• 12/8/2026
ALERTA

Una histórica empresa láctea reabre con nuevo dueño tras meses de parálisis total

La empresa, que había quedado paralizada en enero tras meses de crisis, prevé retomar la actividad en los próximos días de la mano de su nuevo dueño
12/08/2026 - 19:43hs
El frente de la planta de la empresa Sudamericana de Lácteos

Sudamericana de Lácteos, la histórica fábrica santafesina que permaneció detenida desde comienzos de este año, se prepara para retomar sus actividades la semana próxima y llegar a un volumen de procesamiento de 100.000 litros de leche diarios. La compañía, con planta en la localidad de Díaz, había interrumpido su producción en enero por decisión de la conducción anterior, en medio de una crisis que combinó deudas con trabajadores, con tamberos proveedores de materia prima y con distintos proveedores del sector.

La empresa, propietaria de las marcas Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca, arrastraba dificultades desde mediados del año pasado, cuando pasó a manos de la firma cordobesa Lácteos Servio, conducida por Sergio Servio. Lo que en un principio fueron demoras parciales en el pago de haberes se profundizó con el correr de los meses, ya que los sueldos comenzaron a fraccionarse en dos y luego en tres partes, hasta derivar en un esquema de pagos semanales que incluyó incluso el aguinaldo abonado en cuotas.

Ese deterioro sostenido terminó en la paralización total de la planta a comienzos de 2026, con 78 trabajadores sin cobrar y una deuda previsional y con proveedores que complicó cualquier intento de reactivación en el corto plazo. La situación de Sudamericana de Lácteos reflejó la delicada realidad que atraviesa buena parte de la industria láctea argentina, marcada en los últimos meses por cierres, plantas paralizadas y conflictos gremiales en distintas firmas del sector.

En ese escenario de incertidumbre apareció Pablo González, empresario agroindustrial oriundo de Pergamino y radicado en Rosario, con trayectoria en el sector aceitero, alimenticio e inmobiliario y actual titular de una planta de crushing de girasol en la localidad de Serodino. González tomó contacto con la situación de la láctea a comienzos de año, recorrió las instalaciones, evaluó su capacidad productiva y avanzó en un acuerdo para quedarse con el paquete accionario de la empresa, haciéndose cargo del pasivo acumulado.

En el proceso, sin embargo, hubo sucesivos conflictos entre González y la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (Atilra) que demoraron la concreción del traspaso. Recién a mediados del mes pasado se destrabó definitivamente la operación y la planta comenzó con las tareas de puesta a punto para dar inicio a las operaciones.

La láctea Sudamericana reactiva su producción y planea exportar

Mientras avanza el acondicionamiento técnico de la fábrica, la nueva conducción también debió ocuparse de una serie de gestiones burocráticas para regularizar las deudas de la compañía y levantar el embargo que pesaba sobre sus cuentas bancarias. Entre los pasos necesarios, González detalló que debieron rectificarse los recibos de sueldo, presentar formularios ante ARCA para encarar un plan de regularización de la deuda previsional y realizar el cambio de titularidad ante la Inspección General de Justicia (IGJ), como condición para destrabar las cuentas y poder retomar la compra de materia prima.

"La gente está trabajando muy bien, con mucho entusiasmo y estamos terminando esta semana de poner a punto la planta. Compramos insumos y estamos terminando de destrabar la parte administrativa y bancaria para poder abordar la compra de materia prima", relató González, que remarcó que el objetivo es arrancar la semana que viene "a más tardar", una vez habilitadas las cuentas bancarias para poder pagar la leche a los tamberos de la zona.

González precisó que la meta es procesar 100.000 litros de leche por día, destinados a la elaboración de queso barra. De ese volumen, el 70% se orientará a mercados externos, mientras que el 30% restante abastecerá al mercado interno.

El perfil exportador es, según destacó el empresario, uno de los principales activos de la planta, pues Sudamericana de Lácteos cuenta con aduana propia habilitada dentro del establecimiento, una condición que pocas industrias lácteas del país tienen y que facilita la salida directa de la producción hacia el exterior.

Pago escalonado de sueldos adeudados

En paralelo a la reactivación productiva, la empresa ya comenzó a regularizar la deuda salarial acumulada con su personal, que llegaba a seis meses. El 22 de julio se abonó en efectivo la primera de las seis cuotas pactadas con Atilra para saldar los haberes atrasados.

Actualmente la planta emplea a 78 personas, en su gran mayoría vecinos de Díaz, el pueblo santafesino de apenas 2.200 habitantes donde se encuentra la única fábrica de la compañía. El acuerdo alcanzado entre González y Atilra establece que la modalidad de trabajo se desarrollará bajo el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, que exime por tres meses del pago de aportes laborales y habilita reducciones salariales durante ese período.

Como parte del entendimiento, no habrá despidos, aunque sí una reducción de la jornada laboral al 75%, que se organizará en distintos turnos de trabajo. Con la puesta a punto de la planta ya en su etapa final y las gestiones bancarias encaminadas, en Sudamericana de Lácteos apuestan a que la próxima semana la fábrica vuelva a recibir materia prima y a producir después de siete meses de parálisis.

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