Gigante asiático recibe luz verde para desembarcar en Argentina con sus colectivos
La avanzada china sobre el mercado automotor argentino ya no se limita a los autos particulares, las pick-ups o los vehículos electrificados.
Ahora empieza a tomar otra dimensión en un negocio mucho más concentrado y directamente vinculado con el transporte público como es el de los colectivos.
De hecho, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) inscribió formalmente a Xiamen King Long United Automotive, uno de los grandes fabricantes chinos de buses, en el Registro Nacional de Fabricantes de Carrocerías y Talleres.
La decisión fue oficializada mediante la Disposición 380/2026, publicada este martes 11 de enero en el Boletín Oficial.
Pero detrás de la resolución aparece un negocio que ya está en marcha, ya que la compañía asiática desembarcó comercialmente de la mano de La Nueva Metropol.
Se trata de una de las principales empresas privadas de colectivos del país, que cerró la compra de 150 unidades King Long impulsadas a GNC por u$s45 millones para renovar completamente las flotas de las líneas 65 y 151 de la Ciudad de Buenos Aires.
Ahora, la resolución de la CNRT le agrega una nueva pieza regulatoria a esa avanzada otorgando a King Long una habilitación clave para que lleve a cabo su plan de expansión en el mercado local.
La disposición establece que la firma china se incorpora al registro nacional y la autoriza a realizar sobre vehículos destinados al transporte de pasajeros de jurisdicción nacional tres tipos de tareas:
- Fabricación de carrocerías
- Modificación de carrocerías
- Modificación de chasis
El dato empresario más relevante
Pero fue La Nueva Metropol S.A.T.A.C.I. la que intervino ante el organismo como distribuidor no exclusivo de King Long en la Argentina.
La propia CNRT señala en su resolución que ambas compañías acreditaron el vínculo mediante un Contrato de Distribución No Exclusiva presentado en el expediente.
En este sentido, la Gerencia de Fiscalización Técnica Automotor analizó la documentación y consideró cumplidos los requisitos exigidos para incorporar al fabricante chino al registro.
La resolución, por lo tanto, consolida una relación comercial que ya había comenzado a materializarse meses atrás con una operación de peso para el mercado local.
Un grupo local que ya hace negocios en el extranjero
A fines de 2025, el directorio de Grupo Metropol viajó a China para recibir las unidades adquiridas a King Long.
La información fue comunicada por la propia compañía argentina mediante un comunicado que en ese entonces daba cuenta de la compra de 150 colectivos a GNC y de una inversión de u$s45 millones.
Los vehículos fueron destinados a renovar integralmente las flotas de las líneas 65 y 151 de la Ciudad de Buenos Aires y comenzaron a incorporarse durante 2026.
El tamaño de la operación permite dimensionar el negocio, ya que representa un desembolso promedio del orden de los u$s300.000 por unidad, aunque ese cálculo no necesariamente refleja el precio individual de cada colectivo porque la compañía comunicó la inversión de manera global.
La elección de un proveedor chino tampoco fue presentada por Metropol como una decisión exclusivamente vinculada con el precio.
Al anunciar la operación, ejecutivos del grupo explicaron que viajaron a China para conocer la fábrica, evaluar los productos y asegurarse cuestiones sensibles para cualquier operador de transporte, como la provisión de unidades, su calidad y la capacitación de la mano de obra encargada del mantenimiento.
También observaron allí otras tecnologías ofrecidas por King Long, que además de colectivos a GNC fabrica modelos diésel, eléctricos y otras alternativas de nueva energía.
Quién es el gigante que llega desde China
El grupo asiático está lejos de ser un fabricante de nicho buscando realizar su primera experiencia fuera de China.
Xiamen King Long United Automotive Industry fue fundada en 1988 y es una subsidiaria de Xiamen King Long Motor Group.
La compañía posee cuatro grandes bases productivas en China y fabrica buses grandes y medianos, minibuses, chasis, vehículos especiales, camiones y unidades destinadas a nuevas formas de movilidad.
También desarrolló colectivos eléctricos y autónomos y tecnologías vinculadas con los denominados vehículos de nueva energía.
Su dimensión internacional explica por qué su llegada puede convertirse en un nuevo factor competitivo dentro del mercado argentino, ya que lleva exportados más de 150.000 vehículos a más de 150 países y regiones.
Su estrategia internacional no se limita a vender unidades terminadas, sino que también trabaja mediante kits CKD, redes de distribución y transferencia o soporte tecnológico.
Argentina se suma ahora a ese mapa con un socio que, además de distribuir sus vehículos, es uno de los grandes compradores del mercado.
Metropol: radiografía del socio local
La contraparte argentina también tiene una escala considerable si se tiene en cuenta que el Grupo Metropol es un conglomerado de capital nacional dirigido por Javier y Eduardo Zbikoski y con presencia en cuatro grandes áreas: transporte público de pasajeros, negocios automotrices, agro y fintech.
