ESCENARIO DESAFIANTE

Grimoldi busca sostener sus grandes marcas mientras se enfría el negocio del calzado

La compañía que vende Hush Puppies, Vans, The North Face y Merrell enfrenta menores ventas, competencia importada y consumidores con menos poder de compra
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 12 de Agosto, 2026

Grimoldi, la principal marca de calzado de la Argentina, atraviesa uno de los escenarios más desafiantes de los últimos años para el negocio del calzado en la Argentina. 

Para la empresa, la combinación entre un consumo que no termina de reaccionar, salarios que todavía corren por detrás de los precios y una mayor competencia de productos importados comenzó a reflejarse con fuerza en los números de una de las compañías históricas del sector.

Grimoldi busca sostener a sus grandes marcas: Vans, Hush Puppies y The North Face

El grupo, que tiene bajo su paraguas local marcas internacionales como Hush Puppies, Vans, The North Face, Kickers, Merrell y Caterpillar, cerró el primer semestre de este 2026 con una caída importante de sus ingresos y pasó de obtener ganancias a registrar pérdidas.

Según los estados financieros aprobados por el directorio el 7 de agosto pasado, los ingresos consolidados alcanzaron los $126.629 millones, frente a los $168.696 millones registrados en igual período del año pasado.

Es decir, en términos contables expresados en moneda homogénea, la facturación se redujo en alrededor de $42.000 millones.

El deterioro también se trasladó al resultado operativo ya que la ganancia operativa cayó desde $33.204 millones hasta $11.580 millones, mientras que los costos financieros aumentaron desde $14.259 millones hasta $23.454 millones.

Además, terminó el semestre con una pérdida neta consolidada de $3.537 millones, contra una ganancia de $12.906 millones en los primeros seis meses de 2025.

Un mercado interno que no termina de reaccionar

La propia conducción de Grimoldi dedica una parte inusualmente extensa de sus estados financieros a describir las dificultades que encuentra en el mercado argentino.

En el documento, la compañía sostiene que durante el primer semestre se profundizó una economía a dos velocidades.

Por un lado, observa que el frente externo, las reservas y sectores como energía y minería tuvieron un comportamiento mejor al esperado.

Pero advierte que "el frente interno se deterioró más de lo esperado" y menciona específicamente el consumo, el empleo formal y la morosidad crediticia.

Para el directorio de Grimoldi, esa situación evidencia que "la estabilización macroeconómica todavía no se traduce en una mejora del poder adquisitivo ni del mercado laboral".

El diagnóstico sobre el consumo es todavía más directo y en el balance el directorio de la firma explica que "no logra despegar", tomando como referencia la retracción de las ventas minoristas pyme y la evolución del consumo masivo.

La advertencia sobre las familias endeudadas

Hay otro factor que la compañía considera relevante en su balance para entender lo que está ocurriendo con el consumo y es el crecimiento de la morosidad.

Según el análisis incorporado por la firma a sus estados financieros, la mora del crédito al sector privado pasó del 2% en noviembre de 2024 al 9,7% en mayo de este año, mientras otros relevamientos utilizados por la empresa ubican la irregularidad de los hogares incluso en niveles superiores.

El balance advierte que el fenómeno es especialmente intenso entre los consumidores jóvenes y sostiene que la carga de los servicios de deuda sobre la masa salarial formal pasó del 8,7% al 25% en 24 meses.

La conclusión del directorio es que el crédito que durante 2024 y 2025 había funcionado como "ingreso complementario" de las familias dejó de resultar sostenible frente a la pérdida del salario real.

Para una compañía dedicada al calzado y la indumentaria, el fenómeno no es menor ya que cuando aumenta la porción de los ingresos familiares destinada a pagar cuotas, tarjetas y préstamos, disminuye el margen disponible para consumos postergables.

Las grandes marcas como principal activo

La empresa intenta atravesar este escenario apoyándose sobre un portfolio difícil de replicar dentro del mercado argentino en donde comercializaba Hush Puppies, Vans, The North Face, Kickers, Merrell, Caterpillar, a-pie y Stitching, entre otras marcas.

