CLIMA DE NEGOCIOS

La caída de las ventas supera a la presión impositiva como principal freno para las empresas

Un relevamiento privado deja una fuerte señal de alerta al sostener que el nivel de demanda pasó al primer lugar entre los obstáculos para crecer
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 12 de Agosto, 2026

La preocupación de los empresarios argentinos está cambiando de eje después de meses en los que la presión tributaria, la inflación y las variables macroeconómicas dominaron buena parte de la agenda corporativa.

Ahora, el principal problema está mucho más cerca de la caja cotidiana de las compañías y es la dificultad para conseguir suficiente demanda para sus productos y servicios.

Por lo menos así surge de analizar las conclusiones de la segunda medición de 2026 del Índice de Clima Empresarial (ICE) de LIDE Argentina, que alcanzó los 5,3 puntos, tres décimas por encima de los 5 puntos registrados en la ronda anterior.

El resultado revierte el retroceso observado en mayo pasado y muestra una recuperación moderada de las expectativas.

Sin embargo, el propio relevamiento advierte que el indicador todavía se encuentra lejos de los niveles registrados durante 2025.

Pero el dato más significativo aparece cuando los ejecutivos son consultados por los obstáculos que encuentran para hacer crecer sus compañías.

En ese sentido, el 41,9% identificó al nivel de demanda como el principal condicionante para la expansión de sus negocios.

De ese modo, desplazó incluso a una preocupación histórica del sector privado argentino: la carga tributaria.

Según el informe, "el nivel de demanda se consolidó como el principal condicionante para el crecimiento de las empresas", con el 41,9% de las respuestas, mientras que el escenario político quedó segundo, con 27,6%, y la carga tributaria descendió al tercer lugar, con 25,7%.

La fotografía que surge de la encuesta es relevante porque muestra que, aun con una macroeconomía que logró reducir algunos de los factores de incertidumbre que condicionaron las decisiones empresariales durante los últimos años, la recuperación de las ventas aparece ahora como el desafío central para una parte importante del sector privado.

Vender más, pero con una recuperación lenta

La paradoja del relevamiento de LIDE es que las expectativas individuales de las compañías mejoraron, aunque esa percepción todavía no se transforma en una visión igualmente optimista sobre el conjunto de la economía.

El 39,1% de los líderes empresarios consultados considera que la situación de su negocio mejoró respecto de 2025; otro 35,2% entiende que permanece igual y el 25,7% sostiene que empeoró.

También las perspectivas sobre facturación son incluso algo mejores ya que el 43,9% de las empresas proyecta una mejora de sus ingresos durante 2026, mientras que un 39% espera mantenerse en niveles similares y solamente el 17,1% anticipa una caída.

Es decir, más de ocho de cada diez compañías esperan terminar el año con ingresos iguales o superiores a los actuales.

Sin embargo, cuando la pregunta deja de concentrarse exclusivamente en las expectativas particulares y apunta al tiempo necesario para recuperar plenamente la actividad, aparece nuevamente la cautela.

Según LIDE Argentina, "el 56,2% de las empresas estima que sus negocios normalizarán su actividad en más de un año".

El dato muestra hasta qué punto la mejora de las expectativas convive con una recuperación que los propios empresarios todavía consideran lenta.

El informe sintetiza esa situación al señalar que "el empresariado muestra optimismo sobre sus propios resultados, pero mantiene reservas respecto de los tiempos de la recuperación general".

Ese contraste probablemente sea una de las principales conclusiones de esta segunda medición del año.

Es que las compañías empiezan a observar mejores perspectivas puertas adentro, pero todavía no encuentran señales suficientemente contundentes como para considerar terminado el proceso de normalización.

El empleo tampoco muestra un salto

La prudencia también aparece en las decisiones vinculadas con las dotaciones de personal donde el 58,1% de las empresas planea mantener sin cambios su cantidad de empleados, mientras que un 23,8% anticipa incorporaciones y otro 18,1% proyecta reducir personal.

