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ALERTA

Se fue a Miami a trabajar, creó un negocio de viandas y volvió a Córdoba para lanzarlo en Argentina

La pandemia demoró sus planes de viajar, pero en 2022 consiguió la visa y se instaló en la Florida. Ahí nació la idea que hoy lleva a Córdoba
17/08/2026 - 07:52hs
Valentín Vivas Borghi, creador de Razion con uno de sus platos

Valentín Vivas Borghi tiene 27 años, es cordobés y acaba de regresar a su provincia después de vivir un año y medio en Miami. Se fue para trabajar, ahorrar y ganar experiencia. Terminó convirtiéndose en emprendedor y creó Razion, un negocio de viandas congeladas y envasadas al vacío. Ahora vuelve con el proyecto bajo el brazo para replicarlo en Córdoba y empezar una nueva etapa en Argentina.

No regresó con una gran empresa armada ni con un gran capital para invertir, volvió sencillamente con la certeza de que quería trabajar por cuenta propia y la experiencia de haber tenido que construir un negocio desde cero en otro país.

La decisión de regeresar la tomó junto a Victoria Guzmán, su pareja y socia en Razion. Ella estudió publicidad y pastelería y fue una de las piezas centrales del proyecto, sobre todo en la comunicación y las redes. Ahora los dos tienen que adaptar a Córdoba un modelo que probaron primero en Miami. "No es algo sencillo, pero queremos replicar y mejorar lo que trabajamos allá", contó Vivas Borghi.

El lanzamiento local todavía está en preparación. La pareja está revisando costos, menú y estructura porque saben que no pueden trasladar sin cambios un negocio pensado para otro mercado. La intención es comunicar el desembarco de Razion en Córdoba a través de sus redes.

La apuesta es todavía pequeña. Pero detrás hay una historia de búsqueda personal, trabajos en cocinas, ahorro, prueba y error y una decisión que terminó cambiando sus planes.

Razion nació cuando Valentín se dio cuenta de que quería emprender

Antes que chef, Valentín quería ser arquitecto. Le gustaba dibujar y era detallista, pero cuando empezó a cursar las primeras materias, descubrió que no era lo suyo. Entonces eligió gastronomía, una pasión que ya formaba parte de su vida desde los 12 años, cuando, después de la muerte de su padre y ante la necesidad de que su mamá trabajara más, comenzó a preparar las comidas de la casa para él y su hermana.

Hizo cursos de alta cocina internacional y empezó a construir experiencia profesional en diferentes restaurantes de Córdoba. Hasta que la idea de vivir en el exterior apareció como una necesidad. "Tenía amigos que habían hecho esa experiencia y quería vivirla, pero la pandemia demoró los planes y recién pude obtener la visa en 2022. Después conocí a Victoria y juntos empezaron a organizar el viaje", cuenta.

Miami fue elegida por varias razones, entre ellas la fuerte presencia de latinos. Vivas Borghi imaginaba que eso podía hacer más fácil la adaptación. No fue así del todo. Se encontró con distintas culturas, otras costumbres y una ciudad donde tuvo que aprender desde cuestiones cotidianas hasta moverse en otro idioma y desenvolverse completamente solo.

"Tenía tres objetivos. El primero era conseguir libertad financiera. El segundo, aprender y crecer en lo gastronómico. Y el tercero, crecer como persona", explicó.

Durante su estadía pasó por distintas cocinas. Trabajó en hoteles, restaurantes y una panadería francesa donde estuvo casi 10 meses y terminó como encargado. También tuvo experiencias en establecimientos de mayor nivel, entre ellos uno con una estrella Michelin. La experiencia le permitió conocer distintos estilos de trabajo, pero también empezó a mostrarle qué era lo que no quería para su futuro. "Me di cuenta de que el problema no era el tipo de trabajo ni el lugar. Yo no quería trabajar en relación de dependencia con alguien más", explicó.