Ese modelo de negocio combina productos adquiridos a fábricas nacionales e internacionales con producción propia.

Grimoldi posee una planta industrial en Arroyo Seco, Santa Fe, donde fabrica parte de los artículos que vende, y otra instalación en Pilar, provincia de Buenos Aires, destinada a producir fondos y plantillas para calzado.

La red comercial sigue siendo considerable y sus productos llegan al público mediante 109 locales propios o franquiciados, seis plataformas de comercio electrónico y más de 500 clientes independientes seleccionados.

Desde la conducción que lidera Alberto Luis Grimoldi, se plantea que la economía argentina atraviesa una "etapa de transición crítica" y que la sustentabilidad de la recuperación depende "los ingresos reales y de la capacidad de conseguir que la estabilidad llegue finalmente a la industria, el empleo formal y el consumo interno".

Un sector que enfrenta una doble presión

Los problemas de Grimoldi forman parte de una crisis bastante más amplia, tal como lo revelan informes de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC) y de la Federación Argentina de la Industria del Calzado y Afines (FAICA).

Ambas entidades empresarias vienen advirtiendo por la combinación de menor demanda, mayores costos y crecimiento de las importaciones.

En este sentido, Alberto Sellaro, presidente de FAICA y de la CIC, sostiene que el sector está integrado por unas 2.300 pequeñas y medianas empresas, concentradas principalmente en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Además, atribuye la disminución de ventas a cuatro factores principales: caída del consumo interno, incremento de costos, presión fiscal y aumento de las importaciones.

La competencia externa también aumentó de manera considerable y durante 2025 ingresaron al país alrededor de 51 millones de pares de calzado, por unos u$s721 millones, un incremento del 38% en cantidades respecto del año anterior.

Es más, solamente durante los primeros cinco meses de este año se importaron otros 16 millones de pares, de acuerdo con información de la CIC.

Otros referentes empresarios del sector estiman que el mercado argentino pasó de consumir cerca de cuatro pares por habitante por año a aproximadamente dos.

Esa reducción implica que las empresas no solamente deben competir contra una oferta importada mayor sino que lo hacen dentro de un mercado total más pequeño.

Ese es precisamente el escenario en el cual Grimoldi debe defender marcas que durante años ocuparon posiciones relevantes dentro del mercado argentino.

Menos margen para absorber el golpe

La reducción de los ingresos de la empresa no fue compensada totalmente por una política de achique si se considera, por ejemplo, que el costo de ventas cayó desde $76.711 millones hasta $58.987 millones, pero la ganancia bruta igualmente se redujo desde $91.986 millones hasta $67.642 millones.

Los gastos de comercialización alcanzaron $49.164 millones y los administrativos subieron hasta $6.899 millones.

De esa manera, el resultado operativo terminó en $11.580 millones, aproximadamente una tercera parte del obtenido un año antes.

Además, los costos financieros treparon hasta $23.454 millones y superaron ampliamente el resultado generado por la operación.

Aun contabilizando ingresos financieros por $6.567 millones, el grupo terminó con una pérdida antes de impuestos de $5.307 millones.

El dato permite entender que Grimoldi no perdió dinero exclusivamente porque vendió menos sino que el enfriamiento del negocio redujo fuertemente la rentabilidad operativa y, sobre esa base mucho más débil, el peso del resultado financiero terminó empujando la última línea hacia terreno negativo.

Achicar stock y fortalecer la caja como plan

Frente a un mercado doméstico más débil, Grimoldi empezó a mostrar en su balance algunos movimientos defensivos destinados a preservar liquidez y reducir capital inmovilizado.

Uno de los más evidentes aparece en los inventarios en donde se observa que, al cierre de diciembre de 2025, acumulaba mercadería por $75.228 millones y seis meses después, ese stock había bajado a $58.323 millones, una reducción cercana a $16.900 millones.