En otras palabras, prácticamente seis de cada 10 compañías no prevén movimientos importantes en sus planteles.

El saldo entre quienes planean contratar y quienes anticipan reducciones es positivo, pero todavía acotado si se tiene en cuenta que la proporción de empresas dispuestas a sumar trabajadores supera en 5,7 puntos porcentuales a la de aquellas que esperan achicar sus dotaciones.

La combinación de esos números con la preocupación por la demanda ofrece una fotografía bastante precisa del momento empresario.

Hay mejores expectativas, pero todavía no una aceleración generalizada que empuje a las compañías a contratar masivamente o ampliar capacidad.

La demanda desplaza a los impuestos

El cambio en el ranking de problemas empresarios es probablemente el dato más fuerte de la encuesta.

Durante años, la elevada presión tributaria ocupó un lugar central en prácticamente cualquier diagnóstico del sector privado argentino. En esta oportunidad, sin embargo, quedó relegada por una preocupación mucho más vinculada con el movimiento de la economía real.

LIDE destaca que "la demanda desplaza a la carga tributaria" y señala que el nivel de demanda llegó al 41,9%, mientras que los impuestos quedaron en 25,7%.

La diferencia es amplia: 16,2 puntos porcentuales y entre ambos factores aparece el escenario político, señalado por el 27,6% de los consultados como condicionante para el crecimiento.

Pero cuando la encuesta pregunta específicamente por las preocupaciones relacionadas con el escenario económico, la cuestión política adquiere todavía mayor peso.

El 65,7% de los líderes empresarios menciona al escenario político como su principal preocupación, muy por encima del tipo de cambio, con 15,2%, y de la inflación, con 14,3%.

También allí aparece una modificación importante respecto de los temores que marcaron tradicionalmente la agenda corporativa argentina.

La inflación y el dólar siguen presentes, pero en esta medición dejaron de ocupar el centro absoluto de las preocupaciones.

En cambio, las empresas colocan por delante dos cuestiones directamente relacionadas con sus decisiones hacia adelante: la capacidad de recuperar demanda y la incertidumbre política.

Esa combinación ayuda a explicar por qué la mejora del clima empresario todavía no alcanza para hablar de una recuperación consolidada.

Un consumo que todavía no reacciona

La señal que aparece en el Índice de Clima Empresarial de LIDE Argentina no está aislada ya que en diferentes sectores, especialmente aquellos más vinculados con el mercado interno, los ejecutivos vienen describiendo un escenario en el que la estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no terminó de trasladarse con la misma intensidad a las ventas.

El contraste es cada vez más visible entre las actividades relacionadas con energía, minería y determinados negocios exportadores, que mantienen perspectivas de expansión, y aquellas compañías cuya facturación depende principalmente del bolsillo de los consumidores argentinos.

Esa diferencia quedó expuesta durante el AmCham Summit 2026, donde distintos ejecutivos plantearon una visión de la economía marcada por velocidades diferentes.

Mientras los sectores vinculados con recursos naturales proyectan nuevas inversiones, las empresas de consumo masivo siguen obligadas a ajustar estrategias para defender volúmenes y participación de mercado.

El diagnóstico coincide con el resultado de LIDE ya que el problema empresario empieza a desplazarse desde variables como la inflación o los impuestos hacia una cuestión mucho más elemental para cualquier compañía: conseguir compradores.

También los análisis privados muestran esa disparidad, tal como lo explica Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, quien sostuvo recientemente que las mediciones de la consultora muestran una contracción del consumo privado durante el año, dentro de un escenario en el que algunos segmentos avanzan mientras otros continúan sin encontrar una recuperación sostenida.

El fenómeno ayuda a explicar por qué una compañía puede proyectar mejores ingresos para los próximos meses y, al mismo tiempo, considerar que la normalización definitiva de sus negocios todavía está lejos.

