura combinada, la planta dejó de deshidratar vegetales. Unilever no precisó qué destino tendrá el predio de Corralitos ni desde dónde abastecerá de aquí en adelante a la marca Knorr en la Argentina.

Como parte de su reorganización global, Unilever había explicado meses atrás que la venta de la división de alimentos le permitirá concentrarse en categorías como cuidado personal, bienestar y productos para el hogar, con marcas como Dove y Axe, en un negocio con ingresos proyectados cercanos a los 39.000 millones de euros. El fin de la actividad industrial en Guaymallén marca, de esa manera, el cierre de un capítulo de más de sesenta años en la historia productiva de Mendoza, con un signo de pregunta todavía abierto sobre el futuro de la cadena de proveedores que se construyó alrededor de esa fábrica.

En el mismo comunicado, Unilever aclaró: "Esta decisión no afecta la continuidad de las operaciones de Unilever en Argentina ni de la marca Knorr, que seguirá desarrollando y comercializando sus productos en el país". La empresa remarcó, además, que "mantiene su compromiso con Argentina, donde opera desde hace 100 años, y continuará evolucionando para construir un negocio cada vez más ágil, competitivo y preparado para crecer de manera sostenible".

Temas relacionados