ELECTRODOMÉSTICOS

Longvie profundizó sus pérdidas y apuesta a nuevas marcas para recuperar ventas

Cerró el primer semestre con una pérdida superior a los $6.000 millones, con ventas que retrocedieron y con un resultado operativo que empeoró
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 11 de Agosto, 2026

La caída del consumo de bienes durables continúa dejando marcas en los balances de las empresas industriales y Longvie, una de las fabricantes tradicionales de electrodomésticos de la Argentina, no quedó al margen de ese escenario.

La compañía cerró los primeros seis meses de este 2026 con ventas netas consolidadas por $35.569 millones, frente a los $39.921 millones correspondientes al mismo período del año anterior, expresados en moneda comparable.

Es decir, la facturación mostró una contracción real cercana al 11% interanual, aunque el dato más significativo aparece algunos renglones más abajo del balance cuando la empresa informa que perdió $6.035 millones durante el semestre, contra un resultado negativo de $3.792 millones registrado en igual período de 2025.

En términos comparables, el rojo se amplió alrededor de un 59% y ese deterioro también aparece en el corazón del negocio.

Es decir, el resultado de explotación fue negativo en $4.455 millones, más del doble de la pérdida operativa de $1.856 millones que había registrado un año antes.

El cuadro muestra que el problema no estuvo únicamente relacionado con cuestiones financieras o contables ya que la actividad industrial y comercial propiamente dicha también terminó el semestre en terreno negativo.

Menos ventas y mayor presión sobre el negocio

Los números permiten observar con mayor detalle qué ocurrió ya que, sobre ventas por $35.569 millones, el costo de los productos vendidos alcanzó los $33.798 millones, dejando un resultado bruto de apenas $1.770 millones.

A eso se sumaron gastos de comercialización por aproximadamente $4.292 millones y gastos administrativos por otros $1.933 millones.

La combinación llevó a Longvie al mencionado quebranto operativo en el cual también pesaron los resultados financieros, que fueron negativos en alrededor de $3.121 millones durante el período.

Entre otros componentes aparecen intereses sobre deudas, diferencias de cambio, gastos financieros y el impacto del ajuste por inflación.

El resultado final fue una pérdida de $6.035 millones y la comparación resulta especialmente relevante porque durante el mismo período de 2025 la compañía había perdido $3.792 millones, por lo que el balance de este año muestra una profundización del deterioro.

Una señal positiva en medio del rojo

Sin embargo, no todos los indicadores se movieron en la misma dirección ya que uno de los datos que permite matizar el deterioro del resultado aparece en la caja generada por la actividad.

El flujo operativo fue positivo en $4.213 millones, frente a un flujo negativo de $1.296 millones en el período comparable.

Una de las variables que contribuyó y que se explica en el balance fue la reducción de inventarios, que tuvo un impacto de $7.840 millones en el flujo de fondos.

Es decir, Longvie pierde dinero, pero logró generar caja operativa durante el semestre, una diferencia importante al momento de analizar su situación financiera.

Además, la empresa redujo algunos compromisos por lo cual al cierre del semestre, el pasivo total se ubicó en aproximadamente $25.256 millones, mientras que el patrimonio neto quedó en $25.317 millones.

Ampliar el negocio como plan para sobrevivir

Frente a este escenario, la compañía también comenzó a mover piezas comerciales y una de las novedades más importantes del semestre que se informa en el balance ocurrió en abril pasado, cuando Longvie llegó a un acuerdo con Cabosch S.A. para obtener la licencia de uso de la marca Universal.

El movimiento amplía la estrategia que la compañía viene utilizando desde hace años: aprovechar su estructura industrial para producir no solamente bajo su propia marca sino también mediante acuerdos con terceros.

Longvie mantiene, por ejemplo, una relación con Candy Hoover Group para acceder a know how y asistencia técnica vinculados con la producción de lavarropas.

Además, posee un acuerdo con Candy Electrodomésticos Argentina mediante el cual fabrica y vende lavarropas para esa compañía. Según el balance, ese contrato tiene vigencia hasta fines de 2029.

A eso se suma la alianza que mantiene desde 2020 con Rotoplas Argentina, propietaria de Señorial, para desarrollar y fabricar termotanques y calefones que luego son comercializados por esa empresa.

La incorporación de Universal agrega ahora otra marca al esquema y adquiere mayor relevancia precisamente porque ocurre en un semestre en el que el negocio propio mostró una fuerte presión sobre ventas y rentabilidad.

El lavarropas, el negocio que más sufrió

La apertura de las ventas por líneas de productos permite entender dónde estuvo uno de los principales problemas que enfrentó Longvie durante el semestre.

En el balance se observa que el comportamiento no fue uniforme entre sus diferentes negocios y que la compañía obtuvo ventas por unos $16.448 millones en cocinas, hornos y anafes y otros $15.726 millones en calentamiento de agua y calefacción.

El golpe más fuerte apareció en lavarropas, división que facturó aproximadamente $2.364 millones, frente a los $6.715 millones registrados en el período comparable, dato que en términos reales, representa un desplome cercano al 65%.

El número adquiere relevancia porque se trata de una de las actividades centrales de Longvie y porque la empresa mantiene una estructura industrial importante detrás de ese negocio.

La compañía, fundada en 1939, fabrica y comercializa cocinas, hornos, anafes, calefactores, termotanques, calefones y lavarropas, y posee tres fábricas en la Argentina, ubicadas en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Catamarca.

Un mercado de electrodomésticos en retroceso

El deterioro de Longvie se produjo, además, dentro de un mercado que comenzó este 2026 con menores ventas.

De acuerdo con la última información sectorial disponible del INDEC, las ventas de los comercios de electrodomésticos y artículos para el hogar alcanzaron los $1,17 billones durante el primer trimestre de 2026, con una caída interanual del 12,4% a precios corrientes.

Varias de las categorías relevantes para Longvie también mostraron retrocesos en cantidades vendidas.

Los lavarropas cayeron 7,4% interanual; las cocinas a gas, 4,1%; los calefones y termotanques, 6,5%; y los calefactores y estufas a gas, 9,1%, según el relevamiento oficial.

El escenario sectorial ayuda a explicar una parte de la caída, aunque no alcanza para justificar por sí solo la magnitud del retroceso que sufrió Longvie en lavarropas.

Las mediciones no son directamente comparables, el INDEC releva unidades comercializadas en el mercado y el balance muestra facturación de la empresa en moneda homogénea, pero existe una diferencia evidente entre una baja sectorial de un dígito y el derrumbe cercano al 65% que exhibieron las ventas de esa división de Longvie.

Por eso, la necesidad de conseguir mayor actividad resulta especialmente relevante después de un semestre en el que las ventas retrocedieron y la compañía volvió a perder dinero.

Una mejora importante en la caja

Dentro de un balance predominantemente negativo aparece, sin embargo, una señal favorable.

Longvie consiguió que el flujo de efectivo generado por sus operaciones fuera positivo en $4.213 millones, cuando en el período comparable había registrado una aplicación de fondos de $1.296 millones.

Uno de los factores centrales fue la fuerte reducción de inventarios, que aportó aproximadamente $7.840 millones al movimiento de fondos.

Es decir, la empresa continuó mostrando pérdidas contables y operativas, pero consiguió generar caja a partir de su actividad durante el semestre.

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