Según la información corporativa actualizada del propio grupo, opera más de 1.500 colectivos, dispone de 22 bases operativas y emplea a más de 4.300 personas.
Sus líneas recorren alrededor de 120 millones de kilómetros por año y trasladan a más de 230 millones de pasajeros.
La dimensión de esa operación convierte al acuerdo con King Long en algo más que la llegada de una nueva marca extranjera.
Metropol es, al mismo tiempo, un operador capaz de comprar volúmenes importantes, probar las unidades en condiciones reales de servicio y funcionar como plataforma para la expansión comercial de la marca.
La resolución de la CNRT confirma ahora otra pieza de ese vínculo: La Nueva Metropol es formalmente su distribuidor no exclusivo en el país.
Los límites del aval oficial a la operación
La decisión de la CNRT tiene, sin embargo, un límite que resulta clave para dimensionar correctamente la noticia.
El organismo no le otorgó a King Long una autorización irrestricta para importar cualquier colectivo chino y ponerlo automáticamente a circular en el país.
La propia Disposición 380/2026 lo aclara al sostener que la inscripción fue concedida exclusivamente dentro de las competencias del organismo sobre el Registro Nacional de Fabricantes de Carrocerías y Talleres y el control de aptitud técnica correspondiente.
Por ese motivo, King Long deberá seguir cumpliendo todas las restantes habilitaciones, certificaciones y autorizaciones exigidas para importar, comercializar y poner unidades en circulación cuando esas facultades dependan de otros organismos nacionales, provinciales o municipales.
La diferencia no es menor pero tampoco reduce el valor empresario de la decisión, ya que el fabricante chino superó una instancia regulatoria que necesitaba para profundizar su presencia en el negocio argentino.
Lo hizo cuando el mercado de colectivos empieza a convertirse en escenario de una competencia bastante más amplia donde los fabricantes ya instalados en Argentina también están moviendo sus fichas.
Un mercado concentrado que suma presión
El avance de King Long se produce sobre un negocio que, a diferencia del mercado argentino de automóviles, tiene una estructura industrial muy particular.
El colectivo históricamente fue el resultado de una cadena en la que intervienen fabricantes de chasis, carroceros, autopartistas, concesionarios, talleres y empresas operadoras.
Se trata de un negocio con jugadores con posiciones muy consolidadas, tal como surge de analizar un relevamiento del parque de colectivos porteños actualizado a mayo pasado que muestra que Mercedes-Benz y Agrale concentran cerca del 89% de los chasis de las unidades registradas.
Esa fotografía permite dimensionar la barrera que deberá enfrentar cualquier nuevo competidor, con Mercedes-Benz representando aproximadamente el 47% de ese universo y Agrale otro 42%.
Entre los carroceros, en tanto, Todo Bus ocupa una posición dominante, dentro de un segmento donde también participan otras compañías locales.
Es justamente sobre ese ecosistema donde comienza a aparecer King Long con un plan que llega con una lógica industrial distinta a partir de que cuenta con escala global, desarrolla vehículos integrales y dispone de tecnologías que van desde motores convencionales y GNC hasta buses eléctricos.
Mercedes-Benz también mueve sus fichas
La llegada de los chinos encuentra a uno de los jugadores históricos del mercado realizando, al mismo tiempo, una apuesta industrial de signo contrario al producir en la Argentina.
Mercedes-Benz Camiones y Buses inauguró en mayo su nuevo centro industrial de Zárate, provincia de Buenos Aires, después de realizar una inversión de u$s110 millones.
La fábrica tiene capacidad potencial para producir hasta 10.000 vehículos pesados anuales trabajando a tres turnos.
Desde allí salen los camiones Atego y Accelo y los chasis de buses de las familias OH y OF, dos modelos que pueden empezar a disputarse las próximas renovaciones de flota.
Para Mercedes-Benz, además, la nueva planta no está pensada exclusivamente para abastecer la demanda argentina.
La compañía también pretende utilizar Zárate como plataforma para crecer en mercados externos.
Agrale sale a defender su lugar
El otro gran protagonista es Agrale, de origen brasileño y que mantiene producción industrial en la Argentina y una amplia oferta de chasis para buses urbanos, interurbanos y minibuses.
Su catálogo local ya incluye alternativas a GNV y eléctricas. Entre ellas aparece el MT 17.0 LEe y el chasis eléctrico utilizado para el sistema TramBus porteño.
La compañía inició a fines de 2025 la entrega de los primeros buses 100% eléctricos destinados a ese proyecto de la Ciudad de Buenos Aires.
Esto demuestra que la competencia que encuentra King Long no se reduce al viejo colectivo diésel.
Los fabricantes que ya operan en el mercado también están desarrollando alternativas a gas y eléctricas, precisamente los terrenos donde los fabricantes chinos construyeron buena parte de su fortaleza internacional.