Los Pérez Companc pisan el acelerador en el agro con una inversión de u$s500 millones
Molinos Agro comenzó su nuevo ejercicio económico con una combinación que explica buena parte del movimiento que acaba de realizar en el negocio agroindustrial porque logró más ventas, mejores márgenes y una ganancia superior a la obtenida un año atrás.
Los datos surgen de analizar el último balance trimestral publicado por la compañía controlada por la familia Pérez Companc en la Comisión Nacional de Valores (CNV), terminado el 30 de junio pasado.
El informe muestra una ganancia neta de $45.961, frente a los $38.306 millones registrados durante el mismo período del año anterior, con ingresos por actividades ordinarias por $1,091 billones, contra $1,017 billones de un año antes y una ganancia bruta que aumentó de $74.683 millones a $86.381 millones.
El resultado operativo, uno de los indicadores que mejor refleja el desempeño del negocio antes del impacto financiero e impositivo, también mostró una mejora al pasar de $52.557 millones a $65.838 millones.
El balance permite observar, además, una mejora en la rentabilidad del negocio industrial, con una ganancia bruta que representó 7,9% de las ventas, frente al 7,3% registrado un año antes.
La evolución de las cifras adquiere mayor relevancia porque no estuvo acompañada por un aumento de la molienda ya que, según la reseña informativa del balance, los volúmenes de molienda de oleaginosas y recepción de cereales alcanzaron 1.770.065 toneladas, frente a 1.804.374 toneladas durante el mismo trimestre de 2025.
Es decir, Molinos Agro procesó menos pero vendió más, con un volumen total comercializado que pasó de 1.661.638 toneladas a 1.711.798 toneladas.
El crecimiento estuvo concentrado fundamentalmente en el exterior en donde sus ventas aumentaron de 1.478.235 a 1.527.032 toneladas, mientras que el mercado interno se mantuvo prácticamente estable, con 184.766 toneladas frente a 183.403 toneladas del año anterior.
El negocio exportador empuja los resultados de Molinos Agro
Estos números muestran hasta qué punto Molinos Agro se convirtió en una empresa volcada al mercado internacional al punto que, del total de ingresos por ventas obtenido durante el trimestre, $952.801 millones provinieron del exterior, mientras que el mercado local generó $125.549 millones.
Un año atrás, las exportaciones habían aportado $909.560 millones y las ventas internas $101.295 millones.
En los propios estados financieros, Molinos Agro define al grupo como un conjunto de empresas "dedicadas a la industrialización y comercialización de granos y subproductos derivados de la soja y comercialización de cereales".
Pero hoy existe un negocio claramente dominante que pasa por el segmento de oleaginosas y sus productos industriales que generó ingresos por $991.597 millones en el trimestre, frente a $879.065 millones un año antes.
Su ganancia bruta alcanzó los $86.225 millones y el resultado operativo llegó a $67.731 millones, contra $52.545 millones en 2025.
En tanto, el negocio de cereales mostró el recorrido inverso con ingresos que bajaron de $138.362 millones a $99.678 millones y con un trimestre que terminó con una pérdida operativa de $1.893 millones, cuando un año atrás había conseguido un resultado positivo, aunque marginal, de $12 millones.
La comparación ayuda a entender por qué la próxima gran inversión de la compañía estará precisamente enfocada en ampliar su capacidad para procesar soja.
Una estructura de gastos que no creció
Otro dato que surge del balance es que Molinos Agro consiguió elevar sus ingresos y resultados sin incrementar de manera relevante su estructura general.
Los gastos de producción, comercialización y administración totalizaron $79.796 millones, apenas por debajo de los $79.959 millones del mismo trimestre del ejercicio anterior.
Dentro de ese monto, los sueldos y jornales ascendieron a $16.417 millones; combustibles, energía eléctrica y otros materiales llegaron a $22.114 millones, contra $16.626 millones un año antes; y los servicios prestados por terceros sumaron $9.120 millones.
Además, los gravámenes de exportación contabilizados dentro del costo de ventas bajaron desde $174.380 millones a $145.613 millones.
El balance también expone la otra cara del crecimiento comercial con inventarios que aumentaron desde $299.180 millones a millones al cierre de junio y cuentas por cobrar comerciales que pasaron de $105.510 millones a $181.928 millones.