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La pareja trabaja en conjunto y cada uno aporta conocimientos distintos al crecimiento de Razion

Razion en Miami

Vivas Borghi veía a diario personas que trabajaban muchas horas y llegaban a su casa sin tiempo ni ganas de cocinar. Comer bien era caro, y cocinar demandaba un esfuerzo que muchos no podían sostener; lo notaba entre amigos, colegas y vecinos, ninguno tenía margen para resolver la comida del día. Ahí apareció la oportunidad, y creó Razion para resolver justamente esa situación.

Comenzó a preparar viandas caseras con un toque gourmet congeladas y envasadas al vacío. "El cliente podía guardarlas en el freezer y tenerlas disponible para resolver una comida en minutos y dejar de comer solo hamburguesas y ultraprocesados", explicó.

La propuesta buscaba diferenciarse de la comida congelada industrial. No solo por los ingredientes, sino también por el proceso. El producto tuvo que ser probado una y otra vez. Cada plato tenía que conservar su textura, aroma y sabor original en sus diferentes estados. La preparación puede hacerse en microondas, horno, air fryer o incluso en agua caliente, según el plato. "Cuando quiero crear un plato nuevo tengo que hacer trabajo de laboratorio. Congelo los paquetes, los pruebo y veo cómo quedan con los distintos métodos de recalentado", contó.

El menú llegó a tener entre 10 y 11 opciones. Hay carne braseada con verduras al horno, bondiola de cerdo con puré de boniato o papas, risotto de hongos, tortilla española, pollo con arroz y estofado de lentejas con verduras asadas. También hay alternativas vegetarianas y veganas. Pero hay un plato que se volvió intocable. Los canelones de ricota, parmesano y hongos, con salsa roja y blanca, son los que más piden los clientes. "Son una locura. Los hago y los vendo antes de que los llegue a congelar", dijo.

Razion salió al mercado el 1 de abril. El crecimiento llegó principalmente por redes sociales y grupos de argentinos y latinos en WhatsApp. El primer gran salto llegó con una fecha patria argentina. Para el 25 de mayo prepararon locro y vendieron 110 raciones en apenas 24 horas. Un mes después, para el 20 de junio, repitieron la experiencia y llegaron a unas 130.

En una semana normal producían unas 90 raciones. El emprendimiento funcionaba desde la cocina de su departamento y todo el trabajo estaba en manos de la pareja. Vivas Borghi calcula que puso entre u$s500 y u$s1.000 de su bolsillo para iniciar Razion. "Después, lo que fue entrando lo fui reinvirtiendo en insumos, equipamiento, publicidad y todo lo que necesitaba el emprendimiento", explicó.

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En sus mejores meses, el Razion llegó a facturar hasta 3.000 dólares vendiendo viandas congeladas

En sus mejores meses, el emprendimiento llegó a facturar alrededor u$s1.500, con picos de u$s3.000 cuando sumaban locro a la oferta. Vivas Borghi reconoce que con esos resultados no hacía un gran negocio, pero le permitía mantenerse y ahorrar un poco. "Es ingenuo pensar que vas a crear un emprendimiento y que en tres meses ya va a ser redituable", sostuvo. Para Vivas Borghi, el dato más importante no estaba en la facturación sino en haber comprobado que podía construir algo propio.

Volver a Córdoba para empezar de nuevo

Vivas Borghi y Guzmán acaban de volver a Córdoba y ya están trabajando sobre la versión argentina de Razion. Tendrán que recalcular costos, adaptar el menú y revisar la propuesta para un consumidor diferente. También están preparando el espacio donde funcionará el emprendimiento.

Vivas Borghi había llegado a Estados Unidos con tres objetivos claros. Ganar dinero, aprender y crecer como persona. Dice que logró cumplir los tres. "Si me hubiera vuelto antes de arrancar Razion, no habría completado esos objetivos ni habría crecido de la misma manera", afirmó ogulloso.

Trabajó durante meses, ahorró y pasó por diferentes empleos dentro de la gastronomía. Pero también descubrió cómo quería trabajar en el futuro. Para él, el proyecto representa algo más que una empresa de comida. Es la prueba de una decisión que tomó después de trabajar durante más de un año en el exterior y entender qué quería para su vida laboral.

Ahora volvió a la misma provincia de la que había partido, pero con otro punto de partida. Esta vez no busca empleo, busca hacer crecer su propio emprendimiento.