La industria también mira a la demanda

La preocupación que recoge LIDE tiene además un correlato particularmente fuerte entre los industriales si se analiza la última Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC, que mostró que la demanda interna insuficiente aparece como el principal factor que limita la posibilidad de aumentar la producción industrial.

En la medición correspondiente al trimestre mayo-julio pasados, el 51,8% de los industriales señaló ese factor como la principal restricción para producir más.

El dato refuerza la conclusión del relevamiento de LIDE, donde el 41,9% de los líderes empresarios coloca al nivel de demanda como principal condicionante para crecer.

El consumo también genera discusión

La evolución de las ventas incluso abrió una discusión dentro del propio sector privado porque el comportamiento no es homogéneo.

Uno de los empresarios que planteó públicamente esa diferencia fue Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, quien cuestionó las mediciones que reflejan retrocesos de las ventas minoristas y puso como contrapartida el desempeño del comercio electrónico.

Señaló que el volumen operado por Mercado Libre Argentina registró un crecimiento del 38% en moneda constante durante el último trimestre, un comportamiento que contrasta con los indicadores negativos de buena parte del comercio tradicional.

La observación introduce otro elemento en el análisis: además de una demanda debilitada en numerosos sectores, existe una transformación de los canales por los cuales se concreta el consumo.

Parte de las ventas migra hacia plataformas digitales, mientras que comercios y empresas tradicionales enfrentan un escenario mucho más exigente.

Por eso, la recuperación no resulta uniforme ni siquiera dentro del propio universo del consumo.

Infraestructura desplaza a otras prioridades

La encuesta de LIDE incorpora además otro cambio en la agenda empresaria al mostrar que la infraestructura pasó a ocupar el primer lugar entre las prioridades nacionales, con el 33,3% de las respuestas, después de registrar el mayor avance respecto de la medición anterior.

Quedó por encima de educación, mencionada por el 30,5%, y de economía, con el 16,2% y para LIDE Argentina, el desarrollo de infraestructura resulta decisivo para "mejorar la competitividad, elevar la productividad y sostener el crecimiento".

El planteo cobra especial relevancia en un contexto en el que las empresas buscan reducir costos y recuperar competitividad, mientras esperan una recomposición más firme del mercado.

La política sigue siendo el gran factor de incertidumbre

Hay, sin embargo, una preocupación que permanece prácticamente intacta ya que cuando los empresarios son consultados específicamente sobre el escenario económico, el 65,7% identifica a la situación política como su principal preocupación.

La distancia respecto del resto de las variables es considerable porque el tipo de cambio reúne el 15,2% de las respuestas y la inflación, apenas el 14,3%.

El resultado muestra hasta qué punto cambió la agenda corporativa sumando problemas que hasta hace relativamente poco tiempo concentraban buena parte de las conversaciones empresariales, como inflación y dólar que ahora perdieron posiciones frente a cuestiones vinculadas con la política y, fundamentalmente, con la capacidad de vender.

También permanece una marcada diferencia en la evaluación que los ejecutivos hacen de las distintas administraciones.

La eficiencia gerencial del gobierno nacional recibió 6,7 puntos, mientras que los gobiernos provinciales obtuvieron 3,9.

LIDE destaca que esa brecha de casi tres puntos se mantiene sin modificaciones significativas.

Mejores expectativas, pero sin euforia

La conclusión que deja la segunda medición de LIDE es, entonces, menos lineal de lo que podría sugerir la recuperación del ICE desde 5 hasta 5,3 puntos.

Hay más empresarios que consideran que sus compañías están mejor que aquellos que dicen estar peor y también son claramente más quienes esperan aumentar ingresos que quienes proyectan una caída.

Pero debajo de esas expectativas aparece una restricción concreta como es que regresen los compradores.

El propio informe de LIDE define el escenario como una "recuperación desigual", en la que mejora la percepción individual sobre el desempeño de cada compañía pero continúa la incertidumbre acerca de los tiempos necesarios para una normalización definitiva.

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