Esa expansión del capital de trabajo explica que, pese a haber obtenido ganancias, el flujo operativo del trimestre haya resultado negativo en $60.517 millones que, de todos modos, supone una fuerte mejora frente al flujo negativo de $353.157 millones registrado en el mismo período del año anterior.
Una nueva planta de más de u$s500 millones
El 8 de julio pasado, Molinos Agro acordó con la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) desarrollar conjuntamente una nueva planta de crushing en Timbúes, provincia de Santa Fe destinada a crushing que se levantará sobre terrenos actualmente pertenecientes a ACA.
La inversión será de u$s500 millones y el establecimiento tendrá una línea de molienda de soja con capacidad para 15.000 toneladas diarias.
Además, contará con activos asociados al almacenamiento de poroto de soja, harina y aceite y con las conexiones necesarias para utilizar las instalaciones de recepción y el puerto que ya existen dentro del predio.
Molinos Agro tendrá el control mayoritario del proyecto, con un 65% de participación que muestra que no será solamente un socio financiero dentro del emprendimiento, sino el principal accionista del vehículo conjunto.
Un plan pensado para el largo plazo
La nueva planta encaja con la estrategia que la compañía viene describiendo para su negocio si se analiza el texto informado en la sección de perspectivas incluida en la reseña informativa.
"La estrategia a largo plazo de la Sociedad radica en consolidar y potenciar su rol de proveedor internacional de productos derivados de la molienda de oleaginosas y cereales para clientes independientes de escala relevante", se sostiene en ese párrafo.
La empresa agrega que esa estrategia debe estar acompañada por "altos niveles de eficiencia operativa y de productividad en su planta industrial, instalaciones de acopio y puerto de embarque, así como también en la cadena de originación de materia prima".
El proyecto de Timbúes aparece, justamente, como una extensión industrial de esa definición porque aumentará su capacidad de crushing y, al mismo tiempo, tendrá acceso directo a una infraestructura existente de recepción, almacenamiento y embarque, uno de los activos decisivos para competir en el negocio exportador de derivados de soja.
Gigante controlado por una tradicional familia
Molinos Agro forma parte del universo empresario de la familia Pérez Companc, uno de los grupos privados de mayor trayectoria de la Argentina.
De acuerdo con los estados financieros, sus controlantes principales son Santa Margarita LLC-Serie A y determinados integrantes de la familia Pérez Companc, que en conjunto poseen de manera directa el 75,56% del capital social y el 75,91% de los votos.
Luis Pérez Companc aparece como presidente y firma los estados financieros correspondientes al período terminado en junio.
La actividad principal de la compañía consiste en la industrialización y comercialización de granos, oleaginosas y sus subproductos, además de la comercialización de cereales.
Su estructura incluye, además, participaciones en otros activos vinculados con el complejo agroindustrial entre los que figuran Patagonia Bio Energía Holdings, Renova, Terminal Bahía Blanca y A3 Mercados.
La participación en Renova también aparece en el balance ya que la compañía está vinculada con la producción y transformación de aceites vegetales y grasas en biocombustibles y con la refinación de aceites vegetales crudos.
Para Molinos Agro, sin embargo, su aporte al resultado del período fue negativo ya que esta empresa muestra una pérdida de $720 millones, contra una de $328 millones un año antes.
La compañía también mantiene inversiones en Patagonia Bio Energía Holdings 1 y 2, que sí generaron resultados positivos por $397 millones y $127 millones, respectivamente.
Una deuda vinculada al financiamiento exportador
Otro de los puntos relevantes del balance es el nivel de deuda financiera que muestra compromisos financieros por $522.851 millones de los cuales, $433.931 millones eran de corto plazo y otros $88.920 millones correspondían a obligaciones no corrientes.
Pero gran parte de esa deuda está directamente relacionada con el funcionamiento de las ventas al exterior, con prefinanciaciones de exportación corrientes que alcanzaban $411.766 millones.
Molinos Agro también explica extensamente cómo intenta reducir el impacto de las variaciones de los commodities mediante operaciones de compra y venta en el Chicago Board of Trade y en los mercados a término de Buenos Aires y Rosario.
Según el balance, esas operaciones se realizan "a los efectos de mitigar los riesgos asociados al cambio en el valor de los stocks físicos y/o compromisos en firme de compra y venta de soja y sus productos derivados".
Durante el trimestre, esas coberturas generaron una pérdida contable de $26.308 millones, frente a $17.165 millones un año antes, registrada dentro del costo de ventas.