En paralelo, los créditos comerciales y otras cuentas por cobrar descendieron de $31.213 millones a $24.404 millones.

La contracara fue una mejora de la liquidez con efectivo y las colocaciones de corto plazo que terminaron junio en $45.942 millones, contra $41.064 millones al comienzo del ejercicio.

El estado de flujo de efectivo muestra con mayor claridad de dónde provino ese movimiento. La reducción de bienes de cambio liberó $16.905 millones y la disminución de créditos aportó otros $11.877 millones al flujo operativo.

En otras palabras, mientras el negocio perdía volumen y rentabilidad, Grimoldi consiguió convertir parte del stock y de las cuentas por cobrar en caja.

Menos pasivos, pero con alta presión financiera

La compañía también redujo su nivel global de pasivos con obligaciones totales que bajaron desde $88.411 millones al cierre de 2025 hasta $71.078 millones en junio de 2026.

Los pasivos corrientes, que concentran las obligaciones de corto plazo, descendieron de $72.791 millones a $51.090 millones y dentro de ese movimiento, las deudas y préstamos corrientes se redujeron desde $25.154 millones hasta $19.113 millones.

Sin embargo, apareció deuda financiera de mayor plazo por $4.667 millones, inexistente al cierre del ejercicio anterior y que implica que parte del endeudamiento comenzó a desplazarse hacia vencimientos menos inmediatos, aunque el costo financiero continuó siendo uno de los grandes problemas del semestre.

El flujo de fondos muestra además una disminución neta de préstamos por $1.374 millones, mientras que durante el mismo período de 2025 la compañía había recibido financiamiento neto por más de $8.883 millones.

Recursos reservados para nuevas inversiones

El balance muestra, además, que la compañía intenta conservar margen de maniobra para cuando el mercado vuelva a ofrecer oportunidades.

En abril, la asamblea de accionistas decidió constituir una reserva facultativa de $14.843 millones destinada a "capital de trabajo, inversiones y nuevos negocios".

El dato resulta relevante porque muestra que, pese al deterioro de los resultados del semestre, Grimoldi no plantea una estrategia exclusivamente defensiva y que mantiene fondos patrimoniales disponibles para sostener operaciones, invertir y eventualmente desarrollar nuevas áreas de negocio.

Esa decisión resulta coherente con una compañía cuya estructura combina producción local, importación, franquicias, locales propios y comercio electrónico.

Uruguay aporta una señal distinta

La presencia regional de Grimoldi también aparece en los resultados mediante la sociedad controlada Grimuru S.A., constituida en Uruguay para importar y comercializar calzado e indumentaria y posicionar en ese mercado las marcas licenciadas a Grimoldi.

También posee el 95% de Argshoes S.A., compañía enfocada en servicios de logística, almacenamiento, guarda y depósito para optimizar la distribución del grupo.

En el caso de la primera, obtuvo una ganancia de $626,9 millones, mientras que Argshoes registró una pérdida de $524,5 millones.

La filial uruguaya constituye así un pequeño contrapeso frente a la debilidad del mercado argentino, aunque por su escala todavía está lejos de modificar el resultado consolidado del grupo.

La estrategia regional, sin embargo, muestra otra característica del modelo de Grimoldi que es el de utilizar las licencias internacionales no solamente para abastecer la Argentina sino también para desarrollar mercados vecinos.

Ecommerce, otra pieza del proyecto

El otro canal que mantiene perspectivas de crecimiento es el digital en donde opera seis plataformas de comercio electrónico, además de sus 109 locales y su red de más de 500 clientes independientes.

En este sentido, Grimoldi destaca en su análisis que el comercio electrónico fue una de las pocas excepciones, con un crecimiento cercano al 34% interanual.

Para marcas como Vans, The North Face, Merrell o Hush Puppies, que cuentan con reconocimiento propio y públicos definidos, la venta digital ofrece además una ventaja adicional: permite sostener alcance nacional sin depender exclusivamente de nuevas aperturas físicas.

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